REAL MADRID - DORTMUND

Sabitzer, el Real Madrid y cómo sufrió una herida mental que tardó en cicatrizar: "No puedes ocultar ni reprimir tus emociones"

El del Borussia se reencuentra con los blancos 142 días después de sufrir el mayor 'palo' de su carrera en la final de la Champions: "Somos profesionales pero también humanos".

Sabitzer, consolado por sus compañeros tras perder la final de la Champions. /GETTY
Sabitzer, consolado por sus compañeros tras perder la final de la Champions. GETTY
Sergio Gómez

Sergio Gómez

A Marcel Sabitzer (30 años) aún le late la herida que le provocó el Real Madrid pero ya no le sangra. El tiempo cauteriza. Sin embargo, la cicatriz que arrastra convierte su reencuentro de esta noche con los blancos, 142 días después, en algo personal. El centrocampista austriaco fue titular en la última final de la Champions y presenció cómo los de Ancelotti, con el peso de toda la historia, pueden ganar de cualquier manera. Hasta la desesperación. Vio cómo ese dominio del Borussia durante 70 minutos fue insuficiente ante la resistencia madridista y su leyenda. Un cabezazo de Carvajal, primero, y un gol de Vinicius, después, derrumbaron el plan de Terzic y dejó a Sabitzer muy tocado a nivel mental.

Si hay futbolistas que después de una derrota están deseando jugar de nuevo, como remedio inmediato para eliminar el sabor amargo, al borusser le sucedió lo contrario. Cada persona gestiona los malos momentos con un manual propio. El suyo fue parar, pensar y asumir el proceso. Días después de la final de la Champions, fue convocado con su selección para disputar frente a Suiza un amistoso y comenzar a preparar así la Eurocopa. Rangnick contaba con él para alinearlo de titular, pero Sabitzer habló con él y le trasladó que no se encontraba en condiciones. Esta reunión no fue ningún secreto. Antes de que se desencadenaran rumores sin fundamento, el jugador salió a explicar la situación en un discurso que volvió a abrir el debate sobre la exigencia y la presión en los futbolistas.

"Tenía muchas ganas de ganar el partido ante el Madrid y levantar ese trofeo de Champions. Por eso fue muy difícil para mí y lo pensé mucho en las noches posteriores. Pensé mucho, tuve recuerdos y no estaba en un nivel mental en el que pudiera tener un impacto positivo", arrancó la conferencia de prensa. "Ahora estoy en el proceso de aceptarlo. Para el amistoso contra Suiza hablamos y finalmente decidimos que no jugaría. En primer lugar, dices que somos profesionales. Eso es lo que somos, cada minuto, pero también somos seres humanos. No puedes ocultar ni reprimir tus emociones, vienen como te sientes en el momento", dijo antes de tranquilizar al personal: "No tienen que preocuparse por mí en la Eurocopa". Efectivamente, en el torneo continental volvió a sus máximos: jugó todos los minutos posibles hasta que Turquía eliminó a Austria en octavos.

La derrota nunca fue buena compañera para los deportistas. Sabitzer no es, por tanto, ninguna excepción. La diferencia que separa el disfrute del sufrimiento constante es la forma de gestionar esa emoción. En este sentido, la exigencia del austriaco le ha llevado a sentir "casi dolores físicos" tras un mal día. Lo aseguró Reinhard Holzschuster, su entrenador en Graz. "En cualquier momento se nota cómo me siento y es mejor dejarme en paz. No puedo fingir ante nadie. Soy quien soy: reacciono de forma muy emocional cuando pierdo partidos. Intento controlar mis emociones y canalizarlas adecuadamente. Pero hay situaciones en los entrenamientos y en los partidos en las que me resulta difícil. Entonces hay que reflexionar, calmarse y tener a la gente adecuada a tu alrededor", declaró en una entrevista a los medios del Borussia.

Sabitzer, reconoce, ha mejorado en este aspecto mental. Su paso a un lado antes del amistoso contra Suiza es el mejor ejemplo para concienciar de que no es problema reconocer que se necesita parar antes de seguir avanzando: "Me he dado cuenta de que ningún equipo gana todos los partidos. Ningún equipo del mundo lo ha logrado jamás. El cómo o el porqué de una derrota me molesta y me emociona. Antes arrastraba las derrotas conmigo, pero ahora las supero más rápido".

Un cambio de posición y un disgusto

Hoy vuelve a ponerse frente al Real Madrid después de una temporada con altibajos y un conato de polémica con su nuevo entrenador Nuri Sahin. El exjugador del Real Madrid ha decidido cambiar de posición a Sabitzer. De '6' le ha desplazado a la banda. Fue contra el Brujas cuando ejecutó el movimiento y el futbolista se revolvió en su comparecencia con la prensa: "Este no es mi puesto ideal, pero juegas donde te pone el entrenador. Tienes que respetar eso".

Sahin no le dio más importancia que la que tiene que uno de sus jugadores se sienta incómodo en su nuevo puesto: "Mi relación con él es muy buena y sé que prefiere jugar como número 6 porque me lo ha dicho diez mil veces. También sé que juega mejor como número 6, pero hay situaciones en las que lo necesitamos en su posición actual y ahí es donde está jugando en este momento. Sé que la posición ideal de Sabi es en el doble pivote. Jugará partidos allí para nosotros y los jugará bien". Si su técnico le pasó el brazo por el hombro, desde la directiva sí que dieron un toque público a Sabitzer por esas declaraciones. Lars Ricken, director general deportivo, le dio un tirón de orejas: "Es importante que en una situación como ésta no primen los intereses individuales, sino que cada uno se ponga al servicio del equipo".

Después de dos encuentros seguidos como suplente, el austriaco volvió a disputar 90 minutos en el último encuentro de la Bundesliga, el triunfo contra el St. Pauli (2-1). De nuevo en los planes de Sahin, se planta en el Santiago Bernabéu para limpiar un mal sabor de boca y pasar la página de la final de la Copa de Europa.