El cambio físico de Pedri: "Convertirle en un bicho muscular sería un error. Ni Messi ni Pedri podrían ser Cristiano"
Su exentrenador Rubén Delgado, una persona de su entorno y dos de los amigos con los que ha compartido "las vacaciones" detallan los porqués de su nueva forma física: con dominadas excéntricas y sin las croquetas de Rosi.

"Ahora ya no voy a poder meterme con él ni hacerle bromitas. No voy a poder darle collejas, porque si me las va a devolver…", dice entre risas Rubén Delgado cuando hablamos del fortalecido físico de Pedri, a quien entrenó entre sus 9 y 12 años en la U.D. Tegueste, cuando era un niño "menudito, pero todo lo que tenía de menudo lo tenía de pedazo futbolista". Pedri siempre ha dicho de Rubén que es el entrenador que le enseñó a competir.
La imagen que publicó el Barça en sus redes sociales el pasado 12 de julio durante un entrenamiento en el que se veían unas musculadas extremidades del tinerfeño nos dieron cuenta del trabajo que Pedri ha realizado durante el patrón veraniego. Una imagen que impactó hasta al propio futbolista. "Esa famosa foto se ha hecho bastante viral, ha sido objeto de comentarios y de sorpresa incluso para Pedri, porque ese brazo no es su brazo, no nos engañemos. No está trucada, pero es en un momento en el que está haciendo brazo y éste se hincha. Él compartió una storie en la que salían dos fotos: ésta y otra del mismo ejercicio con las pesas, pero con los brazos hacia arriba, y ahí igual el brazo es un 70% de lo que parece en el otro. Si Pedri tuviera un brazo así y un cuerpo a ese nivel, Pedri dejaría de ser Pedri como futbolista. Estaría hipermusculado", explica una persona del entorno más próximo del mediocentro culé, a quien llamaremos E.P. y quien relata el trabajo evidente que, sorpresas o exageraciones visuales aparte, ha realizado Pedri durante sus vacaciones.
"Pedri no es un futbolista físico, pero el fútbol exige unos mínimos cada vez más altos y él quiere estar siempre lo más alto posible. Para competir al máximo tienes que estar en la excelencia en todos los parámetros y en eso es evidente que Pedri tenía una rémora, que también es una ventaja: no había pasado por ninguna escuela. Entonces, los hábitos que cualquier chico tiene de escuela de toda la vida, él no los tenía. No tenía los futbolísticos -bendito problema, sinceramente-, pero tampoco los tenía a nivel de rutinas marcadas, ni nutricionales ni de entrenamientos. En Las Palmas las empezó a adquirir, pero el Barça y la máxima competición te obliga a dar un salto", razona E.P., al tiempo que detalla la evolución de Pedri desde su llegada al Barcelona en 2020.
"Él llega al Barça con 60 kilos, muy poco, y cuando completa la primera temporada con el Barça ya ha subido 3 o 4 kilos. Con Koeman empezó a hacer un trabajo como el de ahora en ese primer año, con tres días a la semana de más entrenamiento de fuerza. Después dos, luego uno, porque él llega siendo un pimpollete e incluso existía la posibilidad de salir cedido; tenía ofertas hasta del Bayern para cesión. Lo que pasa es que cuando Koeman lo ve entrenar, todo cambia. De ese 'vamos a meterle un plan de trabajo de tres días a la semana' pasa a ser titular, a jugar cada tres días, lo juega todo y, evidentemente, no puedes tener tres días de trabajo de fuerza, es imposible", recuerdan desde su entorno.
"Este año es el primero en que ha tenido unas vacaciones de verdad de cinco semanas. De la Fuente quería llevarlo a la Nations League, pero al final entre el Barça y la Federación entraron en razón y entendieron que lo mejor era dejarle descansar, tener un verano normal desde que está al máximo nivel y aprovecharlo para entrenar, porque al final así se ve su evolución. Ha tenido cinco semanas en las que ha podido descansar pero, sobre todo, eso, entrenar, porque en competición el músculo se lo comen, sobre todo en el tren inferior. Igual Tchouameni, que tiene un físico portentoso, puede hacer más. Pedri lo que tiene es mucha resistencia. De pequeño también hacía atletismo en el colegio como actividad extraescolar y era muy bueno. A esa resistencia le faltaba generar músculo. Chema Martínez tiene un tipo de músculo, Usain Bolt, otro. Él tenía un músculo más fibroso y ahora tenía que ganar un poco de volumen para los cuerpo a cuerpo, y también a nivel de tren inferior. La imagen que ha impactado es la de los brazos, pero el trabajo de arriba y abajo ha sido compensado y trabajado siguiendo una pauta marcada por el Barça", relata E.P., quien fija en 67 los kilos que pesa actualmente Pedri.
