A un año de la Copa América, Brasil sigue regalando tiempo mientras suspira por Ancelotti
La selección sudamericana perdió contra Senegal en Lisboa y sigue sin tener un plan de cara al próximo proyecto del equipo.

Brasil no puede desaprovechar partidos. A pesar de tener un entrenador interino como Menezes en el banquillo (a la espera de Ancelotti, por supuesto), la selección sudamericana sigue preparándose para las Eliminatorias mundialistas que comenzarán en septiembre en el continente sudamericano.
Brasil todavía no sabe quién será su entrenador, pero tiene que seguir haciendo crecer a sus jugadores, sobre todo después de la decepción que supuso el Mundial de Catar, donde cayeron en cuartos de final ante Croacia tras perder en la tanda de penaltis.
En el anterior encuentro de esta fecha FIFA, Brasil le ganó a Guinea 4-1 en Cornellá, pero este encuentro contra una selección mundialista como Senegal iba a ser más complicado y así se demostró desde el primer minuto de partido.

Vinicius, el gran destacado del primer tiempo
El futbolista brasileño parece no necesitar vacaciones, porque su ritmo de juego sigue siendo endiablado. El del Real Madrid fue el jugador más destacado de la 'verdeamarelha' en el primer tiempo y le dio la asistencia de gol a Paquetá para que marque de cabeza. El del Lyon es un gran llegador y se entiende muy bien con el extremo madridista.
Vinicius, tras el gol, lo siguió intentando. Incluso el árbitro pitó un penalti sobre él que después terminó anulando debido a un fuera de juego previo del futbolista que en estos encuentros llevó la camiseta número '10' que suele usar Neymar, ausente por lesión. Pocos minutos después y tras una jugada dentro del área de Ederson, Diallo enganchó un zurdazo ante el que nada pudo hacer el portero del City.
— Football Senegal (@FootballSenegal) June 20, 2023
Brasil preocupa
Sin cambios, Menezes iba a buscar el partido, pero el encuentro tenía un plan diferente para él ya que en los primeros diez minutos de la segunda parte Senegal sacó todo su arsenal y metió dos tantos, el primero con un poco de fortuna ya que fue de Marquinhos en propia puerta y el siguiente con un derechazo de Mané desde dentro del área ante el que nada pudo hacer Ederson.

Las caras de los brasileños era de circunstancias, recordando malos momentos. Menezes movía el banquillo quitando a Malcom y Richarlison por Rony y Pedro. Y en el primer córner tras los cambios, Marquinhos con un poco de fortuna marcaba el segundo gol de su equipo, quitándose la espinita del gol en propia puerta. Lisboa estaba disfrutando de un partido muy movido con muchos goles, que no parecía un amistoso.
Tras el gol de Marquinhos, Brasil lo intentó. Pero se quedó ahí, en intentarlo. Vinicius estuvo desaparecido en el segundo tiempo, los cambios no pesaron y Menezes dejó en el banquillo a Rodrygo todo el partido. Brasil se despidió del partido desesperada, con tarjetas amarillas, con Danilo, Marquinhos o Vinicius protestando. Mané, de penalti, marcó el cuarto de los africanos.
El resultado en un partido amistoso es lo de menos, pero el prestigio de Brasil no se puede regalar así. La CBF tiene que dar un paso al frente y no puede seguir regalando jornadas de selecciones y partidos.Justo en un año comenzará la Copa América y seguir con un entrenador interino o con un parche no parece ser la mejor opción. Un histórico del nivel de Brasil merece más por parte de sus dirigentes. Si es Ancelotti, tiene que ser ahora, si no, el objetivo tiene que ser otro.