COPA | ATHLETIC 1 (4) - MALLORCA 1 (2)

Sufrimiento y éxtasis: ¡locura en San Mamés para celebrar la Copa!

Más de 50.000 aficionados rojiblancos vieron desde La Catedral como el Athletic levantaba una Copa del Rey después de 40 años.

Aficionados del Athletic celebrando la Copa en San Mamés. /EP
Aficionados del Athletic celebrando la Copa en San Mamés. EP
Jonathan Ramos

Jonathan Ramos

Bilbao.- 40 años desde la última Copa del Rey del Athletic Club. Aquella temporada, la 83-84, que se cerró con el título copero y Liga, queda ya muy atrás en Bilbao. Los adolescentes, niñas y niños del Athletic saben que el club que animan tiene un gen ganador, pero solo de oídas. Esta final suponía otra oportunidad para demostrar a los más pequeños de la villa que el Athletic fue y quiere ser. Así lo hizo. 

San Mamés celebra su título de Copa.

Mientras Sevilla recibía la peregrinación de 70.000 aficionados rojiblancos, los más pequeños de la casa fueron los encargados de defender el feudo de los leones. Más de 50.000 personas se congregaron en San Mamés para ver otra final copera del Athletic. La previa en Pozas no podía faltar en una cita tan especial. La icónica calle del centro del Botxo fue copada por familias, jóvenes y no tan jóvenes.

El 'kalimotxo' parecía agua antes del partido. Otros, más nostálgicos que bebedores, se dieron una vuelta por la gabarra sin conocer si volvería a navegar al día siguiente. Cada uno con sus rituales, pero todo terminó en el mismo lugar: San Mamés. Los peques disfrutaron de show musical y sorteos para hacer menos peleona esa espera hasta las 22:00. A algún niño se le hizo larga la espera y decidió echarse una cabezadita previa al partido, otros lo hicieron durante todo el tiempo de descanso.

El partido pasó a un segundo plano. En La Catedral, esta Copa era más una cuestión de fe que deportiva. Los ídolos estuvieron claros desde el primer momento. Nico Williams, Oihan Sancet e Iribar se llevaron todos los aplausos habidos y por haber desde Bilbao. El último, leyenda del club y un tipo "cojonudo", fue enfocado por la realización en dos ocasiones. Suficiente para recibir el cariño de todo San Mamés.

Por primera vez en mucho tiempo, el partido fue lo de menos y el resultado lo de más en La Catedral. Con el primer tanto del Mallorca, la mitad dejo de sentir ni padecer hasta que llegó el empate de Sancet. En ese difícil vía crucis, a cientos de kilómetros de La Cartuja, fueron los niños y niñas quienes se encargaron de mantener las esperanzas vigentes en Bilbao. Cuando nadie creía, ellos creyeron y así consiguieron contagiar a más de 50.000 personas. Ahí es nada.

La prórroga fue el acabose. Una prueba de fe nunca antes sufrida por el aficionado león. Pese a ver las cifras del minutero subir, nadie dejó de confiar desde el norte. Solo había una máxima y pasaba por evitar los penaltis, no por miedo, sino por salud mental y cardíaca. El destino lo quiso así y fue la pena máxima la encargada de sentenciar esta Copa. En San Mamés, la mitad no quería ni mirar, la otra no quitaba la mirada de las pantallas. El resultado es por todos bien conocido: el Athletic vuelve a levantar la Copa del Rey tras 40 años de sequía. Bilbao enloquece y desempolva la gabarra para surcar la ría de la ciudad la próxima semana.