FÚTBOL

Entra en vigor la regla anti 'Dibu': los porteros ya no podrán 'vacilar' y provocar a los lanzadores de penaltis

Las tretas habituales del arquero argentino, llevadas a la máxima expresión en el pasado Mundial, se vuelven contra la posición más castigada por el cambio de reglas en el mundo del fútbol

Dibu Martínez celebra tras parar el penalti a Coman. /EFE
Dibu Martínez celebra tras parar el penalti a Coman. EFE
Enrique Ortego

Enrique Ortego

Desde este día, 1 de julio de 2023, todos los porteros del mundo pueden agradecer a su colega Emiliano 'Dibu' Martínez, campeón del mundo con Argentina y titular indiscutible en el Aston Villa inglés, las nuevas limitaciones de sus movimientos que se incluyen en la regla XIV del reglamento del fútbol. Exactamente, en lo relacionado con los lanzamientos de penalti. Conocida ya como la regla 'anti Dibu' desde que fue aprobada por la International Board el pasado mes de marzo, la norma entra en vigor esta temporada con una recomendación especial a los árbitros: que estén muy atentos a los comportamientos de los porteros. y así hacer cumplir la nueva norma de manera taxativa.

Ya no habrá, o no debería haber, más jugarretas, ni provocaciones, ni pérdidas de tiempo. 'Dibu' y sus imitadores, pocos también es verdad, ya no podrá intimidar a los lanzadores, ni dirigirse a ellos con gestos o palabras retadoras como sus ya conocidos internacionalmente "mira que te como hermano; lo siento pero te como hermano; estás nervioso hermano; hacerte el boludo, pero miráme a la cara..." Emiliano pierde una de sus grandes habilidades. Lo normal es que a él, los árbitros y ayudantes, le controlen más que a ninguno, porque ningún otro llevó el arte de la jugarreta a un nivel tan exagerado. El problema es que pagarán justos por pecadores.

Desde este 1 de julio, todos los porteros del mundo, también conocidos como arqueros, guardavallas, gardien de but, goalkepers, portieres, goleiros, torhuter... antes de los lanzamientos de penaltis ya no podrán retrasar el disparo con movimientos laterales para tocar los postes, ni golpear el larguero, ni agarrarse a las redes, ni pisotear el punto de penalti, ni dirigirse al lanzador de obra o palabra, ni ponerse delante suyo, ni coger el balón para desestabilizar al contrario. A partir de ahora, el guardameta solo podrá moverse sobre la línea de meta y en el momento del golpeo del balón por parte del lanzador tendrá que tener al menos un pie sobre la raya o por detrás de ella. Todo lo que haga de más será considerado como antirreglamentario y, por lo tanto motivo de amonestación.

Perseguida históricamente por los pocos cambios que ha ofrecido el reglamento del fútbol desde que en 1863 se aprobaron las 14 reglas básicas, la posición de portero ha demostrado saber adaptarse a cualquier contingencia por muy negativa que pudiera ser contra sus intereses. Desde 1992 que se aprobó la prohibición de jugar con la mano tras el pase de un compañero, la adaptación y la evolución de la demarcación ha sido constante. Hasta el punto de que ahora, en los clubes profesionales y en las canteras, los porteros dedican más tiempo a trabajar el juego con los pies que el desarrollo específico de su propia posición. De hecho, hay porteros que se comportan ya casi como un jugador más de campo y tienen una gran influencia en la salida del balón desde su área. Como han reconocido muchos entrenadores, se cuida más el juego de los pies que el despeje de puños o el saque largo con la mano, en otros tiempos cualidades innatas a la posición,

Abel en contra de la doctrina provocadora

La puesta en vigor de la norma 'anti Dibu' no afectará igual a todos los porteros. Son muchos los que no utilizaban anteriormente los movimientos de disuasión para los lanzadores y por lo tanto no verán afectada su concentración, pero en cualquier caso "es cortarnos un poco más las alas, ponernos nuevos grilletes, ahora solo nos queda estar casi firmes sobre la línea... Siempre que hay un cambio en el reglamento nos afecta a los porteros y casi siempre limita nuestras actuaciones". Así se expresa Abel Resino, es portero internacional del Atlético de Madrid y que todavía mantiene el récord de minutos imbatido en Primera división (1990-91/1276 minutos)

