La España de Clemente: siete defensas, el culo del seleccionador en portadas y guerras telefónicas en aeropuertos
Movistar Plus+ recuerda en Informe+ a una Selección valiente, unida y siempre en el foco mediático. El primer capítulo, de la previa al Mundial del 94.

Si hoy Luis de la Fuente confirma a David Raya como portero titular, mañana la noticia ha llegado a todo el planeta, es tendencia en redes, cuenta ya con un equipo de detractores y otro de defensores acérrimos de la decisión y su familia copará portadas de medios online. En la España de Clemente se jugaba con otras reglas. Eran tiempos convulsos para la Selección, en una vorágine de resultados que dejaba a España como la eterna 'pupas'. Y una derrota ante Islandia, un país donde el fútbol era amateur, lo empezó a cambiar todo. Quizás aquello fue el preludio de lo que es hoy en día 'La Roja', que recientemente ganó la Nations League.
Chincheta colocada en 1991. España viajaba a Islandia con el objetivo de avanzar rumbo a la Eurocopa del 92. Pam. Derrota inesperada. El caos. Informe+ recuerda 22 años después esa transición hacia una nueva etapa, el momento en el que la Selección se convirtió en los guerreros de la corte, dispuestos a empuñar su espada y lucir con orgullo la sangre de sus rostros. Para ello, tocó sufrir. "No conseguíamos demostrar el nivel competitivo que teníamos", recuerda Zubizarreta en el primer capítulo del documental emitido en Movistar Plus+.
El 11 de junio de 1992, Villar contrata a Clemente con un objetivo claro: ir al Mundial de Estados Unidos en el 94. Era el todo a una carta: el presidente de la Federación firmaba al entrenador más popular del país. Uno de esos que no deja indiferente a nadie. Ya avisó el míster: "No voy a cambiar".Desde luego, currículum tenía, como con las ligas del 83 y del 84 con el Athletic. Los Juegos Olímpicos aún fueron cosecha del anterior técnico Miera, que logró la medalla de oro. El talento joven de la Selección era innegable y tocaba dar el salto.
Durante la cita olímpica en Barcelona, Clemente acudió un día a la concentración y les dio una rocambolesca charla, que ahora recuerda Luis Enrique en el documental: "Fue totalmente diferente a cualquiera que hubiera oído en mi vida. Como que nos menospreciaba". El técnico no tiene reparo en rememorar sus palabras: "Les dije que mucho Madrid, mucho Barcelona y que no se qué, pero si se tocaban las bolas…".
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La primera seña de identidad
Y llegó el huracán Clemente, como estaba previsto. A la primera, ni Sanchís ni Butragueño. El técnico se arrepiente de no llevar nunca al primero y explica por qué no llamó al segundo de primeras: "Era el mejor jugador de área de España de largo, pero me gustaba que hubiera más físico". Sabía lo que se le venía encima. España encadenó tres 0-0 consecutivos que complicaron enormemente la clasificación. "Fuera de casa guerreábamos muy poco. Como en el caso de Míchel".
Clemente es de sobra conocido por todos como un hombre que no se calla nada. También eran conscientes los propios jugadores. Aquel día Míchel llegó a casa con el brazalete de capitán puesto, algo que impresionó a su mujer. Lógicamente, le preguntó que qué estaba haciendo. A lo que el madridista respondió: "Vamos a guardarlo que va a ser el último". Incidentes como esos llevaron al seleccionador a ser una figura criticada por el madridismo, si bien él sacaba pecho de que, por ejemplo, llamaba a Luis Enrique pese a ser suplente en el Real Madrid.
Fue uno de los grandes golpes de Clemente, que también tenía su disparidad de opiniones con el Barcelona. Cruyff ganó la Champions en el 92 con un fútbol vistoso que levantó la admiración de todo el planeta. Una situación ideal para que el técnico sacara partido de los futbolistas nacionales del club blaugrana. Y lo hizo, llamándoles, claro. Aunque… "Yo el fútbol me lo planteo al revés que Cruyff. Miro al contrario, miro cómo le puedo sacar rendimiento".
