El gran cambio futbolístico de Vinicius para igualar más el debate con Mbappé
El jugador brasileño fue la gran estrella en las semifinales de la Champions League.

Las prisas aparecen cuando en mayo los títulos no solo deciden quiénes son los campeones, sino que ejercen de jurados a la hora de elegir a los mejores jugadores del panorama actual, porque no hay nada más humano que juzgar por el último partido, y más si son unas semifinales de Champions League. Esta imagen nos dice que Vinicius se va con el MVP del partido, con dos goles en la ida y una actuación portentosa en la vuelta, y Kylian Mbappé eliminado tras ser incapaz de ser decisivo en el marcador y en el juego en ninguno de los dos encuentros ante el Dortmund.
Si algo nos dicen las eliminatorias de la Champions League es en qué punto se encuentra un jugador. No tanto por lo que haga su equipo, sino por lo que sea capaz de hacer él en una eliminatoria, cómo responde ante cada reto y qué grado de rebeldía tiene cuando el partido se tuerce. La Champions mide como ninguna otra la entereza, calidad y personalidad del futbolista. Con una Copa de Europa bajo el brazo (2022) y su segunda final en tres años, Vinicius nunca ha estado más cerca del nivel de Mbappé que a mayo de 2024. Existe casi total unanimidad en considerar al francés el futbolista más decisivo en el panorama europeo, pero la evolución de Vinicius obliga a detenernos en su figura y en cómo, en poco tiempo, ha ido acercándose a quien parecía comer solo.
Valga decir que considerar "decepcionante" la Champions League de Mbappé sea una absurdidad. El francés ha sido el jugador de más volumen ofensivo de la competición en números absolutos: nadie ha producido más disparos y pases clave sumados (75), nadie ha rematado más veces (48) y ningún jugador ha tenido más presencia en área rival que él (136 toques). Sin Messi ni Neymar, Mbappé se ha convertido en un jugador con todavía más peso y mayor impacto en el ataque de su equipo. Si se analizan los datos exclusivamente a partir de octavos de final, Mbappé es, de largo, el jugador que más xG y xA sumado (asistencias y goles esperados) ha generado en eliminatorias, con 4,5, seguido por Vinícius Jr (3,1). Con 28 disparos y 13 pases que han generado un tiro, nadie ha sumado más cifras que Kylian.
El gran problema es que, sobre todo ante el Dortmund, Mbappé no ha tenido el peso ni la puntualidad que acostumbra. De hecho, Mbappé ha anotado 5 goles (sin contar penaltis) de 5,4 xG en esta Champions League. El pasado curso anotó 6 de tan solo 2,4. Ha estado por debajo de lo esperado cuando lo lógico en un delantero de su nivel es que siempre produzca más.
Con Vinicius el público general ha asistido a una de las mayores progresiones que se recuerdan en el fútbol de élite. Un jugador siempre deja algunas pistas acerca de lo que puede terminar siendo aunque en un momento determinado esté lejos de su forma final. Siempre suele haber piezas del puzle que se puedan recoger para intuir su forma definitiva. El brasileño emergió como un atacante irregular, físicamente dominante pero técnicamente lejos de poder ser alguien confiable en acciones decisivas. Se le intuía un gran potencial para desbordar y generar, pero en cuestión de poco tiempo, Vinicius es ya uno de los mejores atacantes del mundo. Nadie ha sumado más capas a su juego que él en los últimos tres años.
Ante el Bayern, Vinicius ha hecho dos partidos excepcionales siendo dos jugadores distintos. No es solo que su rendimiento variase por el tipo de acciones que realizaba, sino que actuó e incidió de forma diametralmente opuesta en ambos partidos, dependiendo del rival, escenario y necesidades colectivas. Es ahí, en esa forma de golpear y hacer acto de presencia, donde su figura agarra una dimensión nueva: el brasileño es ya tan buen extremo como delantero centro.


En la ida, Vinicius fue una amenaza constante, recibiendo casi como interior, en un movimiento más propio de Benzema que suyo, empezando como referencia fijando a Kim y descendiendo para ser receptor entre líneas al ver que su par no le seguía. Su cambio de ritmo y amenaza en ese primer paso han convertido al brasileño en una bomba de relojería en sus intervenciones en el carril central.


El 0-1 llega en un movimiento inverso, atacando el espacio generado en vez de buscar una recepción más compleja, con Kim muy cerca. Es una acción más propia de Mbappé, al que se la hemos visto infinidad de veces, que de un Vinicius al que nuestra mente le sitúa más cerca de la línea de cal. Es una jugada que antes no tenía en su repertorio. Lectura, timing, agresividad y determinación. El gran mérito de Ancelotti es el de haber regado a una esponja como Vinicius de distintos retos, moviéndole de sitio, dándole más espacio y margen para que probase y expandiese su juego. Es un gol que bebe mucho de la confianza y trabajo del técnico italiano.
En el segundo tiempo del partido de vuelta, Ancelotti situó a Vinicius en banda para emparejarlo con Kimmich, que en apenas 15 minutos sufrió hasta cinco incursiones del brasileño. Se vistió de extremo y se olvidó de atacar zonas centrales, mudando la piel de tal forma que si no sabes qué jugador es, dirías que no es el mismo que el de hacía una semana.


Encarando y superando a su par por fuera con suma facilidad, con un cambio de ritmo diabólico, o bien tirando la diagonal hacia dentro para armar el tiro (provocando de esta forma el 1-1), Vinicius tiene una variedad de armas muy extensa en su arsenal, algo que hace tres años parecía no ser así, aunque el brasileño ya apuntase a ser un enorme jugador.
La llegada de Mbappé abrirá debates y un horizonte renovado de posibilidades, con dos de los mejores jugadores del mundo compartiendo zonas de acción y alimentándose mutuamente. Lo que es evidente es que nunca, hasta este mes de mayo, Vinicius le había mirado tan de cerca a Mbappé, al que el madridista le da la sensación de que por primera vez es el francés quien necesita más al club que viceversa.