Klopp se inventa su último truco con Diogo Jota
El alemán lo probó ante el Rangers como interior derecho y el experimento funcionó.

Al Liverpool le bastó con el balón parado para derrotar al Rangers. Fueron suficientes un maravilloso golpeo de Trent Alexander-Arnold en una falta y un penal de Mohamed Salah. Los puntos, de necesidad vital tanto en Europa como en la Premier, pesaron más que el juego, que fue denso y sin chispa. Para cambiar la dinámica futbolística Jürgen Klopp se inventó su último truco: Diogo Jota como interior. Y no le fue mal.
La competitividad entre Liverpool y Manchester City ha convertido esta época en un periodo histórico. En forma, son lo mismo: dos máquinas casi perfectas que solo conciben la victoria en cada partido. En el fondo, hay matices que los diferencia. Futbolísticamente, en los conjuntos de Guardiola los centrocampistas siempre tuvieron las llaves del equipo. En este Liverpool, en cambio, hace años que la tienen los laterales. La sala de máquinas parecía un elemento decorativo, de trabajo sucio. Hasta que Klopp decidió cultivar el centro del campo.
De Emre Can a Thiago
Los Milner, Emre Can o Lucas Leiva terminaron bajando escalones jerárquicos. Primero llegaron Fabinho, el faro del equipo, o Naby Keïta. El ex del Leipzig, que nunca ha sido en Anfield el que aparentaba poder llegar a ser en Alemania, llegó para sumar talento al centro del campo. No funcionó. Thiago Alcántara, tras un primer año abrupto, terminó camaleonizándose en el segundo. Ahora, el Liverpool guarda dos focos creativos: uno en la izquierda con él y otro en la derecha con Alexander-Arnold.
La particularidad del interior diestro es que es más importante en su tarea sin balón que con el esférico en los pies. Es el tercer vértice del triángulo que forma con Alexander-Arnold y Mohamed Salah y su labor principal, con matices dependiendo de quién ejerza el rol, es ocupar los espacios que el dúo deja libre.
Varios futbolistas han probado la posición
Es una de las posiciones que más futbolistas han ocupado desde que llegó Klopp. En la 2017-18 reconvirtió a Oxlade Chamberlain, que se plantó en Anfield como extremo. Su eliminatoria de Champions ante el City es su mejor recuerdo. También pasó por allí Henderson. El capitán vio como Fabinho le arrebataba la titularidad y Klopp, lejos de desecharle, le dibujó un nuevo rol en el que fue importante. Harvey Elliott fue la primera apuesta como interior diestro la temporada pasada hasta que cayó lesionado. Ahora, sin Curtis Jones ni Naby Keïta, lesionados, y con Arthur Melo falto de ritmo, Klopp ha invertido en la figura de Jota.
El portugués jugó por delante de Thiago y Henderson, puntualmente cayó a las bandas y formó pareja de ataque con Darwin y se presentó en el área desde segunda línea. Ahí es cuando puede explotar uno de los registros que descubrió como red: el cabeceo.
El Liverpool no ha empezado bien la temporada, pero Klopp no ha querido creerse que es solo una mala racha. Ha actuado para revertirla lo antes posible. En una carrera de fondo ante el City -y más ante el City de Haaland- cada punto perdido es un paso de gigante.