BAYERN 2 - REAL MADRID 2

La señal de Kroos que explica por qué el alemán rescató al Real Madrid en el Allianz

El centrocampista fue, junto a Vinícius, el mejor jugador de los de Ancelotti en la ida de las semifinales.

Kroos, en el partido frente al Bayern disputado en el Allianz Arena. /AFP
Kroos, en el partido frente al Bayern disputado en el Allianz Arena. AFP
Albert Blaya

Albert Blaya

El ruido era ensordecedor. Imposible que nadie escuchase nada. Y menos a alguien que tiende a hablar desde el gesto, usando el pase como idioma, condensando en cada control, toque y envío una forma única de comunicarse y establecer el tono de la conversación. No se escuchaba nada y tampoco bastó para que Kroos, desde muy lejos, le hiciese ver a Vinicius dónde estaba el espacio, uno que hasta aquel minuto 22, el Real Madrid no había encontrado en el infierno del Allianz. Bastó un gesto. Un pase. Los mejores no hablan como el resto, sino como ellos deciden.

Pero para entender la asistencia que dio pie al cambio de tendencia en un partido en el que el Bayern empezó con muchísima fuerza, antes hay que asistir a aquellos pases que Kroos da por inercia, a los que uno no vuelve nunca porque le parecen rutinarios, robóticos. Tac. Tac. Tac. Nadie dio más pases que Kroos en el Real Madrid (76), 25 más que cualquier otro compañero. Solo uno tuvo valor gol. Pero el resto, los que llegaron antes, fueron los que explicaron por qué el Real Madrid pudo ponerle freno a un inicio en el que apenas controlaron el cuero. Para explicar la jugada que lo cambia todo, hay que asistir antes a las que generan el escenario para que todo pueda explotar.

El mapa de pases del Real Madrid en campo rival en los primeros 15 minutos de partido, con solo 15 envíos y apenas ninguno vertical. Todos lejos de la frontal rival.  STATSBOMB
El mapa de pases del Real Madrid en campo rival en los primeros 15 minutos de partido, con solo 15 envíos y apenas ninguno vertical. Todos lejos de la frontal rival. STATSBOMB

Todo fue del Bayern. Con Musiala en derecha y Sané en izquierda, negándoles el disparo a pierna natural, Tuchel situó a Müller de mediapunta para caer de forma indistinta a ambos costados, sobrecargando y generando superioridades en un ataque menos pausado que el del City, pero mucho más vertical y punzante en la frontal. De ahí que en apenas 5 minutos, los bávaros ya hubiesen dejado dos o tres situaciones de gol claras y el Real Madrid, hasta el minuto 18, no tuviese una sola posesión en campo rival.

Para aguantar y resistir la presión hasta deshacerla, nadie mejor que Toni Kroos. Y no es una frase hecha. El mediocentro blanco es el centrocampista de esta Champions que mejor porcentaje de acierto tiene en el pase cuando está presionado (96%), siendo el segundo en la lista que más mejora su acierto respecto a los pases que da sin estar presionado (una subida de un 2%). Nadie absorbe y traduce la presión tan bien como él, de ahí que para Ancelotti sea indispensable usarlo como primer receptor y nunca como segundo: importa que reciba primero porque desde su recepción el resto se ordena, y como explicó Álvaro Benito en la transmisión en Movistar+, el rival deja de presionar.

A través de Kroos, el Real Madrid fue recuperando sus vitales. Aparecía Bellingham (errático) en la zona del 10, Fede Valverde acompañaba las jugadas y Vinicius empezaba a ser una promesa en forma de amenaza, porque aunque sus intervenciones estuviesen controladas, se adivinaba el contorno del desastre para el Bayern, que defendía en un 4-4-2 muy pasivo una vez los de Ancelotti progresaban, protegiendo la zona central pero abriendo mucho su espalda sin presionar al poseedor. Fue el partido en Champions en el que el Bayern ganó menos presiones (15).

El gesto de Kroos señalando a Vinicius el espacio que se abre a la espalda de Kim.  WYSCOUT
El gesto de Kroos señalando a Vinicius el espacio que se abre a la espalda de Kim. WYSCOUT

El error del Bayern es múltiple. Una cadena imparable que con Kroos y Vinicius como protagonistas termina siendo fatal. Nadie encima a Kroos a la par que se abre de par en par un espacio enorme a la espalda de la línea defensiva, con un Kim que tuvo su noche más oscura, persiguiendo a Vinicius muy lejos sin que nadie le cubriese el terreno que abría.

Momento del pase.  WYSCOUT
Momento del pase. WYSCOUT

Ya en el momento donde Kroos envía el mensaje, la imagen es clarificadora. Laimer y Goretzka, ambos mediocentros, no tapan ese espacio, dejando una rendija entre ambos lo suficientemente grande como para que se filtre el envío, y Kim trata de recular mal perfilado, necesitando un giro de caderas para ver de nuevo a su par. Sorprendió ver a Neuer no salir, quizás ya lejos de ese guardameta que vivía siempre en la frontal, dejando que Vinicius controlase y definiese con facilidad, en una jugada que ya es conocida.

No es la primera ni la segunda vez que Kroos, con un gesto, le enseña a Vinicius el espacio, casi como un adulto le diría a un niño hacia dónde ir a colocar la sombrilla en una playa abarrotada. Es un gesto evidente, de sabiduría, de quien ya conoce cómo y dónde está aquello que merece la pena. Kroos juega como quien ya ha jugado sus 50 mejores partidos y regresa para demostrarte que todavía le queda el mejor, porque el del Allianz entra de lleno en la colección de los mejores.

La noche que consagró a Vinicius en 2021, con su doblete ante el Liverpool en los cuartos de final de la Champions League, tuvo el mismo gesto. Kroos, que atisbaba el enorme potencial del brasileño, también le dijo dónde ir para encontrar la gloria.

Kroos señala el espacio a Vinicius previo al desmarque del brasileño.  WYSCOUT
Kroos señala el espacio a Vinicius previo al desmarque del brasileño. WYSCOUT
La pelota va directamente al pecho de Vinicius, que termina anotando el 1-0.  WYSCOUT
La pelota va directamente al pecho de Vinicius, que termina anotando el 1-0. WYSCOUT

La cultura táctica que ha desarrollado el Real Madrid no se basa en superioridades numéricas, en una altura determinada ni en patrones que se repiten, sino en un reconocimiento del talento como principal vehículo de juego, asumiendo que dentro de un partido, la inferioridad nunca será total si quien da el primer pase es Kroos. Si quien recibe esa carta desesperada es quien no necesita ninguna palabra para devolver el mensaje. De ahí que el dominio, cuando se habla de dominar al Real Madrid, casi siempre vaya con un asterisco. La ley de Kroos sigue siendo indescifrable para la gran mayoría de mortales.