SUPERLIGA

Todos los escenarios para la Superliga: "¿Quién dice que no vamos hacia un fútbol europeo como el golf o el boxeo?"

El catedrático Borja García analiza la vista de un juzgado de Madrid y el futuro de las competiciones europeas.

Real Madrid y FC Barcelona son los dos únicos clubes que se mantienen en el proyecto de la Superliga desde el principio. /EFE/Mariscal
Real Madrid y FC Barcelona son los dos únicos clubes que se mantienen en el proyecto de la Superliga desde el principio. EFE/Mariscal
Darío Ojeda

Darío Ojeda

Una semana antes de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la Superliga, el catedrático de Política Deportiva y Gobernanza de la Universidad de Loughborough (Reino Unido) Borja García avanzó lo que luego fueron los pilares de la decisión del tribunal comunitario.

No fue casualidad ni tenía información privilegiada. Solo fue la consecuencia de su conocimiento de la jurisprudencia del tribunal y del derecho europeo del deporte, a cuyo estudio lleva dedicándose años.

A un día de que se celebre la vista en el Juzgado de lo Mercantil número 17 de Madrid, Relevo recurre a él para dibujar los posibles escenarios futuros de un conflicto que enfrenta a la Superliga (a estas alturas solo el Real Madrid y el FC Barcelona, los únicos clubes que siguen dentro del proyecto) y la UEFA y que aún puede alargarse años.

¿Qué opinión tienes de la sentencia del TJUE? Una semana antes ya la veías venir.

El TJUE en realidad decidió lo que creíamos que iba a decidir. Ha sido una sorpresa en algunos aspectos, eso sí es cierto, pero son aspectos más técnicos, más frikis quizás, del derecho europeo, como la consideración del artículo 165 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, pero el fondo es lo que se esperaba, que es una aceptación del papel de la UEFA como regulador y una consideración de que las normas actuales, entre comillas porque eso lo tiene que decidir el juzgado en Madrid, no son proporcionadas, son discriminatorias, etc.

Lo veíamos venir porque eso es lo habitual, lo que se esperaba conforme a la jurisprudencia del tribunal europeo. No sé por qué había mucha gente que se sorprendió con ello. Fue más sorprendente la opinión del abogado general Rantos un año antes. Eso descolocó a la mayoría, yo sé que en UEFA además estaban bastante contentos y confiados a pesar de que era complicado.

La sentencia del TJUE no es una victoria para la Superliga, como se ha querido vender desde ciertos medios de comunicación. Evidentemente tampoco es una victoria para UEFA porque abre la puerta a que haya competiciones internacionales de clubes organizadas por otros operadores, pero siempre bajo la autorización y la licencia de la UEFA. La sentencia claramente critica la gobernanza de la UEFA y de otras federaciones.

Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA.  Julien de Rosa/AFP
Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA. Julien de Rosa/AFP

No hay que olvidar que esa sentencia se emitió junto con otras dos, el caso de Royal Antwerp y el caso de la Federación Internacional de Patinaje. Y claramente hay críticas a la gobernanza de esas federaciones, que creo que deberían cambiar la manera en la que deciden sus políticas y sus reglas.

Y luego el tribunal se queda un poco entre dos caminos en la consideración del deporte. Porque por un lado sí que es verdad que hay muchos párrafos de las tres sentencias en los que se ve una visión del deporte muy comercial, muy profesional. Sobre todo hay un párrafo que a mí me llama mucho la atención en la sentencia de la Superliga y que dice que los clubes y los jugadores profesionales de fútbol deben de ser libres para elegir en qué competición de clubes juegan, lo cual es bastante llamativo. Pero a la vez, luego también trufa sus tres sentencias con muchas menciones a la importancia social y cultural del deporte; la necesidad de un calendario homogéneo, el mérito deportivo...

Algo muy importante que no se ha mencionado mucho, que a mí me parece importante, es que la sentencia habla mucho de la igualdad de oportunidades de los clubes. Una cosa es el mérito deportivo y otra cosa es la igualdad de oportunidades.

La verdad es que las sentencias del tribunal en ese sentido son muy ambivalentes, porque parece claro que quiere que la actividad económica del deporte profesional respete el derecho de la competencia. A no ser, claro, que los Estados miembro decidan cambiar el tratado. Pero por otro lado, reconoce que hay muchas particularidades que lo hacen diferente. Entonces, ¿cómo mezclas exactamente esos dos argumentos? Es complicado y creo que es uno de los puntos de tensión de las tres sentencias.

Es un conflicto entre las dos almas del deporte europeo que no resuelve la sentencia y que probablemente no tenga resolución a corto plazo.

No, porque eso es un debate político. Y esta sentencia se aleja bastante de ahí. No menciona el modelo europeo de deporte. Sí que es verdad que justifica el papel de las federaciones, pero desde luego no lo hace de una manera tan clara como la sentencia de Meca-Medina o como lo hizo el Tribunal General en la sentencia de la federación de patinaje.