Defensas malos y tontos
De los creadores de los defensas malos y tontos, Ancelotti acuñó un nuevo término: "Defensa pesimista". Quizás el técnico italiano no sabía que Javier Clemente manejaba otra nomenclatura para juzgar a los zagueros. Luis Enrique y Cañizares, en Informe+, lo relataron concisos. "Le decía a los defensas que por ahí dijeran que eran malos, pero no tontos", recuerda el entrenador. Le acompaña el exportero: "Entendía como defensa tonto al que trataba de salir driblando, los que jugaban en el área, los que perdían balones…". Cierra Lucho, con su habitual efusividad: "Malos sí, burros también, pero tontos no".
El libreto de Clemente hablaba claro. Aquella España jugaba habitualmente con tres centrales, dos laterales abiertos, dos en el doble pivote que también se defendían en el centro de la zaga con sus clubes… Un total de cinco, seis, siete defensas, dependiendo de la ocasión. Incluso en ocasiones el mediapunta era central. Eso sí, con gol. No había misterio del plan de la Selección. "No estábamos hecho para jugar, éramos una Selección muy competitiva", recuerda Luis Enrique.
"Nos dio una charla diferente a todo lo que yo había oído en mi vida"
jugador de la España de ClementeY el espíritu del equipo, por supuesto, era otro mantra. Caminero lo define así: "Él lo basaba todo en que fuéramos una piña, en que la fuerza estuviera en el grupo". Aquella España consiguió enganchar al público, caminando todos a una, juntos hasta la victoria. Ya era un paso más de aquel "jugamos como nunca, perdimos como siempre". Aunque el lema aquel se hereda de generación en generación y casi que continúa con nosotros en 2023 pese a las dos Eurocopas y el Mundial.
La gran batalla de las ondas
Clemente, cortita y al pie: "¿No será mejor traer a un amigo que a uno que no lo es?". Aquella rueda de prensa ejemplificó que defendería hasta el final a sus futbolistas, a los que considera compañeros, una familia. ¿Era recíproco? En su mayoría, sí, aunque alguno se saliese del camino: "Te iba detrás por un periodista. Esos no volvían, por muy buenos que fueran". Una frase que podría resultar testimonial significaba, en realidad, una declaración de guerra a la prensa deportiva. Una relación turbulenta, llena de escándalos, enfados y hasta un trasero en portada.
Alfredo Relaño lo definió así: "Para él, tener un enemigo exterior era importante". En su caso, era José Ramón de la Morena: "Es un impresentable, está desprestigiando a jugadores y entrenador. Es un insulto diario. Eso nos une a todos, entre todos nos ayudamos". ¿Y qué había detrás? Pues la gran batalla de las ondas entre el mencionado y José María García. Clemente era un habitual del programa de la Cope, dirigido por el segundo. Hasta el propio Alkorta lo reconoce: "Desde el minuto 1 estaba con José María García, por lo que entonces De la Morena debía estar en contra".
"El jugador que te iba por detrás con un periodista... Esos no volvían, por muy buenos que fueran"
seleccionadorLa situación escocía entre la prensa. Jesús Gallego ofrece más detalles: "Desprestigiaba a todos con respecto a García. Le preguntabas la alineación en rueda de prensa y te decía que no te la iba a dar para no dar información al rival y luego llegaba a la noche con García y se la contaba. Era un chuleo insoportable". Y Clemente, además, era de los que no se callaba las cosas. El Día Después (sí, ya existía en aquella época) trató de hacerle un seguimiento y el cámara pagó las consecuencias: "Eres un palizas, muchacho. Dile a Relaño que salga todos los días en la tele él. Que no pides permiso para nada".
El show del Tartiere acabó con un culo en portada
Sí, no es un cebo. Clemente cerró los entrenamientos. "¿Pero a la prensa también?", preguntaron. La orden era clara. España se ejercitaba en el Carlos Tartiere y los periodistas tenían que estar al pie de la noticia, ver lo que estaba pasando. Ocurrencias hubo de todo tipo, pero las características del estadio facilitaron su tarea. Las terrazas de los edificios de alrededor se llenaron de espectadores de lujo, cortesía del interés de los propios vecinos.
