Las palabras de Josema Giménez y los actos de Simeone escenifican el apagón del Atlético de Madrid: "Es una pena haber entregado el primer tiempo"
Fuera de Champions, Copa y a nueve puntos del Barcelona en Liga, se vienen dos meses duros para el Atlético.

A dos meses del final de la temporada, una colega en zona mixta le preguntó a Josema Giménez, capitán del Atlético de Madrid ante la ausencia de Koke y Oblak en el campo, capitán fuera dando la cara, si la temporada se había acabado aquí, en el Metropolitano, tras caer derrotados ante el Barcelona en las semifinales de la Copa del Rey.
El uruguayo, claro como es siempre, no dudó: "Hay que ser realistas... es difícil. Es muy difícil, estamos a muchos puntos de diferencia, no vamos a dejar de intentarlo, de querer, pero la realidad es la que es. Hay que afrontar de la mejor manera posible lo que son estos partidos de la temporada y valorar si fue una temporada buena o no tan buena".
El día uno tras quedarse virtualmente fuera de todos los títulos de la temporada (no contamos el Mundial de Clubes), no será fácil para nadie. Ni para el Cholo, que ya dejó claro que tiene que pensar en el viernes para afrontar el partido del Sevilla, ni para los jugadores, que seguro son los primeros que están jodidos con la situación, ni para los directivos, que deben pensar qué mejorar la temporada que viene para dar el salto que falta y tampoco, obviamente, para los aficionados, que hoy llegarán al trabajo, al colegio o a la universidad pensando en por qué no estarán en Sevilla a fin de mes.
Como dice Josema Giménez, el Atlético tiene que tener autocrítica. Para ganar un partido así no puedes irte del encuentro sin tirar a puerta, no tiene ningún tipo de sentido. El planteamiento del primer tiempo no fue bueno. Los jugadores no lo entendieron y no lo llevaron a cabo, como lo explicó el uruguayo ante los medios: "El primer tiempo no se dio como queríamos, no encontramos la forma de jugar con el plan y en el segundo tiempo cambiamos", explicó.
¿Y el Cholo Simeone? Cuando en el descanso cambia a Giuliano, Azpilicueta y Reinildo, más allá de las tarjetas amarillas de estos dos últimos, es porque algo no fue bien en los primeros 45 minutos.
El argentino buscó un planteamiento que no salió, quiso mover el balón de un lado a otro para que la pelota le llegue en banda a Giuliano y Llorente para encarar con ventaja y su velocidad pero no ocurrió. Nadie va a juzgar la idea del técnico argentino, faltaría más, pero sí se puede juzgar que es arriesgado, en unas semifinales de Copa del Rey contra el mejor equipo de España y de Europa, ponerte a experimentar con cosas que no venías haciendo en los últimos meses como Llorente por delante del lateral, Giuliano por izquierda o Azpilicueta de lateral fijo.
En rueda de prensa, Simeone admitió que no fue bueno el primer tiempo, pero la autocrítica que tuvo Giménez, en él no apareció: "No hemos tenido un primer tiempo bueno, tampoco para pedir perdón", dijo el argentino.
La sensación entre la gente del Atlético de Madrid es que el primer tiempo hipotecó las posibilidades. ¿Podría haber empatado y remontado? Claro que sí. Pero las sensaciones en el campo sólo venían en jugadas aisladas y las estadísticas vociferan factos, ya que el Atlético no tiró ni una vez entre los tres palos.
Giménez también admitió eso: "Una pena, por así decirlo, haber entregado el primer tiempo. Porque no lo jugamos, es una realidad, hay que ser autocríticos". Ese "haber entregado el primer tiempo" es lo que queda en la cabeza de la gente atlética, por qué llegar a ese punto.
De los jugadores de manera individual ya habrá tiempo de hablar largo y tendido. La realidad es que técnicamente los jugadores del Atlético, en su gran mayoría, están muy lejos de la gran mayoría del Barcelona. Quizá, en momentos puntuales, se pueda hacer frente a estas situaciones, pero si el rival está fino es complicado. El Barcelona le exigió mucho al equipo rojiblanco y esto supuso una cosa importante: llegar al minuto 80 fundido física y mentalmente. El Barcelona había ganado la batalla y la guerra.
Ahora queda lo más difícil para el Atlético de Madrid, dos meses que se harán largos pero donde el equipo no se puede relajar ni un poco. La primera parada, Sevilla, no será fácil, porque los locales vienen de perder el derbi y tienen que dar la cara ante su gente. A partir de ahora empieza otra liga para los de Simeone, pero la autocrítica tiene que llegar en algún momento.