No obvia ese debate, tampoco lo cancela, pero se aleja, porque claramente todo su análisis es legal. Cualquier referencia que hace al modelo europeo se basa siempre en su jurisprudencia.

Ese un debate que es político, pero que tiene consecuencias legales. Hay gente que interpreta estas sentencias un poco también como un mensaje del tribunal tanto a la Comisión Europea como al Consejo de la UE diciendo: nosotros no podemos retorcer el derecho; si ustedes quieren que lo hagamos de una manera distinta, van a tener que cambiar el tratado.

Intentando meternos en la cabeza de la jueza del Juzgado de lo Mercantil número 17, ¿qué puede pasar? ¿Qué herramientas le da la sentencia del TJUE a la Superliga para seguir adelante con su plan?

El caso ante el Juzgado de lo Mercantil número 17 es una acción de competencia. European Superleague Company está diciendo que hay unos actores que están cerrando el mercado, y lo que pide es que se dicte una sentencia para que le dejen actuar en ese mercado.

La jueza magistrada dictará una sentencia apoyada por lo que le ha dicho el TJUE, que es el que el derecho europeo prohíbe que las federaciones no autoricen competiciones si sus normas no son proporcionadas, no discriminatorias, transparentes, etc. Que no puede hacer lo que dé la gana, básicamente. Entonces la magistrada lo que tiene que decidir es si las reglas de la UEFA son proporcionadas, no discriminatorias, transparentes, etc. Eso es lo que tiene que hacer.

Si considera que no lo son y que por lo tanto la UEFA está cerrando el mercado, la sentencia tiene que decir que esas reglas no son válidas y que por lo tanto estos señores (la Superliga) pueden organizar una competición y no pueden sancionarlos.

Ahora bien, tenemos dos elementos procesales que no sabemos muy bien cómo se van a resolver. El primero es que las reglas que forman parte del proceso que se remitió Luxemburgo han sido cambiadas por la UEFA en julio de 2022. La magistrada tiene que decidir si le vale lo que ha dicho el TJUE para interpretar esas nuevas reglas. Debería de servirle, porque es general, pero puede decir que no y volver a preguntar y volver a mandar el caso a Luxemburgo. No estoy muy convencido de que eso sea una posibilidad real, pero hipotética es.

Y por otro lado, también ha cambiado la competición que propone la European Super League Company, aunque en realidad no es parte del proceso. La magistrada tiene que considerar todo eso.

Es difícil, visto lo que ha dicho el TJUE, que el Juzgado de lo Mercantil vaya a fallar a favor de UEFA, sobre todo con las reglas anteriores al cambio del año 2022. Estamos ahí en un agujero un tanto negro en el que el caso va por un lado, pero la realidad ha cambiado. La verdad es que es un poco extraño, pero lo normal es que la magistrada considere que la sentencia del TJUE es suficiente para analizar tanto las viejas como las nuevas normas de autorización de competiciones de la UEFA. Si se pronuncia en contra de las nuevas será un jarro de agua fría para la UEFA, cuya postura oficial es que esos cambios introducidos en 2022 son suficientes para hacer sus normas legales. Y la verdad es que no estoy muy convencido de que sea así.

Por último, aunque se habla muy poco de ello, creo que podría ser clave lo que diga la sentencia (y posteriores apelaciones) sobre la exclusividad en la comercialización de derechos de televisión y la venta centralizada. Cualquier decisión, ya sea en un sentido u en otro, será clave para el modelo económico del fútbol y el deporte profesional. En este sentido la sentencia del TJUE ha dado al juzgado de lo mercantil una serie de indicaciones sobre los estándares de prueba y evidencia que debe adoptar en su decisión.

¿Qué escenarios pueden abrirse tras la decisión del juzgado?

Podría muy bien pasar que la jueza diese la razón a la Superliga y UEFA dijese: bueno, pero es que ahora tenemos otras reglas y si ustedes quieren hacer la Superliga tienen que mandarnos una solicitud acorde a las nuevas reglas. Podría hacerlo y, de nuevo, eso podría judicializarse. También podría pasar que la magistrada declare ilegales tanto las normas antiguas como las nuevas de la UEFA.

Digamos que es la realidad alternativa 1B, porque la realidad alternativa 1A es que después de que la jueza emita su sentencia la UEFA, si pierde, o incluso la Superliga, si pierde, apele a la Audiencia Provincial. Y luego cualquier sentencia en apelación de la Audiencia Provincial puede ir en casación al Tribunal Supremo. Por supuesto el sentido de la sentencia del juzgado de lo mercantil será explotado por las partes en los medios de comunicación, más si tenemos en cuenta la reciente estrategia de A22 Sport Management intentando crear estados de opinión con encuestas cuya matriz de datos desconocemos, pero no podemos olvidar que sea cual sea la sentencia aún podrían quedarle años de recorrido judicial al caso en los tribunales españoles.

