GIRONA - SLOVAN BRATISLAVA

La conexión Slovan-Barça-Girona a raíz de un equipo de refugiados liderado por Kubala que huía del régimen comunista

El conjunto eslovaco visita este martes Montilivi para disputar la tercera jornada de la Champions League.

Iñaki Daucik jugando con la camiseta del Girona. /Diari de Girona / Santos Nicolás
Iñaki Daucik jugando con la camiseta del Girona. Diari de Girona / Santos Nicolás
Marc Mosull

Marc Mosull

Existe una teoría según la cual Kubala eligió fichar por el Barça en lugar de por el Madrid porque el club catalán accedió a contratar como entrenador a su cuñado, Ferdinand Daucik. A diferencia de lo que se pueda pensar, Daucik no era precisamente un don nadie. Antes de dirigir, el técnico eslovaco fue un destacado defensor que brilló en el Slovan de Bratislava, el Slavia de Praga y la selección de Checoslovaquia, siendo subcampeón del Mundial de 1934. Después, se hizo cargo del banquillo del Slovan y fue nombrado seleccionador de su país. En 1949 abandonó el territorio por problemas con las autoridades comunistas y tomó las riendas del Hungaria, del que fue uno de sus fundadores.

El Hungaria era un equipo de refugiados del este de Europa, la mayoría de Hungría, que se creó para recaudar dinero para que los futbolistas exiliados vivieran con dignidad lejos de casa. Sus magníficas actuaciones en una gira por España provocaron que muchos clubes quisieran fichar a sus mejores futbolistas, en especial a Kubala, su estrella. Y tras un intento fallido por parte del Madrid, fue el Barça el que incorporó en 1950 al delantero húngaro, que revolucionaría el fútbol mundial.

En Barcelona, Daucik se consagró como un técnico de primer nivel. Era "innovador", "exigente y detallista". Y destacaba por "la intervención en la colocación de jugadores, reconvirtiendo a muchos de ellos posicionalmente", según desvela el libro 'El estilo del Barça', de Ángel Iturriaga y Fermín Suárez, una biblia sobre la evolución futbolística del conjunto azulgrana a lo largo de toda su historia.

No en vano, en su etapa en el banquillo azulgrana (1950-1954), el equipo catalán fue el auténtico dominador del fútbol nacional y en la temporada 1951-52 fraguó el mito del Barça de las cinco copas, levantando la liga, la Copa, la Copa Latina, la Copa Eva Duarte y la Copa Martini Rossi. Es decir, todos los títulos posibles.

La historia de Iñaki Daucik

Tras salir del Barça, Daucik firmó por el Athletic Club y, precisamente allí, en el País Vasco nació su hijo Iñaki Daucik (Getxo, 1956). El eslovaco entrenó por todo el país (Atlético de Madrid, Betis, Murcia, Espanyol…) hasta que dejó de hacerlo de forma definitiva a finales de los 70 y echó raíces en Cataluña. En aquella época, Iñaki era un joven delantero en busca de oportunidades. Y firmó por el Sant Andreu, uno de los últimos clubs de su padre.

Iñaki trató de ganarse el pan en distintos clubs del semiprofesionalismo catalán, llegando a jugar un puñado de años, en los ochenta, en un Girona que competía en Regional Preferente y Tercera División. En la ciudad de los cuatro ríos, se hinchó a marcar y se convirtió en uno de los máximos goleadores de la historia del club catalán, con 64 dianas.

Fue algo así como el Stuani de una época que nada tiene que ver con la actual, pues el equipo gironí ha pasado de los campos regionales de tierra a los flashes de la Champions. Y precisamente en la Copa de Europa, visita Montilivi el Slovan de Bratislava, el club en el que es leyenda su padre, un Ferdinand Daucik que junto a Kubala y el Hungaria dio inicio a la conexión Slovan-Barça-Girona.