El Real Madrid más 'loco' acaba con la Real y se mete de cabeza en la final de Copa del Rey
El gol final de Rüdiger, a la salida de un córner en la segunda parte de la prórroga, decidió un partido de no creer en el Bernabéu.
No apetecía. En la sala habilitada para los medios de comunicación justo antes del partido hasta los periodistas encaraban el duelo de Copa con pereza. ¡Y en juego estaba una final! El Real Madrid ya ha hecho de la noche de antes una forma de vida, como los peores y los mejores estudiantes a la vez: para qué esforzarse de más si al final lo vas a resolver todo en cinco minutos. Con eso le bastó ante la Real Sociedad, gracias a los tantos alocados de Tchouameni y Rüdiger, de cabeza, y al corazón de Vinicius y Bellingham, siempre al servicio de las remontadas.
La Real Sociedad puso en aprietos a un equipo blanco que se siente como un matrimonio desgastado, en el que sólo quedan chispazos (Endrick), suficientes para eludir el divorcio, a cambio de demasiadas horas de pereza. Barrene, Pablo Marín y Oyarzabal las aprovecharon, para no dar crédito en el Bernabéu, de un 4-4 agónico que coloca al Real Madrid en la final de Copa, casi sin querer. Y que recuerda, una vez más, que en la vida y en el fútbol sobre todo hay que ser asquerosamente ganador.
Endrick fue el único y todo lo vivió Vinicius
El único futbolista del Real Madrid al que parecía importarle la Copa fue sustituido por Ancelotti en los minutos decisivos. Al delantero brasileño le diseñaron para jugar en el Santiago Bernabéu. En la primera que tuvo se la 'fumó', sin mirar a ningún compañero, y en la segunda rozó el gol con una chilena diabólica. A la tercera, el tanto del empate con una definición de número uno.
Vinicius, por su parte, todo lo volvió a vivir. Podrán decir lo que sea de este chico, pero con él siempre pasan cosas. Demasiadas. El Bernabéu le pitó, regaló dos asistencias increíbles, falló dos goles cantados, provocó una roja que no pitaron y guió a los suyos en los minutos más quemantes de partido, junto a Jude Bellingham.
Más Barrene y Pablo Marín que Zubimendi, siempre Oyarzabal
La Real no fue mucho en el Bernabéu, y hasta el último minuto de la prórroga llegó con aliento. No intimidó ni antes del partido ni con el gol de Barrenechea, cuando empataron la eliminatoria de forma momentánea, cuando intimidan los de verdad. Pero sí lo logró con la debacle del conjunto local, en mitad de su manicomio particular.
Zubimendi y Kubo, a examen cada vez que visitan el templo blanco, volvieron a decepcionar. Zubimendi tiene muy buena pinta, con camiseta metida por dentro, guapete, pases tensos, buena colocación, pero como que no termina de transmitir eso de liderar el centro del campo del Real Madrid, menos aún tras los fantasmas de Illarramendi.
Sí llamaron la atención Pablo Marín y Barrene, dos futbolistas escurridizos, de los que ya no quedan. Barrene castigó a los de Ancelotti en la primera mitad y Pablo Marín en la segunda, con el primer gol en propia de Alaba. Después, la aparición de Mikel Oyarzabal. Su talento es ese, como en la final de la Eurocopa, casi sin saberse, siempre está con lo que haga falta para marcar a fuego los momentos decisivos. Esta vez por una pizca no le dio, aunque sí para rubricar un esfuerzo encomiable de la Real de Imanol.
Alaba hizo bueno a Lucas Vázquez
David Alaba se marcó dos goles en propia puerta en la misma noche. Sólo fue una anécdota en el trágico partido que firmó la defensa del Real Madrid. El festival lo inició Asencio (del que los 'panenkitas' dicen que ya empieza a fallar, que nunca acierta tácticamente, y podrían llevar razón), saliendo a encimar hasta nadie sabe dónde, y Lucas Vázquez recogió el testigo desde su espalda: ese espacio libre y plural, el más solidario de todos, donde siempre hay hueco para los demás.
La segunda parte la protagonizó el austriaco. Huy si le llegan a dejar. Se retiró del campo con dos tantos en su portería y pudieron ser más, acompañado de Camavinga, ya un sospechoso habitual de cada traca defensiva. Todo ello, bajo la dirección a los guantes de Andriy Lunin, que aún seguiría encajando goles.
Ficha técnica
- 4 - Real Madrid: Lunin; Lucas Vázquez (Modric, m.79), Asencio (Güler, m.106), Alaba (Rüdiger, m.91), Camavinga (Fran García, m.91); Tchouaméni, Fede Valverde, Bellingham; Rodrygo (Brahim, m.106), Vinícius y Endrick (Mbappé, m.66).
- 4 - Real Sociedad: Remiro; Aramburu (Traoré, m.80), Zubeldia, Aguerd (Elustondo, m.27), Aihen Muñoz; Zubimendi, Pablo Marín (Olasagasti, m.91), Sucic; Kubo (Mariezkurrena, m.106), Barrenetxea (Sergio Gómez, m.68) y Oyarzabal (Óskarsson, m.106).
- Goles: 0-1, m.16: Barrenetxea. 1-1, m.30: Endrick. 1-2, m.72: Alaba en propia puerta. 1-3, m.80: Oyarzabal. 2-3, m.82: Bellingham. 3-3, m.86: Tchouaméni. 3-4, m.93: Oyarzabal. 4-4, m.115: Rüdiger.
- Árbitro: Alberola Rojas (Comité Castilla-La Mancha). Mostró tarjeta amarilla a Camavinga (92) por el Real Madrid; y a Aramburu (74), Javi López (87), Oyarzabal (87) y Olasagasti (107) por la Real Sociedad.