OPINIÓN

La pena es que se desee que el Barça no marque más goles

Salma Paralluelo, del Barça, celebra un gol en la final de Copa de la Reina ante la Real Sociedad. /EFE
Salma Paralluelo, del Barça, celebra un gol en la final de Copa de la Reina ante la Real Sociedad. EFE

"Soy del Barça y casi que estoy deseando que no marque más goles". Este fue uno de los mensajes que me llegaron durante la final de la Copa de la Reina entre el equipo azulgrana y la Real Sociedad. Concretamente, recibí este comentario a los 18 minutos de que comenzara el partido en La Romareda, con 0-3 en el marcador -acabó 8-0-. La historia se veía venir... En la memoria, aquel 1-10 de hace cuatro años en la final de la Supercopa de 2020. Hace cuatro años. Sobre la mesa, una polémica eterna que no deja de aflorar cada vez que el Barça golea en un partido importante. Ya sea una final o un encuentro en el que se mida a rivales más mediáticos como el Real Madrid.

Con lo que estaba ocurriendo en La Romareda se abría, otra vez, el debate de siempre. Con el interrogante sobre qué pasa y qué se podría hacer para que lo del Barça no fuera tan aplastante. No es su culpa. Del equipo azulgrana, digo. La fórmula está clara. Y quien no quiera asumirla es porque no quiere. Y aquí tampoco hay culpas o delito. Allá cada uno con lo que cree y piensa. ¿Y entonces?

Aquí entran otros factores. Si el ejemplo culé nadie lo sigue o está lejos de replicarse en otros clubes, el asunto nos deja una resignación evidente. Porque todos, incluidas las propias jugadoras, son conscientes de que el producto pierde atractivo. Incluso han protagonizado sendas reuniones en las que se intentó impulsar soluciones. Lo cierto es que, a día de hoy, no las hay. Y el debate nos lleva siempre en la misma dirección: ¿por qué es tan difícil que el resto de equipos alcancen al Barça?

Hace unas semanas, con el quinto título de Liga consecutivo para las azulgranas, en Relevo nos pusimos en contacto con deportistas que también forman parte de club que dominan sus Ligas. Dos de ellos fueron Maica García y Felipe Perrone, del CN Sabadell y Zodiac Atlètic Barceloneta, respectivamente. Para ellos, la cuestión se extendía más allá del waterpolo, su deporte, o del fútbol femenino, en el que muchos subrayan este 'pero' cuando se acercan puntualmente para ver un partido.

"Es un problema que hay en el fútbol femenino, en el balonmano, en el waterpolo... Si apuráramos tampoco se libra el fútbol masculino, donde casi siempre está entre Barça y Real Madrid. Como mucho el Atlético estos últimos años, pero yo creo que es una tendencia del deporte que es difícil de cambiar", señalaba Perrone, al que Maica se unía reafirmando que era "difícil" buscar un equilibrio. Lo es. Y da pena, sí. Ojalá hubiese sido una final más apretada. Ojalá la igualdad sea pronto una realidad.

Sin embargo, el problema es más profundo de lo que parece y necesita una reacción que no es ni individual ni puntual. Si todos apostaran durante años como hizo el Barça, otro gallo cantaría. Seguro que la reacción no es instantánea, pero dentro de unos años desaparecería este problema. No hay rastro de que esto ocurra de manera seria. "El Barça es un gran ejemplo y no sólo en España, sino que en el mundo. Lo que necesitan el resto de clubes es seguir invirtiendo y que las jugadoras tengan las condiciones para ser profesionales es muy importante", expuso Hansen hace un año en declaraciones recogidas por Relevo.

El Real Madrid, único club con músculo que podría hacerlo, quiere tomarse su tiempo, poco a poco y con una extraña paciencia, para alcanzar estas cuotas y es el equipo que más esperanza tiene de conseguirlo de cara al futuro. Fuera de España, por ejemplo, la distancia se acorta. Hasta vimos sufrir al Barça con el Chelsea en las semifinales de Champions y la Liga inglesa se presenta como modelo a seguir. Con esto aparte, y centrándonos en competiciones españolas, lo que no hay duda es que la polémica sigue viva desde hace años y no hay nadie capaz de apagarla. Al menos, por el momento...