El tinerfeño ha ganado dos con ese trabajo físico realizado este verano y no se le recomienda ganar "más de uno". "Llevarlo a los 70 que hemos leído sería demasiado. Ése sería el límite. Lo que todas las partes consideran es que es un jugador que tiene que ganar masa muscular pero que no tiene que cambiar su fisonomía por completo. Él es un futbolista liviano. Su rapidez mental le lleva a tener rapidez de movimientos, a tener cierto regate. Si es pesado con el tamaño que tiene, 1,74m., se convertiría entre comillas en un 'tonelete'", explica E.P., que tiene claro cuál no es la meta en este trabajo que está realizando el centrocampista del Barça: "El objetivo no es convertirlo en un bicho muscular, porque no es así. Él tiene un fisionomía similar a Messi. Messi evidentemente es mucho mejor, ojalá se acerque lo máximo posible, pero nunca va a poder ser Cristiano. Ni Messi ni Pedri podrían ser Cristiano. Tampoco tiene la fisonomía de Gavi, que tiene un tren inferior más potente, pero es que el fútbol de Gavi exige más eso que el juego de Pedri. Sería un error", reflexión E.P., que especifica que el tinerfeño ha hecho "mucha bici, dominadas excéntricas -ésas en las que subes y luego tienes que retener a la hora de bajar- y trabajo de campo, sobre todo".
'Cuatro amigos'
Quienes han vivido de cerca el trabajo físico y la dieta alimenticia que ha seguido Pedri durante esas cinco semanas han sido Dani Carreras, Fran Llarena y Rubén Suárez, los tres mejores amigos de la infancia del futbolista, exjugadores del Tegueste, donde estuvieron a las órdenes de Rubén.
Los 'Cuatro amigos', como la novela de David Trueba, han compartido verano en una villa en Adeje (Tenerife), aunque su convivencia ha sido más estricta y basada en el descanso, el trabajo físico y una dieta rigurosa que han seguido todos. "En la villa teníamos un cocinero que preparaba la comida de la dieta de Pedri. Mucha verdura, mucha verdura con especias y pescado, carne a veces. Pero sobre todo mucha, mucha verdura. Yo quería comer más, pero bueno, nos hemos adaptado a él", cuenta simpático Dani, delantero de los equipos por los que pasó Pedri de los "4 a los 16-17 años".
"Ha sido una dieta hipercalórica, con un alto aporte de calorías para poder compensar el gasto de energía y poder evolucionar el músculo. Depende del día, del trabajo a realizar, del momento, pero ha estado por encima de las 3.000 calorías", detalla E.P. con un dato que dista bastante de la percepción de los amigos de Pedri.
"Comíamos mucho pero, claro, pocas calorías en realidad: mucha verdura, obviamente más de cinco piezas de fruta al día, cuando tocaba pasta comíamos mucha pasta, pero siempre medidas las cantidades. Nosotros sí nos lo podíamos saltar un poco, porque en realidad la dieta no era para nosotros, sino para él. Cualquiera sigue su dieta…", comenta entre risas Fran, amigo de Pedri "prácticamente desde que nacimos". "Mi madre me metió en la escuelita con 3 años y a él también lo metieron en la escuelita de fútbol para niños de 3 a 5 años. Vivíamos súper cerca además aquí en Tegueste, a unos 200 metros, y desde siempre, desde chiquitos, somos amigos", comenta Fran, mediocentro "como Pedri, pero más retrasado".