El entramado es complicado, pero todo depende de lo que los clubes de la Superliga quieran forzar la realidad. Cuando se puso en marcha, la Euroliga nunca dio un paso atrás, salvo ahora que está empezando a negociar con FIBA. Y recordemos que FIBA llegó a sancionar a España y Eslovenia sin participar en el Campeonato de Europa, pero eso duró dos meses.

Todo va a depender de lo lejos que quiera llegar tanto un lado como el otro. Porque legalmente esto puede durar mucho tiempo. Primero con el caso actual y luego con las nuevas normas. El Juzgado de lo Mercantil no tardará mucho, pero si esto se tiene que ir a la Audiencia Provincial y luego al Tribunal Supremo, son dos años yo creo.

Si los clubes siguen adelante, ¿cómo respondería la UEFA? ¿Con sanciones o no? Creo que si son inteligentes no lo harían. Eso es básicamente lo que puede suceder en el futuro. Aunque esto es un caso legal y hay despachos de abogados ganando mucho dinero, al final será una negociación política. Todo va a jugarse en quién convence a más clubes: si el status quo de la UEFA y la ECA o las promesas etéreas de A22. Claro, que siempre pudiese llegar un nuevo actor y romper la situación actual con una propuesta distinta, una especie de LIV del fútbol europeo.

De izquierda a derecha: Florentino Pérez, Bernd Reichart (CEO de A22 Sports Management) y Joan Laporta.  EFE/Mariscal
De izquierda a derecha: Florentino Pérez, Bernd Reichart (CEO de A22 Sports Management) y Joan Laporta. EFE/Mariscal

Tras la sentencia del TJUE, ¿tiene la Superliga una posición un poco más fuerte para negociar? Siempre se ha hablado de que un posible final de todo esto no es una competición independiente, sino una nueva bajo el paraguas de la UEFA pero con más poder para los clubes

No creo que sea la Superliga la que tiene más poder de negociación tras la sentencia, sino los clubes. Todo va a depender de cómo se alineen y de sus intereses. Sí que considero que tienen mayor poder de negociación porque si tú ahora eres la ECA o incluso la nueva asociación de clubes de mediano tamaño (Unión de Clubes Europeos), evidentemente tienes un arma que te permite decir: o negociamos o montamos nuestra competición o me voy con el otro.

Pero no se sabe. El caso Bosman parecía al principio que no iba a tener mucho efecto y luego cambió por completo el fútbol. Esto puede evolucionar y de repente cambiar el panorama del fútbol de clubes en Europa. Yo personalmente pienso que esto está abocado a una negociación entre los clubes y la UEFA, y que posiblemente acabe con alguna competición manejada por los clubes. No sé si por la Superliga, no sé si por A22 Sport Management. Pero sí por los clubes, como el modelo que tenemos en las ligas nacionales. Desde mi punto de vista creo que ese es el mínimo escenario que se abre ahora, aunque podría haber otros escenarios mucho más disruptivos.

Legalmente, ahora, por ejemplo, podría haber cinco Ligas de Campeones sin ningún problema. Si respeta el calendario y demás... ¿Quién nos dice que no vamos hacia un fútbol europeo como el pádel, el golf o el boxeo? Eso podría pasar. Y a partir de ahí podríamos ver competiciones que cambien formatos, aunque eso podría no ser legal porque sería una razón para no autorizar la competición por parte de la UEFA.

Todo hace indicar que posiblemente nos dirijamos a un escenario en el que o bien haya un acuerdo y haya una competición o varias manejadas por los clubes bajo el paraguas de la UEFA o, algo parecido pero un poco distinto, que la UEFA sea simplemente un licenciatario, porque es verdad que la sentencia le da el poder de autorizar competiciones. A lo mejor la UEFA simplemente tenga ese papel y le den un dinero por ello.

Todo depende de los clubes. Y también es cierto que al final la realidad económica se impone. Puede haber competiciones pequeñas que sean rentables, pero una gran competición europea en este momento no es rentable sin los ingleses.

¿Por qué?

Porque el Reino Unido es el mayor mercado dentro de Europa. Económicamente el país está como está, pero sigue siendo el mayor mercado. Una competición de altos vuelos de fútbol de clubes en Europa sin los equipos ingleses no funciona porque no funciona económicamente. Para los equipos ingleses su mercado nacional es muy importante y no van a dejar su liga. Les tendrían que pagar tanto para dejar su liga nacional para que fuese rentable para ellos que eso haría no rentable el proyecto de la Superliga. Ese círculo económicamente no se puede cuadrar.

Eso nos lleva a la situación de los clubes ingleses, que sabemos que es muy especial, y que además sabemos que posiblemente sea objeto de una regulación a nivel nacional. Eso me hace pensar que cualquier decisión a futuro que veamos posiblemente tenga que ser consensuada. Pero yo sí que puedo ver un futuro en el que sin duda haya una competición europea en la que la gestión y la explotación comercial realmente recaiga en los clubes, y no como ahora que es la UEFA y luego reparte el dinero.