VILLARREAL - REAL MADRID

"Y ahora encima el Villarreal...": el Real Madrid se protege ante las 'balas' de Setién

Los de Ancelotti afrontan unos octavos que son una final. Juegan Courtois y Benzema. La Cerámica intimida: solo dos triunfos blancos en diez años.

Carlo Ancelotti, durante en entrenamiento de este martes en Valdebebas. /EFE
Carlo Ancelotti, durante en entrenamiento de este martes en Valdebebas. EFE
Sergio Gómez

Sergio Gómez

Cada derrota es un terremoto en el Real Madrid, pero si esta es ante el Barça y en una final las secuelas se agravan. Transforma el estado de ánimo y aumenta la urgencia por ganar para olvidar cuanto antes el traspié. Desde el batacazo en el Clásico, es lo que se está viviendo en Valdebebas, donde no ven más lejos del partido de hoy en Copa contra el Villarreal (21:00 horas, La 1). Lo que iba a ser un encuentro en el que introducir rotaciones se ha convertido en material sensible, en una final. Y más allá de encararlo con confianza, se afronta con cierto temor.

"Y ahora encima el Villarreal...", es el comentario general en todos los estamentos del club porque son conscientes de que el Submarino es mal rival para una terapia y La Cerámica, el peor escenario posible. Después de un inicio convulso, Setién ya ha establecido al grupo donde quería (quinto en Liga, dos puestos por encima de donde lo dejó Emery) y a esa dinámica positiva se le unen las virtudes futbolísticas. Los amarillos son intensos en la posesión y en la presión cuando pierden la pelota. Eso lo sabe Ancelotti, quien le quitó la titularidad copera a Lunin para ponerse un chaleco antibalas, Courtois, y agarrarse a su clavo ardiendo, Benzema. El historial clínico de los últimos enfrentamientos entre ambos equipos llevan a Carletto a extremar las precauciones.

No se precisa ir a la hemeroteca, pues la última herida aún está fresca. Hace dos semanas, el 7 de enero, el Real Madrid salió malherido de su duelo de Liga en suelo castellonense (2-1). 

Aquello confirmó el delicado estado en el que se encuentran los blancos, bloqueados en ideas y agotados de piernas, fue un mal presagio de lo que le vendría días después en la Supercopa y no contribuye a la calma para encarar este duelo de octavos de la Copa. Por tanto, el italiano se guardará muy poco (reserva a Modric con vistas al partido del domingo contra el Athletic) porque lo importante se ha convertido en urgente tras caer contra el Barça.

Gerard Moreno celebra el gol de penalti que le marcó al Madrid el 7 de enero en La Cerámica.  EFE
Gerard Moreno celebra el gol de penalti que le marcó al Madrid el 7 de enero en La Cerámica. EFE

 

De este modo, tirará del impagable Nacho para taponar la sangría en el lateral derecho, con el brasileño Vinicius Tobias aguardando la oportunidad en el banquillo (Carvajal y Lucas están lesionados y Odriozola no cuenta), construirá un centro del campo de ciencia (Kroos) y mucha potencia (Camavinga, que se prevé como pivote, y Fede Valverde) y volverá al tridente de ataque después del fallo multiorgánico de los cuatro medios contra el Barça. Benzema y Vinicius son seguros; Rodrygo y Asensio se disputan la otra plaza. No meter a Hazard en la ecuación habla de la trascendencia de la cita.

Setién y un vestuario unido

Enfrente, el Real Madrid se encontrará a un Villarreal reforzado en la moral, unido en el vestuario y muy motivado por Setién. El cántabro advirtió en conferencia de prensa del peligro de tener delante a un animal herido. De puertas adentro, está utilizando la situación como un estímulo para su plantilla. Se agarra también a la estadística en La Cerámica. Los blancos sólo han ganado dos veces en Vila-real en la última década, ninguna en las seis últimas visitas. Han salido con menos cornadas en plazas grandes como el Sánchez Pizjuán (cuatro triunfos), el campo del Atlético (cinco), el Camp Nou (siete) o San Mamés (siete). Es evidente que el estadio del Submarino se le atraganta al Madrid. Un campo con estética muy inglesa tras la última remodelación y que esta noche estará lleno (los socios entran gratis).

Los precedentes animan a Setién a irse a por el Madrid. Por ese motivo, esperará hasta el final a Foyth, que arrastra dolores en un hombro y una sobrecarga muscular. Para el entrenador es clave su participación, pues nadie como él para marcar a Vinicius. En el partido de Liga de hace dos semanas selló perfectamente al brasileño todas las vías. El resto del once es el que puede recitarse en los encuentros de importancia: con Albiol y Pau como torres trás, Parejo, Capoue y Baena en el medio y arriba, dos flechas (Yeremy y Chukwueze) y un martillo (Gerard Moreno).

"Todo el mundo da por muerto al Madrid. No vamos a bajar los brazos nunca y vamos a salir adelante. ¿Cuándo? No lo sé, esperemos que contra el Villarreal", deseó Ancelotti ayer en la conferencia de prensa previa de un duelo que se viste de octavos de la Copa pero que en realidad es una final. Una nueva derrota convertiría el terremoto en tsunami.