Jugaron juntos hasta infantiles, cuando a Fran lo fichó el Tenerife. Este verano ha ejercido, además de amigo, de entrenador personal del futbolista culé. "Él ha trabajado todos los días: en gimnasio trabajaba cinco, descansaba sábado y domingo, y por fuera sí que es verdad que trabajaba más, porque íbamos a campo casi todos los días para el tema de velocidad, cardio. Íbamos aquí en el sur de Tenerife al Tenerife Top Training -donde también me cuentan que acude puntualmente Courtois-, en un campo que se llama el T3, y ahí trabajábamos con conos chinos. Le ayudaba en lo que viene siendo el tema de explosividad, si tenía que pasarle balones, ponerle los chinos… Le ayudaba y entrenaba con él. Hubo un día que me mató a correr con él y dije: 'Más no'", recuerda el amigo de Pedri, con quien también ha compartido tardes de pádel y padbol.
Apenas han salido de la villa para algo que no sea entrenar o comer fuera un día por semana. En Adeje han disfrutado de la piscina, "hemos jugado mucho al Monopoly y al Catan, y a las cartas, a la baraja española; al Presidente", cuenta Dani.
Han sido unos días basados en el colegueo y en la disciplina física y alimenticia que Pedri ha cumplido a rajatabla, con una autoexigencia que ha crecido a raíz de la lesión que sufrió el pasado mes de febrero ante el Manchester United en la Europa League. En una acción en solitario se lesionó el recto anterior de la pierna derecha. Era el minuto 41. Él mismo pidió el cambio. Ese día fue un antes y un después para el futbolista, explica Fran: "Él es muy exigente porque ya ha tenido varias lesiones y a partir de eso ha cambiado patrones de entrenamiento y de la comida para intentar no recaer. Su nutricionista estuvo encima, porque son muchas lesiones del mismo músculo en 2-3 años que lleva en el fútbol profesional, éste sería su cuarto, eso se nota al fin y al cabo; y los 70 partidos que jugó en su primer año en el Barça le van a pasar factura ahora, en cualquier momento. El entrenamiento siempre lo ha cuidado, pero esta vez es más exagerado".
Un trabajo en el que le ayuda su personalidad disciplinada. "Nunca, nunca, nunca ha sido de beber refrescos, siempre bebe agua o bebidas isotónicas, deportivas", explica Dani. Rubén recuerda que "tampoco ha sido de tomar chucherías". "Le gusta el chocolate, pero los productos con chocolate es otra cosa que ha desaparecido por completo: los dulces. De hecho, va a eventos y se lleva su merienda pesada, calibrada, su fruta, uvas con no sé qué frutos secos… Y, mira, una cosa que le encanta, un vicio sano, son los pistachos. Le encantan, pero puede comer pocos porque es una buena fuente de energía, pero los que come los come sin sal y así, cero problemas. Hay otro alimento que come desde pequeño, evidentemente, que son los plátanos. Le puede meter plátano a todo, es increíble. Antes de que Plátano de Canarias fuera patrocinador suyo, cuando empezó de profesional, se puso un plátano en la bota. Ahora come, pero el rango de frutas se ha ampliado mucho. Y otra cosa que tiene Pedri es que nunca toma café. Alguna vez le hemos bromeado: 'Hostia, es que si tomaras café igual te ponías nervioso de vez en cuando y ya no serías igual'", dice anecdótico E.P., que también refleja un rasgo llamativo de la personalidad de Pedri que le está ayudando en seguir una vida disciplinada: la puntualidad.
"Es híperpuntual. Que dices 'éste es canario, un tío relajado…', y sí tiene ese relax, esa pausa, esa tranquilidad canaria semicaribeña, pero en cuanto a puntual, un puto alemán. Tiene muchos puntos de disciplina pero antes no estaban unidos en nada. Ahora todo tiene unas pautas, se está mezclando y uniendo bien", razona E.P., que desliza que el Barça, "al menos desde la llegada de Xavi", les obliga a comer o cenar en la ciudad deportiva.
Las croquetas de Rosi
Pero hay un denominador común entre las cuatro voces que nos dibujan la vida deportiva y alimenticia de Pedri: las croquetas de su madre, Rosi, que el propio jugador tinerfeño nombró el sábado en la gira estadounidense del Barça al ser preguntado por su cambio físico. "Sobre todo, no comer croquetas de mi madre", decía el futbolista.
