Los cazadores de autógrafos de Brasil lo tienen claro: "A Vinicius tenemos que darle amor, él nos dio la Champions"
La presencia de la Verde-Amarela en Los Ángeles congrega a hinchas de origen latinoamericano que admiran a Vinicius y a Messi al mismo tiempo.

Los Ángeles -. Amir era ayer un muchacho feliz: consiguió que los brasileños Gabriel y Martinelli le firmaran su camiseta antes de salir corriendo a tomar un vuelo hacia Alemania para asistir a dos partidos de la Eurocopa: el Croacia vs Italia y el Inglaterra vs Eslovenia.
Amir tiene 22 años, es de Atlanta, se acaba de graduar en Administración de Empresas por la Universidad del Sur de California (USC) y llevaba horas en el lugar de concentración de Brasil en Los Ángeles cuando logró su botín. ¿Su vínculo con la Canarinha? Los dos jugadores del Arsenal, su equipo favorito.
"¡Estoy emocionado!", decía, ya casi a la carrera, mientras recibía el aplauso del resto de hinchas que seguían aguardando para conseguir lo mismo. Fueron casi dos horas más de espera. Gabriel y Martinelli habían tenido el detalle de pararse a firmar la camiseta del apurado Amir cuando salían para entrenarse en el Drake Stadium de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA). No es habitual: los futbolistas atienden a los fans al acabar el entrenamiento. Amir les dijo que perdía su vuelo y los brasileños del Arsenal no dudaron en estamparle la firma.
"¡Qué suerte, amigo, que tengas muy buen viaje a la Eurocopa!", le decían algunos de los muchachos que habían compartido horas de espera con él.
Entre ellos, Michael Aguilar, sus hermanos Max y Matías y sus padres, que se habían parapetado a las seis de la mañana junto a las vallas que delimitan el pasillo por el que los jugadores acceden a la cancha de entrenamiento del espectacular complejo universitario.
Aficionados del Real Madrid
"Nosotros somos del Real Madrid, que siempre tuvo jugadores brasileños. Mi mamá era una fanática de Kaka y mi papá también, y de Roberto Carlos y de los jugadores de aquella generación; también de Cristiano Ronaldo", cuenta a Relevo Michael. "Yo quiero un autógrafo de Vinicius, Rodrygo, Marquinhos…".
¿La familia Aguilar es brasileña? Tampoco. Michael y sus hermanos nacieron en Los Ángeles. Sus padres son guatemaltecos. Pero Guatemala no disputa la Copa América y, aunque les cueste un madrugón, más de una hora de viaje en coche y horas a la solana durante la espera, ésta es una de las escasas oportunidades que tienen para estar cerca de sus ídolos futbolísticos, sacarse una foto con ellos y llevarse un autógrafo.
"A Vinicius tenemos que darle amor, él nos dio la Champions", dice Michael, al lado de la camiseta de su colegio, que amarró a la valla con una cita para que no se le escape y a los jugadores les resulte más fácil firmar.
"Es espectacular verlo jugar, porque muestra su cultura brasileña y su respeto por el deporte", prosigue este adolescente de 16, que sueña con ser entrenador de fútbol, después de que una lesión en las rodillas, a los 12 años, le impidiera volver a jugar.
¿Ve a Brasil en la final del 14 de julio en Miami? "Yo creo que, si tienen disciplina, juegan con determinación y con la felicidad que les caracteriza, llegarán a la final y pueden ganarla, aunque será muy difícil porque Argentina tiene a Messi, que es el mejor de la historia", asegura Michael.
Fanáticos de Messi
¿Del Madrid y Messi el mejor de la historia? No es algo extraño entre los hinchas latinos de países que no tienen selecciones potentes: les gusta el fútbol y, alejados de las acérrimas rivalidades locales, admiran a los jugadores latinos que triunfan, independientemente de la camiseta que vistan.
"Messi es el mejor de la historia porque el fútbol es un deporte de equipo y él siempre hace mejores a los equipos en los que está. En el Barça hizo mejores a Neymar, Luis Suárez, Busquets, etc. Y, ahora, Inter Miami también es un mejor equipo desde que él está", asevera, sin perder detalle de lo que pasa a su alrededor por si aparecen sus ídolos.
En cuanto salen, el escaso centenar de aficionados que rodean las vallas comienza a chillar y Michael recupera su sitio para cazar autógrafos. Consigue el de Rodrygo, el de Lucas Paquetá y otros tres o cuatro que de la emoción ni puede identificar. Pero le falta el de Vinicius y lo tiene claro: volverá al día siguiente, de nuevo a las seis de la mañana, pese a que la selección brasileña no se entrena hasta las cinco de la tarde...
Cumple con lo prometido y su perseverancia tiene premio: 24 horas más tarde, Michael se saca una foto con Vinicius, que es uno de los futbolistas de Brasil más solicitados y que atiende a casi todo el mundo con una firma o una foto, no ambas cosas para un mismo fan.
Michael está exultante. Y no es el único. Casi todo el mundo consigue su firma o su foto, la mayoría logran las dos cosas, de jugadores diferentes. Y quien no lo hace es porque no tiene mayor interés. Entre el grupo, hay también personas que toparon por casualidad con la escena y ni siquiera saben que Brasil debuta en la Copa América 2024 este lunes 24 frente a Costa Rica y que los futbolistas que ven son los llamados a conquistar el que sería el décimo torneo continental para la pentacampeona del mundo.
Sí lo sabe Hugo, un angelino de 22 años de origen mexicano, que se gastó casi 700 dólares en las entradas (220 por cada una) para disfrutar de este encuentro junto a sus dos hermanos menores, uno del Barça y otro del Madrid.
¿Irán también a ver el México-Venezuela que se disputa el miércoles 26 en el SoFi Stadium de Los Ángeles? "No. Antes sí seguía mucho a la selección mexicana, pero ahora no están en su mejor momento… Había pensado en comprar boletos para acompañar a mis amigos venezolanos, pero, al final, no me animé; no quise pagar tanto dinero para estar ahí arriba y verlos así de chiquitos", cuenta Hugo a Relevo.
¿Y Michael? ¿Estará en el Brasil- Costa Rica? "No. Tengo entrenamiento de fútbol americano y no me daría tiempo a llegar. Lo veré por la tele", explica, sin aparente decepción.
Y es que él lo que realmente quiere es ver a Messi. Y, según cuenta, está dispuesto a gastarse 1.000 dólares para ir a verlo a Miami en la final. Por supuesto, no se plantea que no la alcance.
"¡Mil dólares no te llegan, amigo!", interviene un seguidor del Real Madrid más experto. "Necesitas mínimo 1.500 o 2.000", prosigue, mientras le ofrece en un periquete las alternativas que podría tener para gastar lo menos posible.
"Bueno, sale caro, pero vale la pena. Yo quiero ir a un partido de Argentina porque quiero ver a Messi. Es maravilloso cuando juega con su selección. Eso sí, le tendré que pedir a mis papás que me hagan un préstamo porque yo aún no gano dinero", concluye Michael, con los ojos chispeantes y una enorme sonrisa de ilusión.