"Por mucho tiempo que pase, me seguiré sintiendo portero. Tengo que reconocer que algunas de las normas que se han ido aprobando y afectaban directamente a nuestra posición fueron beneficiosas para el fútbol en general. La de no poder coger con la mano dentro del área el pase de un compañero, agilizó mucho el juego. Fue hace tanto tiempo (1992) que ya no nos acordamos, pero entonces los porteros, yo mismo, cogíamos el balón con la mano, lo soltábamos, dábamos cuatro o cinco toques con los pies y si no nos venía nadie, lo volvíamos a hacer y solo al final de los partidos, como mucho, te amonestaba o te llamaba la atención al árbitro. Yo cuando ganábamos lo hacía mucho... por cierto".

Considera que el motivo de este último cambio, está bastante justificado. "Es que todos vimos en el Mundial lo que hacia el portero argentino. Lo suyo era una provocación en determinados momentos. Les hablaba, les pisaba el punto de penalti... Y eso no es bueno, se convierte en doctrina, se copia y si se comenzaba a hacer mayoritariamente se entraba en una guerra en la que también terminaría entrando el lanzador. Es verdad que en la historia siempre ha habido porteros que daban mucha importancia a esa guerra sicológica con el lanzador. Los argentinos son los mejores en eso, siempre lo fueron... Recuerdo que una vez N'Kono en un partido contra el Espanyol no estaba de acuerdo con el penalti que le señalaron y entonces se colocó al lado de un palo, recostado. Nuestro lanzador, Minguez o Marina, no me acuerdo bien quien era, como veía que no se movía lo tiró flojo al palo contrario y casi se lo para. Realmente lo que había hecho era una estrategia para que quien tiraba se confiara. Eso ahora ya no se podrá hacer...".

Zubizarreta contrario a normativizarlo todo

A Andoni Zubizarreta, la puesta en escena de la nueva norma que afecta a los porteros en los lanzamientos de penalti, le pilla en un Bilbao invadido por el Tour de Francia. "Llevamos toda la vida con los cambios de reglamento que afectan a los porteros. La verdad es que sobre esta nueva norma no tengo una opinión creada al respecto, Solo se me ocurre que es un nuevo paso en querer normativizarlo todo. Y en las siguientes tandas de penaltis encontraremos otras cuestiones que tendremos que volver a normativizar y así sucesivamente. Cuando en 1992 se puso la norma de no poder coger con la mano el pase de un compañero, se dijo que era para acelerar el juego y evitar las pérdidas de tiempo, cuando, por ejemplo, en aquel Barcelona de Cruyff, el balón atrás al portero era un pase a un jugador más para comenzar la jugada. No era para perder el tiempo, era para salir jugando... Y así siguió siendo".

En un artículo reciente en El País, Zubizarreta comentaba la diferente forma de comportarse bajo el larguero que ofrecieron Lloris y el 'Dibu' Martínez en la tanda de penaltis de la final del Mundial. Andoni, por supuesto, se vio más representado en el sobrio comportamiento del francés que en el del argentino. El primero, en una entrevista en L'Èquipe, vino a decir que él no sabe hacer el tonto en la portería, desestabilizar ostensiblemente al rival jugando con los límites, para añadir que se siente demasiado racional, demasiado honesto para jugar en ese terreno. Ahí apuntilló 'Zubi'.

"Me sentí retratado en esa descripción del guardameta galo, me reconocí en ese retrato y en esa forma de pensar. Para completar su razonamiento diría que el problema de querer desestabilizar al rival, al tirador, es que en el proceso, en el gesto y la palabra utilizada para hacer que la duda anide en el cerebro del chutador, en ese mismo instante, tu concentración de portero serio se vaya por el desagüe y el que quede desubicado seas tú. Y que seguramente no es la tanda definitiva de una final del Mundial el lugar en el que comenzar a cambiar tu estilo".