"Es que la madre es un espectáculo, es una máquina. Sus croquetas son otro rollo", dice entre risas Dani. "Los únicos caprichos son la comida de la madre o salir a comer. Una comida por semana tenía libre, entonces a lo mejor salíamos a comer a algún lado, comida sana también, pero de comer diferente de lo que viene siendo tu dieta. Y sí que es verdad que comía pistachos, pipas suele comer un montón, porque le gustan, pero pipa sana, claro, sin sal. Y poco más", explica Fran.
"Siempre ha tenido una dieta bastante equilibrada y bien, sobre todo, las famosas croquetas de la madre, lo tenía muy bien alimentado", nos cuenta Rubén, que asegura que "estás tardando en probarlas porque son riquísimas". "Son de variedad: de pollo, bacalao… Tiene de todo. Yo doy fe, te las recomiendo", dice entre risas.
Rosi es la madre de Pedri y cocinera de la Tasca Fernando, que regenta junto a su marido y padre del futbolista "en la entrada de Tegueste por la Nacional", explica E.P. "Es el típico sitio de pueblo pequeño, costumbrista, donde se come muy bien, cocina casera, con muy buen producto. Pero claro, Pedri comía ahí todos los días hasta que se fue a Las Palmas, que ahí sí que estuvo en la residencia, en La Casa Amarilla. Le podían hacer un plato un poco diferente, pero al final, comía lo que había. Es una familia normal y corriente, trabajadora. Cuando van a verle a Barcelona también le cocinan, pero ahora toda la familia está muy concienciada y le están ayudando mucho", asegura.
Su hermano Fernando esta siendo una pieza clave en su vida sana con la comida desde su llegada al F.C. Barcelona. "Él convive con su hermano en Barcelona, cerca de la cuidad deportiva. Como el primer año que estuvieron en el Barça fue el de la pandemia, se fueron los dos juntos a vivir. Fernando estudió cocina. Es dos años mayor pero como Pedri siempre iba avanzado a su tiempo, jugaron al fútbol muchos años juntos. Son como amigos y hermanos a la vez, y le cocina".
«Flaquito y menudito»
Hablar con Dani, Fran y Rubén ha sido visualizar al Pedri que empezó a jugar al fútbol en Tegueste en su más tierna infancia, cuando se unieron sus vidas y los tres tuvieron claro que ese niño "flaquito y menudito" llegaría lejos. "Tenía algo", confiesa Rubén que le decía siempre a su pareja y a sus padres, a su entorno. "Era de esperar", cuenta Fran. Su entrenador recuerda cómo los tres, Pedri, Dani y Fran, "eran muy buenos, eran los mejores, y súper buena gente".
"Siempre ha sido de mentalidad no fría, porque no es fría, sino de mentalidad muy relajada, por así decirlo. Si el partido está al 100, él se mantenía al 25, para hacernos una idea. Y ese control, y sobre todo en las edades que yo lo entrenaba, era muy difícil ver a un niño que controlara tanto las pautas de un partido; que supiera que si el partido estaba muy, muy tenso, él lo llevaba a su terreno y lo llevaba hasta donde él quería. Y es muy difícil verlo con esas edades. Obviamente, hoy lo ves y todavía es más difícil, porque lo ves dentro de un estadio con tantas personas, y con esa calma que él muestra y esa relajación y ese control de su estado, es muy difícil verlo también en un jugador y, sobre todo, tan joven como él, que sólo tiene 20 años", recuerda Rubén, el técnico que retrasó la posición de Pedri desde la delantera al centro del campo.
"Desde bien pequeñito destacaba sobre los demás. Hacía cosas que no lo hacía un niño normal con 9 años. Yo siempre destaco una cosa de él y es que a nivel futbolístico obviamente poseía una técnica, calidad y físico espectacular. Porque a pesar de ser tan pequeño era el primero que atacaba, pero el primero que defendía, un sacrificio espectacular hacia los compañeros... Pero si algo he destacado siempre de él es la madurez futbolística que tenía con 9 años. Sabía posicionarse, sabía dónde tenía que estar en todo momento, que incluso hoy en día los jugadores profesionales lo trabajan y no todos prácticamente están preparados. Y él, con 9 años, ya sabía leer un partido, ya tenía una madurez deportiva muy adulta para la edad que tenía", comenta orgulloso el técnico.
