OPINIÓN

El régimen del Madrid

Vinicius, Valverde, Rodrygo y Ceballos festejaron el triunfo del Real Madrid en Stamford Bridge. /AFP
Vinicius, Valverde, Rodrygo y Ceballos festejaron el triunfo del Real Madrid en Stamford Bridge. AFP
Lorena González

Lorena González

Era de prever lo de los ingleses durante los primeros minutos intentando asustar a los blancos. Kanté les cortó el aliento, pero también era consabido que el Madrid sabe sufrir, aunque sea media hora. Hasta que Rodrygo templó los miedos con un palo. Achicaba Militao, como fuera, patadón arriba si hace falta y no pasa nada. Sólo que se perderá la próxima de ida de las semis.

Así, poquito a poco, empezaba la dictadura del Madrid, enseñándole al Chelsea que cuando la toca, la toca de verdad. Y cuando no, piensa mal y acertarás. No tenía miramientos para que Vinicius se volcara enterito por la izquierda o llegase desde atrás para rematar lo que Modric le servía. Y que cuando el Madrid corre, corre como ninguno. Que se lo pregunten a Valverde. De repente, tuvo que aparecer, cómo no, Courtois. Se hizo enorme ante Cucurella, que daba guerra. La pausa venía mejor que nunca para los dos.

Empezó la segunda como lo hizo la primera, pero con la defensa del Madrid de nuevas por lesión inesperada de Alaba, que estaba siendo el mejor en la parte trasera blanca. Entradón a Camavinga, que puede jugar de lateral izquierdo y de lo que él quiera. Se agrandó el milagro de este jugador recuperándose en un átimo de lo que a la mayoría le costaría varios días. Otra vez Kanté enseñando los dientes como al inicio, y otra vez Courtois volando.

En esa locura, con Havertz que juega a algo mucho mejor que lo de su equipo, el Madrid fue el especialista para dormir el partido y potenciar su templanza. En eso son los maestros. Ellos saben que su momento llega, sobre todo cuando se serena a sí mismo y a su rival. Desde la trinchera el Madrid te mata, y no podía ser otro que Rodrygo, ese que en Champions sale de la retaguardia y te liquida. 'Cómo no te voy a querer' en el Stamford Bridge, y los mejores presagios otra vez entre los madridistas.

Toda la batalla controlada, y si no, ahí estaba Courtois una tras otra. En pleno apogeo sin cabeza de los blue, el Madrid sale airoso. Pesan los galones, el olor a final, Estambul en el horizonte y un camino que se saben de memoria.

Entró Joao Félix como quien oye llover, se busca sistema que le valga. El del Madrid es claro. Es como un spoiler de su propio guion. Aunque tampoco podría esperarse una asistencia como la de Valverde. Una maravilla para que Rodrygo hiciese su segundo gol y sentenciara, aún más, la eliminatoria. 11 semifinales de las últimas 13: hagan sus apuestas.