Un billete de avión con el que Osasuna emociona tras la travesía de 18 horas de un aficionado: "Por mi equipo, hasta donde sea"
Jakes viajó de Pamplona a Chiclana para disfrutar de su equipo y acabó volviendo en el avión del equipo, invitado por el club: "Ha sido inolvidable".

Historias como esta reconcilian con el fútbol. Jakes Jimeno es un aficionado empedernido de Osasuna, un loco de este deporte dispuesto a todo por ver a su equipo. Incluso con viajes intempestivos, de decenas de horas en un autobús. En esta ocasión, se ha desplazado en autobús de Pamplona a Cádiz para poder ver a su equipo jugar la primera ronda de Copa del Rey ante el Chiclana, un partido que nunca se llegó a disputar. Una maratón de 18 horas de viaje de forma continuada. Todo por su club. Atención al itinerario: "Fui a Bilbao (desde Pamplona) y cogí el autobús a Cádiz. Salía el lunes a las 17:45 y llegué a Cádiz el martes a las doce del mediodía. Estuve casi todo el día en el autobús".
La entidad le había informado que serían nueve los que verían el partido, los que le habían comunicado su intención de comprar una entrada. Sin embargo, quién sabe si por la DANA o porque las peticiones llegaron desde otros puntos de España, fue él el único que se subió a un autobús para poder llegar a tiempo al Municipal de Chiclana: "He visto a un par, igual ha habido gente que con el tiempo no ha venido". Entonces, vivió una travesía. De lunes a las seis de la tarde a martes a las doce de la mañana, estuvo desplazándose para lograrlo. ¿Esto siempre es así? Resulta que sí: "Suelo viajar siempre que puedo para ver al equipo. Suelo hacer estos viajes porque son los más baratos".
Todo listo para ver a su Osasuna y sí, si lo estás dudando, no fue un viaje por familia (al menos no en sentido literal, ¿acaso tu equipo no tiene más valor que muchos vínculos sanguíneos?), ni por ocio. Fue única y exclusivamente para disfrutar del partido. La magia de este asunto llegó después. Perdón, la magia adicional. Porque a Jakes le esperaba un larguísimo viaje hasta casa. Haciendo noche en Cádiz y con un eterno viaje en autobús que le tendría aún muchísimas horas lejos de su domicilio.
El mayor problema de esto, si cabe, es que encima el partido fue suspendido. Algo que hubiera deprimido a cualquiera: "Cuando he llegado, me han enseñado el campo. Estaba como estaba, pero pensaba que se iba a jugar. Paraba de llover, volvía, paraba... Ya llevábamos hora y media haciendo cola y ya nos han dicho que se ha suspendido. Ha sido bastante decepción".
El viaje de vuelta sería un tormento, no solo por su duración, sino también por la extrema carga que supone hacerlo cuando ni siquiera has podido ver el partido por las consecuencias de las fuertes lluvias caídas sobre la provincia. Desde luego, una anécdota de las que cuentas entre risas dentro de unos años, pero que, en el momento, resultan un disgusto absoluto.
Lo que no sabía Jakes es que sería su viaje más feliz, el más especial de su vida. El señorío de Osasuna por bandera y un 'rescate' que premia el valor y el coraje de todos aquellos que tiran de carretera y manta para seguir a su equipo allá donde va. El aficionado que protagoniza estas líneas trató de charlar con Luis Sabalza mientras hacía la cola. También tras la suspensión definitiva del encuentro. Le comentó un poco su odisea y ahí quedó el asunto.
La Cadena Cope en Cádiz entrevistó a Jakes en la previa del partido. En antena pudo contar su devoción por la entidad y llamó la atención de muchos. Una vez se comunicó la suspensión, tocaba iniciar la travesía de vuelta a casa. Pero esta vez sería diferente. Absolutamente diferente. "No sé exactamente cómo ha llegado a pasar todo esto. Cuando se iban los jugadores, he estado hablando con el presidente. Estaba esperando el autobús para volver a Cádiz y me han llamado diciendo que si quería ir", cuenta en Relevo.
Efectivamente, Osasuna buscó a los compañeros de la Cope y les pidió el teléfono del aficionado al que habían entrevistado. Se dio la casualidad de que lo tenían. A Jakes le sonó entonces el móvil, sin saber que descolgaría y no daría crédito. Era la entidad rojilla, que le había reservado un hueco en el avión para premiar su lealtad.
Un consejo de sus padres y un rechazo inmediato: «Por ver a Osasuna, hasta donde sea»
"Claro, me he subido encantado. Por la DANA estaban mis padres preocupados. Que tenía que volver a Cádiz, pasar la noche en Cádiz y luego volver a casa. Cuando me dice Osasuna que podía volver ahora mismo a Pamplona, pues no lo he dudado, claro, me he vuelto", relata. ¿Y no le tratan de convencer de que no haga frente a viajes así? "Mis padres me lo dicen siempre. Pero yo por ver a Osasuna, hasta donde sea. Me ha jodido que sea el partido el martes porque no sé si voy a poder ir".
La vuelta a casa, que le costaría mucho esfuerzo y que por circunstancias económicas debía ser en autobús, fue un avión chárter al lado de sus ídolos. Antes de ello, Bryan Zaragoza le hizo llegar su camiseta y pudo hablar con los jugadores: "Ha sido cuando han venido todos a sacarnos la foto. Me han saludado todos y Bryan por venir me la ha dado. Luego me la ha firmado en el avión". Ya en el vehículo, algo tímido, vio con entusiasmo cómo estaba compartiendo espacio con la gente para la que había estado 18 horas en carretera: "Ha sido increíble. Encima siempre vas al partido, estás en la zona visitante, que casi ni les ves... Esto ha sido, vamos, inolvidable. No sabía muy bien dónde ponerme. Los jugadores estaban a su rollo y yo me he quedado ahí cenando. Ahí sin molestar, me he sentado solo. Había espacio para todos, cada uno se podía sentar en una fila".
La timidez y un sueño: «Cómo voy a estar después de lo que me habéis hecho»
Aunque ahora debe hacer frente a otro problema: sus pertenencias no han vuelto a casa. "Mis cosas se han quedado en el hostal que había cogido, pero ya hemos hablado para que me las devuelvan. Ya estaba pensando en las 15 horas de autobús que me quedaban mañana", desvela. Por tanto, es normal que se le haya secado la garganta para agradecer: "Les he dado muchas veces las gracias. Encima los jugadores me iban preguntando que qué tal estaba. Y yo: 'Cómo voy a estar después de lo que me habéis hecho'".
Es un viaje por carretera y emocional que explica la grandeza que tiene el deporte y el peso en la vida de la gente. Jakes Jimeno cogió un autobús desafiando a la lógica sin saber que se convertiría en la aventura de su vida. La lealtad tuvo premio, aunque nunca lo buscó: un viaje con Osasuna que explica que el fútbol es muchísimo más que 22 personas dando patadas a un balón.
Ahora, toca pasar a la siguiente ronda: "El martes tengo que ver, entre la universidad y todo... No puedo decir que no, tengo que valorar las opciones". Siempre con su equipo, cueste lo que cueste.