Bronca de la afición y cambio de chip de Diego Alonso: "El domingo es otra historia"
Los más de 1.700 sevillistas que acudieron al Emirates despidieron con pitos al equipo. El técnico apunta al derbi para redimirse.

Más de 1.700 sevillistas acudieron al Emirates Stadium y acabaron con un tremendo enfado. Abroncando al equipo cuando se acercó a saludar a la esquina del estadio donde se encontraban y con gritos también hacia el presidente. Un partido muy gris del Sevilla, que fue inferior al Arsenal desde el minuto uno y que no ofreció ese comportamiento que aguardaban sus seguidores, que sólo pudieron presenciar un tiro a puerta en el minuto 96.
No le puso paños calientes Diego Alonso al partido de su equipo. "Lamentablemente, no ha salido bien el plan de partido. Nos hemos sentido superados, el rival no nos dejó competir por quitarle el balón", reconoció el técnico sevillista, que insistió en esos méritos del Arsenal para explicar ese mal encuentro de su equipo. "En partidos anteriores hicimos mal las cosas nosotros, hoy fuimos superados", admitió el charrúa, que no le dio tanta importancia a la posesión del balón como a la sensación sobre el césped: "La posesión no es lo importante, es el control del partido. Puedes tener el balón y no patear a portería. Jugamos mal y el rival hizo mucho para que jugáramos mal".
Fue un Sevilla con muchos cambios en el once inicial, con una mirada puesta en el derbi del domingo a pesar de lo que se jugaba en Londres. "Veníamos de muchos partidos seguidos y queríamos tener un equipo dinámico y con energía, con tres en medio y jugadores rápidos por fuera. Pero no salió", afirmó Alonso, que sí reconoció la importancia del duelo liguero: "El entrenador piensa en todo, tiene información diaria de cómo están, de los minutos que acumulaban antes del partido. La valoración va con todo, lo que pensamos en rendir en este partido y en el próximo. Le dimos la importancia que merecía este partido y se la daremos al siguiente".
Precisamente, la ventana de optimismo del entrenador sevillista apareció cuando apuntó a la cita ante el Betis, un partido que confía en que sea distinto a lo visto hasta el momento. "Tenemos una gran oportunidad el domingo de redimirnos ante nuestra gente, de empezar a torcer la balanza. Es un gran partido, una gran oportunidad en nuestra casa. Es el partido que estamos esperando, el partido que, a pesar de estos traspiés, nos puede ayudar a dar el salto. Debe ser un punto de inflexión. El domingo es otra historia, otro partido, tenemos que dar la cara por la institución, por nosotros mismos y dar nuestro máximo", comentó el técnico sevillista, que dijo aceptar la crítica por el juego y los resultados de su equipo: "Puedo entender al que piense de forma opuesta. En el partido de hoy nos vimos superados, el rival fue mejor. Acepto la crítica y la autocrítica también. Está en nosotros revertir la situación, el domingo tenemos un oportunidad, haremos por ganar el derbi y que la balanza empiece a caer de nuestro lado".
Pendiente de Soumaré
Otra mala noticia del partido fue la lesión de Soumaré, que se retiró apenas minutos después de entrar en el segundo tiempo, debido a unas molestias en el tobillo. "Tenemos que esperar a mañana. No sabemos si se torció o se golpeó. Hay que esperar", comentó Diego Alonso sobre la dolencia del centrocampista. Más optimista sí fue con Pedrosa, que también abandonó el partido con molestias. "Fueron sólo calambres", dijo el preparador sevillista.