Clemente se dio cuenta de que el experimento no había funcionado y que se habían visto más beneficiados los vendedores de prismáticos de Oviedo que el propio staff. Entonces respondió a su manera. En mitad de la siguiente sesión, se bajó los pantalones y mostró el trasero a la prensa, que lo sacó en portada. Otro lío.
Hasta José María García le espetó que se había equivocado. Algo que incluso reconoció Clemente: "Lo que me molesta es que digan que yo he pretendido insultar a la prensa. Si es una infantilada lo que he hecho, pero porque estaba en ese momento de cachondeo".
"Le decía a los defensas que por ahí dijeran que eran malos, pero no tontos"
seleccionadorPese a sus actuaciones propias del mundo del espectáculo, Clemente se fue ganando el cariño de todos. Porque, lo importante, en el fútbol salían las cosas. Contra Eire, España ganó con siete centrales en el once titular y acabó goleando en una exhibición de Nadal: "Me dieron un premio, pero el partido lo ganó Javi". Y el míster sacó pecho: "Fue una gozada que los troncos que decían en España resultaron ser buenos".
El Día D: el terror danés
Clemente llegó al cargo para clasificar a España para el Mundial de 1994. Tenía la oportunidad en su tejado, frente a Dinamarca, en el Ramón Sánchez Pizjuán. Aquel día se convirtió casi en fiesta nacional, con un país entero volcado en la televisión y en la radio para dejarse la garganta por el equipo nacional. Ya antes la previa fue un auténtico torbellino.
Lopetegui se lesionó y Cruyff había dejado en el banquillo a Zubizarreta, "el mejor del mundo" para el seleccionador. El blaugrana fue y un joven Cañizares le acompañó. Otro problema en la lista fueron unas presuntas molestias de Caminero, o, al menos, eso decía el Atlético de Madrid.
"Fue una gozada que los troncos que decían en España resultaron ser buenos"
seleccionadorEn aquella época, las cosas se solucionaban así: Clemente cogió el teléfono del aeropuerto, llamó a Gil Marín y dejó que las cámaras grabaran la conversación. No tiene desperdicio: "Le dije a Caminero que si tenía molestias se fuera a casa. Lo que tenéis que cambiar es de médico porque está en la convocatoria". Ahora, si la prensa llega a la terminal recibe un "buenas tardes" o un "estoy muy contento" como mejores botines. Otros tiempos.
Fuera ruido, tocaba balón. "Nunca vi a un estadio animar tanto", recuerda Luis Enrique. El partido estuvo marcado por una roja a Zubizarreta, que se equivocó, le regaló el balón a Laudrup y le hizo falta en la frontal. Expulsión. Cañizares, a debutar con la Selección. En qué momento. "Jugó a mi favor la ignorancia de lo que estaba pasando", desvela. Pero luego… "Fue la noche más bonita de mi carrera, me cambió la vida. Sentí cómo Clemente lo estaba pasando realmente mal".
Efectivamente, España ganó con gol de Hierro y logró la ansiada clasificación para el Mundial de Estados Unidos. Una Copa del Mundo que estuvo marcada por el calor y una Selección más unida que nunca. Corea, Alemania y Bolivia, los tres adversarios hacia la gloria.
De Estados Unidos al mundo
España arrancó aquel Mundial con la sensación de ser competitiva, pero con un futuro algo incierto. Empató ante Corea, ajusticiada por un calor infernal, como recordó Luis Enrique: "No podía hacer dos sprints seguidos, no me ha pasado en ningún otro partido de mi carrera deportiva". Después llegó Alemania, "otra historia". Cañizares quedó perplejo: "Aquello me impresionó. Que Matthaus se dirigiera a mí de igual a igual…".
