GIRONA 2 - FEYENOORD 3

El peor enemigo del Girona en la Champions es el propio Girona: "Es un detalle feo"

El conjunto catalán perdió en su debut como local en Europa ante el Feyenoord.

Míchel, tras el partido con Brian Priske, técnico del Feyenoord. /EFE
Míchel, tras el partido con Brian Priske, técnico del Feyenoord. EFE
Marc Mosull

Marc Mosull

El sueño continental del Girona se tornó en pesadilla, así se podría resumir la jornada del histórico debut del conjunto catalán como local en competición europea. Amaneció el día en la ciudad con la ilusión del encuentro ante el Feyenoord, pero con inquietud por la que pudieran liar en la localidad gerundense los aficionados neerlandeses. Un dispositivo de Champions coordinado entre el club, el ayuntamiento, la policía local y los Mossos d'Esquadra, evitó altercados. Y más allá de algunos insultos y algún que otro objeto lanzado desde la zona visitante, no hubo nada más que lamentar en ese sentido.

Esta vez el problema del Girona no estuvo en las calles de la ciudad, antes del partido, ni en la grada; el peor enemigo del Girona volvió a ser el propio Girona, que se marcó en propia portería dos de los tres goles del Feyenoord. También falló un penalti, sufrió errores que permitieron los tantos neerlandeses, vio como le anulaban un gol y, además, como se lesionaba Tsygankov. Un auténtico cúmulo de desgracias para los de Míchel, que cayeron derrotados. El equipo de Rotterdam marcó tres goles en dos disparos a puerta, con eso está todo dicho.

Pero volviendo a los goles en propia portería, ese ya es un patrón que se repite en relación con el partido inaugural en el Parque de los Príncipes. Ante los parisinos, cuando el conjunto gerundense ya prácticamente tenía atado un punto ante uno de los rivales más duros del continente, un error de blocaje de Gazzaniga tras un centro lateral de Nuno Mendes terminó con el autogol del guardameta argentino, hasta entonces salvador para el Girona.

Déjà vu en Montilivi

Se repitió la historia quince días después frente al Feyenoord, pues Yangel Herrera y Krejci anotaron en el arco equivocado después de que el Girona hiciera lo más difícil, adelantarse en el marcador. El autor del primer tanto de la historia del equipo gironí en Europa fue, a trancas y barrancas, David López, que emuló a Stuani, primer anotador en Liga de los rojiblancos. No hace tanto de eso, lo cual ayuda entender la magnitud de la gesta del Girona.

Ante el Feyenoord, después de un brillante primer cuarto de hora, seguramente el mejor de la temporada de los gerundenses, Yangel Herrera desvío un remate de Timber tras un centro de falta lateral y el balón se introdució en la meta de Gazzaniga. Pidió que se revisara la acción el conjunto local, pero el árbitro no cambió de opinión.

Y cuando el Girona se había rehecho de tanto error y desgracia con el gol del renacido Van de Beek, otra vez encajó y otra vez fue en propia portería. Cabalgada por banda de Hancko, que la puso al corazón del área, donde se lanzó con todo Ladislav Krejci para despejar el balón con tan mala suerte que terminó empujándola para dentro. Y ahí se terminó el sueño gironí.

¿Le preocupa a Míchel tanto gol en propia puerta?

"Para mí la mala suerte no existe. Los errores son perdonables... es un detalle feo, pero es lo que ha ocurrido. No lo he visto, pero quizás el 2-3 es el que más responsabilidad tenemos de esos tres", reconoció Míchel tras el encuentro. "El otro día Gazzaniga cometió un error en una acción que ha hecho miles y miles de veces", también dijo, "y el primero fue un error puntual", añadió el entrenador vallecano al que realmente lo que le preocupa es que su equipo "juegue para atrás".

"El penalti y el otro gol vienen por qué jugamos hacia atrás, en eso nos hemos equivocado. No generamos juego, generamos presión del rival. Tenemos que ser más verticales. Esto no es mala suerte", añadió el madrileño, satisfecho con el desempeño general de los suyos que, pese a todo, volvieron a caer en Champions por culpa de los goles concedidos en propia portería.

También David López habló tras el partido en zona mixta. "Ellos han sido más efectivos. Yo creo poco en la suerte, creo más en el trabajo. En el acierto y el error. Sí que es verdad que hoy hemos cometido errores que en Champions te penalizan mucho. No hemos sabido finalizar ciertas jugadas de peligro o terminar de estar acertados dentro del área", reconoció el inesperado primer goleador del Girona en Champions.