"Recuerdo que cuando en uno de los muchos partidos en los que él estaba jugando y estaba arrasando y haciendo cosas que no eran normal, claro, termina el partido y quizás con esas edades le pregunto: 'Oye, ¿por qué te dio por hacer esto?', y otro niño me hubiera dicho: 'Pues mira, hice esto porque lo vi así...'. Y él llegó con la vocecita suave que tenía y me dijo: 'No sé, Rubén, me salió'. Y nos quedamos el compañero y yo mirándonos como en plan: '¿Te salió?, pero si yo con 25 años no hacía eso…'", rememora el entrenador.
Una situación similar a la que vivimos la temporada 2021/22, cuando el 3 de abril Pedri le dio la victoria al Barça por 1-0 ante el Sevilla y colocó segundo en la tabla al Barça. "Recorta una, dos, tres veces y después le pega con la izquierda. Dijo que no sabía qué había hecho, que le salió", refresca Rubén, quien confiesa que cuando tuvo la oportunidad de hablar con Pedri le comentó: "Tío, pero si fue lo mismo que me dijiste a mí con 9 años".
"El problema mío es que como lo conozco de toda la vida no me sorprende lo que hace. Sí por una parte me sorprende a veces, que me doy cuenta y digo: 'Chos, mi amigo está haciendo esto' y lo veo como de otra manera pero sólo por un instante, porque después me acuerdo de que es él, y que era de esperar. Desde el minuto uno que pisó un campo profesional sigue siendo el mismo. A él no le importa con quién juegue. Incluso cuando éramos pequeños jugábamos en una cancha, en un pabellón, y él me decía: 'Tú te pones conmigo a jugar', y el hermano, y jugábamos contra chicos de 20 años, y nosotros teníamos 14. Y ellos decían: 'Bueno, venga, pero jueguen un rato sólo'. Eran tres equipos y el que ganaba seguía. Entonces nos poníamos con el equipo, nosotros con 14 años y algunos con 16 y 17, y ganábamos a pibes de 20, 21, 25, y claro, se quedaban impactados. Decían: 'Pero y estos chicos, ¿qué?', y sobre todo con Pedri, porque era el más chiquitito y era el mejor. Si desde pequeño le ves haciendo eso en la cancha, con gente de 20 años, sabiendo que le da igual si le dan una patada que si le meten el cuerpo que si se la quitan, pues eso lo ha adaptado al fútbol profesional y mira", recuerda Fran sobre una talla física y deportiva que siempre ha acompañado a Pedri. Igual que el barcelonismo que vive también de cuna. Su abuelo Fernando fundó la Peña Barcelonista de Tenerife-Tegueste.
"Sigue siendo el mismo que cuando tenía 5 años. Pero el mismo... Es la misma persona. Eso es lo mejor que tiene. También tiene una familia muy buena que le ayuda a mantener los pies en la tierra. Cuando estás con él, dices: 'Y este tío está jugando en el Barcelona'. Además, una cosa que tiene él es que cuando lo pican… A lo mejor le dices: 'Qué pocos goles marcas'. Yo, por ejemplo, que soy mucho de joderlo. 'Sí, sí, no sé qué, pero no marcas goles', le digo cosas así. Y cuando lo pican, siempre lo consigue. Y este año va a ser bastante importante para él y para el Barça. Él va a empezar a ser uno de los líderes, yo creo. Ya lo es, pero su carácter no es de líder, sino por cómo juega. Es una pieza muy fundamental, pero no que él se sienta líder. Qué va, qué va, eso sí que no", reconoce Dani, que revela el carácter guasón de Pedri. "Parece tímido, pero bromea mucho, está todo el día vacilando, con todo el mundo en general. Yo siempre lo estoy llamando tontito y esas cosas", dice entre risas.
