FUTBOLERO SOY YO

Enzo piensa; Di María agita

Enzo Fernández, en una acción del partido ante Polonia. /EFE
Enzo Fernández, en una acción del partido ante Polonia. EFE

Así es el fútbol. De la tragedia a la comedia en cuestión de días. De la dramática derrota ante Arabia Saudita a una convincente victoria ante Polonia que acunó golpes cómicos por la actitud del enemigo de turno, un rival indigno de clasificarse para los octavos de final de una Copa del Mundo. Desde el prisma argentino, apuntes de bonanza que no deberían inducir a la euforia porque los compañeros de Lewandowski nunca serán un baremo de medida fiable. Scaloni, a golpe de planos de televisión, parece controlar la situación. Pocos gestos para la galería y constante búsqueda de soluciones.

Partido a partido ha ido dándole vueltas a su pizarra, tanto en posicionamientos como en jugadores, hasta acercarse a un dibujo y a un once que se antoja competitivo y que solo puede ir a más, sobre todo teniendo en cuenta que el próximo enemigo, Australia, tampoco parece estar futbolísticamente capacitado para llegar más lejos de donde ha llegado.

Todo parece indicar que el técnico argentino, con el visto bueno de Messi, ha concedido ya a Enzo Fernández los galones de mando en el centro del campo por delante de Paredes y de Guido Rodríguez. Su gol ante México ha tenido una influencia directa y, por fin, en el tercer partido fue titular. No es realmente un mediocentro al uso, posición en la que jugó contra Polonia, pero tiene calidad para plantarse en el medio y hacer girar el balón y a los compañeros sobre su figura. En Ríver, tenía a Enzo Pérez de guardaespaldas y en el Benfica es Florentino Luis quien le da cuerda para soltarse en ataque, ayer se apoyaba de De Paul y en McAllister cuando el cuerpo le pedía conectar con los hombres de ataque. Su pase en el segundo gol a Julián Álvarez fue una obra de arte y la confianza a estas altura se le debe salir por el pecho.

Y con Enzo a los mandos del juego, Argentina encontró en Di María su agitador en la línea ofensiva. El 'Fideo' fue un verso libre. Ahora a la derecha, ahora a la izquierda. Siempre buscando las superioridades. Triángulo con Molina y De Paul por una banda y con Acuña y Álvarez por la otra. Cuando dejó el campo a la hora de partido, el exmadridista se fue al vestuario con la sensación de que, pese a quien pese, es el lugarteniente de Messi. Sin Di María este equipo sería mucho más plano y menos incisivo.

Nombres propios al margen, la albiceleste domina los registros tácticos. Del 1-4-3-3 al 1-4-4-2, para acabar con una defensa de tres que le permitió torear los últimos minutos del partido con seis hombres en el centro del campo. En casa de Messi ya llueve menos, pero el sol no deslumbra. Que no se engañe nadie.