CÁDIZ - BARCELONA

Los días en los que Maradona vio las dos caras de Mágico González: "Se iba con sus amigos y faltaba a los entrenamientos"

Hace 40 años que el argentino y el salvadoreño compartieron una gira con el Barça en Estados Unidos.

Mágico González y Diego Maradona hace 40 años. /FC BARCELONA
Mágico González y Diego Maradona hace 40 años. FC BARCELONA
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Jorge González fue el Mágico, tanto en una cancha de fútbol como en la noche gaditana, porque todo lo que acompañó al salvadoreño en su carrera deportiva es único, una historia genuina, de poder y no querer, de talento sin constancia donde lo importante era jugar como en la calle y no con las reglas estrictas del profesionalismo. Hay documentales, historias habladas y leyendas que se explican por los rincones de Cádiz como las coplas de antaño, porque Mágico fue el jugador del pueblo y rehuyó la fama y la gloria, porque la tuvo en sus manos. Y la dejó escapar. No la quiso. Uno de esos momentos donde pudo cambiar su historia fue en una gira con el Barcelona hace justo 40 años, cuando expiró la temporada 1983-84, en mayo, en el torneo organizado por Cosmos en Nueva Jersey.

Josep Maria Minguella, en aquel momento el representante más activo y vinculado al Barça, se encargó de reclutar a algunos jugadores para esa gira en la que participaba también el Fluminense y el Toronto, debido a que se celebraba por un lado la Copa de la Liga y por otro había encuentros internacionales. Víctor Muñoz, por ejemplo, no acudió porque iba con España. "Fue una gira para que la gente no tuviera tantas vacaciones", comentó a Relevo. "Y para ganar algo de dinero", puntualizó. Minguella captó a Mágico González, del Cádiz, y a Mario Husillos, que jugaba en Estudiantes, en Argentina, y un año después recaló en el Murcia.

Mágico ya era un jugador conocido en la Liga desde que irrumpiera con fuerza en el Mundial de España de 1982. Eran conocidas sus extravagancias, pero también sus diabluras en el campo. Muñoz lo recuerda así: "Mágico era un jugador creativo, nada que ver en cuanto a grandeza con Maradona. Mágico era un jugador de Playstation. Por su nacionalidad y su carácter... Maradona tuvo que tener mucho talento y trabajó".

Ese "trabajo" de Muñoz esconde la verdadera diferencia entre ambos, porque de talento no estaban muy alejados como recuerda Minguella, in situ en esa gira: "Mágico técnicamente era fabuloso. Una tarde que ambos entrenaron juntos, cuando acabó la sesión Diego me dijo 'este es mejor que yo o este sabe más que yo'. Quedó entusiasmado de la calidad técnica de Mágico. Era excepcional, pero para el fútbol profesional él tenía otras distracciones". Amador Lorenzo fue el portero del Barça en aquella gira y también destacó sus mejores habilidades. "En un entrenamiento, Mágico tiró faltas y lo hizo genial, como Diego, de la misma calidad. Pero había una diferencia. Diego era infalible por encima de la barrera, pero Mágico te hacía dudar porque las tiraba igual de bien a los dos palos".

«Míster, yo me escapó un poco», le dijo Mágico a Menotti

Ante Fluminense, en un partido que ha quedado para el recuerdo de los más nostálgicos de los años 80, Maradona filtra un pase imposible a un Mágico que define de primeras. Un mismo lenguaje en un gol para la eternidad: "Dentro se entendían muy bien, fuera no tenían mucha relación. Mágico estaba para otras cosas".

Nada más aterrizar en Nueva York, a Mágico lo estaban esperando unos amigos salvadoreños que tenía allí. "Cuando llegó le dijo a Menotti que se iba, que ya llegaría al hotel. Y como no tenía mucho compromiso en esa gira porque no era jugador de la plantilla, se lo permitió", recuerda el representante. Lorenzo, incluso, va más allá: "Tenía amigos que lo venían a buscar al hotel. Entrenamos poco, pero él no se presentó a dos entrenamientos. Nos chocó bastante. Se distraía mucho". "No me meteré en su vida privada, cada uno lo vive como quiere", subraya el exmeta, quien reside en Vigo y tiene una tienda de cerámica gallega y una exposición de arte.

Una vez acabó la gira, Mágico regresó a Cádiz como si nada hubiera existido, un sueño en Nueva York o un viaje de final de curso con sus amigos con dos pachangas junto a Maradona. Sin duda, nadie se lo tomó en serio porque conocían al salvadoreño. "Tampoco era decisivo, creo que él era muy feliz en Cádiz, nunca se planteó salir de allí a algo más exigente como el Barcelona. Él era feliz con su forma de vida", añade Lorenzo. Muñoz es más crítico: "Técnicamente él y Maradona fueron la hostia, pero Mágico no tuvo consistencia. Si comparas a Maradona y Messi, en consistencia gana Messi. Eran otros tiempos".

Maradona, por su lado, ya expresó su deseo de irse a Italia, al Nápoles, algo que sucedería semanas después. Antes jugó con el Mágico. El fútbol los unió años después. Dos genios de una técnica similar, de un carácter distinto.