"Lo que tenéis que hacer es cambiar de médico"
a Gil MarínLa Selección no estaba acostumbrada a las pasarelas. Vivía lejos de uniformes de gala, de la rectitud alemana, de su poderío mediático, de autobuses de primera clase. En el propio vestuario español pudo llegar a sorprender el grado de competitividad mostrado. Alkorta, por ejemplo: "Cuando empatamos contra Alemania nos dimos cuenta que estábamos entre los mejores del mundo".
La clasificación se selló en el triunfo por 3-1 ante Bolivia, que enfadó a Clemente por el bajo nivel mostrado. Mientras, a Salinas, elogió a la gran estrella del día: "Caminero parecía Maradona". La Selección seguía en el sueño americano, hermanada y transmitiendo unidad. Todo el equipo se dejó perilla porque observaron que los miembros de seguridad la llevaban. Todos a una. "Ni nosotros nos veíamos guapos", ríe Salinas.
En octavos, Suiza. El seleccionador optó por una alineación de corte defensivo, aunque el nivel mostrado no lo reflejase. Golazo de Hierro, de Luis Enrique… "Estábamos de cine", considera Clemente. Y llegó. El momento. La representación exacta del "jugamos como nunca, perdemos como siempre".
Los héroes de Barajas y un codazo para la historia
Italia era favorita, pero la estadística está para romperse. El país se detuvo, por un solo instante, cuando Salinas erró un mano a mano que era medio pase a semifinales. Recibió el balón botado, la quiso elevar y acabó chutando por bajo ante la dificultad de la acción. No pasa nada. Seguimos. "Si no la he visto tres millones de veces, casi", recuerda el delantero. Porque, efectivamente, conllevó una derrota tras gol en un contragolpe de Baggio. A España aún le quedaban balas. No siempre caes, hay que veces que alguien te arrebata la ilusión.
"Nadie hablaba. Solo se escuchaba a Luis Enrique, los gritos que pegaba cuando intentaban colocarle la nariz..."
tras perder contra ItaliaLuis Enrique cayó en el área tras un codazo de Tassotti. No daba lugar a dudas: sangró litros, fue buscado y le costó a España la eliminación. No se pitó penalti, en aquella época no había VAR ni capacidad de rectificación. Una escena que el asturiano jamás olvidará: "Todavía hay gente que se me acerca y me dice que qué rabia lo de Tassotti. Hicimos una pretemporada en USA que estaba ahí el Milan también. Rijkaard me dijo que quería hablar conmigo y le dije que no viniera, que le arrancaba la cabeza. Fue en el año 2000. Cuando fui a Italia fui yo a saludarlo, forma parte del deporte. Lo he superado ya hace años".
Al final del duelo, hubo un silencio sepulcral en el vestuario. Caminero lo recuerda así: "Nadie hablaba. Solo se escuchaba a Luis Enrique, que le estaban intentando colocar la nariz, y los gritos que pegaba…". Pudo sonar también el desconsolado llanto de Salinas, que erró una ocasión fundamental por el triunfo y que no pudo con la presión tras llegar a la caseta.
"La sangre de Luis Enrique fue la sangre de todos"
periodista"Estaba destrozado. Me vino Javi (Clemente), cómo debía estar él. Yo estaba arrinconado en la ducha, llorando como un magdaleno y me dijo: '¡¿Qué pasa chaval, qué pasa, por qué lloras?! Has salido veinte minutos y has tenido una ocasión, los demás ninguna. Orgulloso, te la ha parado el portero, pues qué vas a hacer, no es que hayas fallado, es que te la ha parado. Y yo pensaba me está dando ánimos cuando él debía estar destrozado", desvela.
Aquella imagen fue una representación certera de lo que era aquella España, un grupo de incondicionales, amantes del deporte y que remarían hasta el final por el buen común. Puro espíritu deportivo. A su llegada a Barajas, fueron recibidos como héroes. Una multitud de aficionados acudió al aeropuerto y les brindó un "campeones, campeones". El Mundial en el que pudo empezar todo. Esa es la España de Clemente. Como resume Alfredo Relaño en Informe+, "la sangre de Luis Enrique fue la sangre de todos".