Tranquilo, familiar, puntual... y de pulsaciones bajas
"Lo importante es que de arriba tengas las ideas claras, porque al final, su vida no es fácil. Es muy fácil para muchas cosas pero no es fácil llevarlo, no poder salir, ese tipo de cosas. Que sepa las prioridades y que no se venga muy arriba, ésa es la clave para mí, más allá de un kilo más de músculo o no, porque hay que estar muy bien en todo y que la suerte te acompañe, pero si no estás centrado, el éxito te va a durar poquito. Él es familiar, tranquilo, de pulsaciones bajas. Que siga así", pide E.P. para el futuro de Pedri, en el que esta temporada va a vivir un año importante tras la salida de Busquets, la llegada de Gundogan y su exigente verano para volver a tener la mejor forma física.
"Cuando le han hecho la típica pregunta de: '¿En qué tienes que mejorar?', nunca ha dicho algo que no sean estos conceptos: más gol y mejorar físicamente. En cinco meses marcó siete goles. Si no se hubiera lesionado habría doblado las cifras. Este año debe estar en 10-12 goles mínimo. Xavi le pide eso y él va a trabajar al máximo siempre", explica E.P.. Cuando comience la competición veremos cómo asienta su forma física sobre el terreno de juego. De aspecto ya está mejorado, musculado, en un "trabajo de prevención y evolución" que sus amigos esperan ver también en lo deportivo, en el presente y en el futuro.
"Piensa que todavía sólo tiene 20 años, cuando un futbolista explota a los 25, 26, 27, 28 años. Y eso es lo bonito, que todavía le quedan quince años de fútbol y esperemos que siga para arriba", comenta Fran.
"¿Sabes lo que pasa? Que tiene el don de que se sabe ganar a la gente. Tiene mucho don de compañerismo. Entonces, él tiene la suerte de que sí él dice 'todos por aquí', creo que le van a seguir. ¿Por qué? Porque tiene ese don, tiene la personalidad que tiene, una personalidad que engancha, que transmite buen rollo, como se le dice por aquí. Todavía es joven para quizás ser líder, líder, pero sí es verdad que creo que en el Barcelona se ha notado que su presencia en el campo sirve para que el equipo juegue de una forma o juegue de otra. Y creo que eso es ser líder", razona Rubén.
Ganar Ligas, volver a llevar al Barça a grandes hitos en Europa, conquistar una Eurocopa o un Mundial son algunos de los retos que los cuatro protagonistas esbozan en torno a Pedri, pero sobresale uno por encima de todos: después de haber levantado el Golden Boy 2021, sería llevarse el Balón de Oro. "Sería un sueño para todos", asegura entre resoplidos Rubén. "Es que este pibe te sorprende cada día, no sabes dónde está su techo, tiene sólo 20 años", recalca Fran.
E.P. hace este razonamiento al respecto: "No es algo que le atormente ni que le quite mucho el sueño, prioriza los bienes colectivos, pero evidentemente es una consecuencia de todo, es una evolución. Ni Iniesta ni Xavi lo consiguieron ganar, ninguno de sus ídolos lo ha podido conseguir. Rodri lo ha hecho muy, muy bien y su equipo ha funcionado muy bien. Ya se habla de que Rodri podría o debería ser Balón de Oro. Si Pedri es jugador buque insignia del Barça, como ya prácticamente lo es, y el Barça recupera su estatus habitual de los últimos 20-25 años y la Selección está ahí arriba, pues por qué no, pero para eso queda un caminito. Para ganar un trofeo de este tipo tiene que tener trofeos colectivos potentes, porque Haaland o Cristiano podrían ganarlo si meten 50 goles, pero en él es distinto. A ver, de momento, cómo se asienta en esta nueva temporada en la que quiere volver a tener continuidad".
Y ver cómo responde su nuevo físico, que si hay una duda que no genera entre sus amigos es sobre su nombre: "Con esta nueva musculación, ¿va a haber que llamarle Pedro en vez de Pedri en algún momento?", pregunto. Se ríe Dani antes de recordar que Pedri se lo pusieron con 8-9 años, "porque en el equipo había dos Pedros y el otro era mucho más grande que él, así que siguieron llamándole Pedro y a él, que era mucho más chiquito, Pedri". "Para nosotros y para todos siempre será Pedri", añade Rubén. "Él es Pedro González López. Quizá cuando tenga 55 años y esté jugando al dominó en su pueblo empiecen a llamarle Pedro, pero mientras, dudo que deje de ser Pedri", reflexiona E.P. "Pedri es y será Pedri", sentencia su amigo Fran.