'Arrivederci': Suiza arrasa y se carga a una paupérrima Italia
Suiza fue muy superior a una Italia que ni apareció en el Estadio Olímpico de Berlín. Adiós a la vigente campeona.
Italia regresaba al Estadio Olímpico de Berlín. En 2006 se consagraron campeones del mundo con un equipo repleto de estrellas. Buffon, Nesta, Materazzi, Pirlo, Del Piero, Totti... De aquello no queda nada. Casi dos décadas después, Italia, pobrísima, ha vivido una de sus más sonrojantes derrotas ante una Suiza infinitamente superior.
Nervios y timidez es lo que marcó los primeros 20 minutos del encuentro. Una cosa es la fase de grupos, donde te puedes permitir un resbalón, pero las eliminatorias tienen un riesgo excesivo. Un fallo te puede condenar a irte a casa. Y un equipo que sabe muy bien de que se trata esto es Italia. Luciano Spalletti realizó un planteamiento a la italiana. Cuatro defensas y una línea de cinco centrocampistas en bloque bajo, cediendo el esférico al equipo de Murat Yakin.
Los helvéticos, que habían puesto contra las cuerdas a Alemania en su anterior partido, encontraban constantemente a Xhaka y el juego suizo era un reloj. Su contraparte en el terreno de juego era Nicolò Fagioli. El mediocentro de la Juventus vive su redención en la Eurocopa. Fue sancionado durante siete meses por apuestas deportivas, pero Spalletti confió en su figura. En el primer tiempo, con el poco balón que tuvo, fue el único rayo de esperanza para los transalpinos.
¡HABRÁ NUEVO CAMPEÓN!
— Teledeporte (@teledeporte) June 29, 2024
🇮🇹🇨🇭La vigente campeona Italia es eliminada a manos de Suiza. #Euro2024 pic.twitter.com/ip15JlhqoB
Suiza dominaba el esférico y Embolo trataba de inquietar con desmarques a la espalda de Mancini, titular por el sancionado Ricardo Calafiori. En uno de ellos estuvo la ocasión más clara del primer tiempo. Un gran balón de Vargas, ante el error de Darmian que rompió la línea, dejó al ariete helvético ante Donnarumma. Con todo el tiempo del mundo, Embolo telegrafía hasta la saciedad su disparo y el arquero del PSG realizó una gran intervención. Donnarumma sigue con su gran Eurocopa y demuestró que es otro con la casaca de la Azzurra.
Los siguientes minutos fueron un monólogo suizo. Un dominio que no logró transformar en ocasiones manifiestas. Algunas aproximaciones de Ndoye por el costado derecho y un disparo lejano de Ricardo Rodríguez fue lo único potable. Por otro lado, Embolo y la pareja de centrales italianos, Mancini y Bastoni, tenían una guerra particular en la que el helvético no conseguía imponerse.
Siempre dictamina el fútbol que si el delantero no es protagonista deben aparecer los jugadores de segunda línea. La enésima pérdida de los italianos en campo propio sería aprovechada por Suiza. Rubén Vargas recibió el esférico el banda izquierda y con un Embolo volcado en el segundo palo apareció Freuler. El centrocampista de la Atalanta, tras un mal control, voleó con su pie izquierdo y, con la inestimable ayuda de Mancini, batió a Donnarumma. Se hacía justicia en el Estadio Olímpico de Berlín. Suiza por delante e Italia contra las cuerdas.
El gol cambió los papeles. Italia dominaba el balón y Suiza esperaba. El caso es que las sensaciones era iguales. El equipo de Spalletti no tenía ideas, ninguno de los tres delanteros aparecían y la posesión era infértil. Además, el cuadro de Murat Yakin, a la mínima que recuperaba, mantenía el esférico sin inquietud y Ndoye era un puñal por el costado diestro. Antes de llegar al descanso, Rieder casi sorprende con un lanzamiento de falta desde el costado derecho, pero Donnarumma volvió a salvar a una Italia que daba por bueno el 1-0 al descanso. Lo mejor para los transalpinos fue el pitido de Marciniak. Suiza había bailado a la actual campeona de Europa.
Quería revolucionar Spalletti el partido con la entrada de Zaccagni, héroe del duelo ante Croacia, pero el baile continuó. Ni 40 segundos de respiro tuvo Italia ante la genialidad de Rubén Vargas. El extremo suizo, ante la pasividad defensiva italiana, dibujó una curva perfecta con su disparo hacia la escuadra derecha de Donnarumma. El sector helvético del Estadio Olímpico de Berlín vibraba mientras que los italianos presentes en las gradas observaban esperpénticos el fútbol de su equipo.
Italia era un completo desastre. Con más ímpetu que cerebro casi recortan distancias con un despeje envenenado de Fabian Schär que se estrelló contra el palo. Más lejos de la realidad, esa acción fue un espejismo y Suiza, aunque cedió la posesión de balón a los italianos, no sentía que su ventaja corriese peligro. Sommer era un espectador más del encuentro y los intentos italianos eran indefensos.
Añadió más mordiente Spalletti para buscar una remontada que parecía imposible. Barella, desaparecido en el choque, fue sustituido por el italo-argentino Mateo Retegui e Italia modificó su esquema a un 4-4-2. El resultado: nulo. La circulación de balón de los italianos era espesa a más no poder. La única alternativa de generar una mínima inquietud era a través de alguna acción individual de Federico Chiesa, el más participativo en el segundo tiempo.
Los últimos 30 minutos del encuentro magnificaron el desastre italiano. Un equipo sin alma. Una caricatura de las leyendas que una vez vistieron la Azzurra como Paolo Maldini, Francesco Totti, Gianluigi Buffon o Roberto Baggio. Suiza, con un Granit Xhaka y Rubén Vargas estelares, desnudó las carencias de una Italia que está muy lejos de dignificar su glorioso pasado. El presente es triste por caer eliminados, pero el futuro es más desolador. Por su parte, los suizos vuelven a cuartos de final y se medirán al ganador de Eslovaquia e Inglaterra.
Ficha técnica del partido.
Suiza: Sommer - Schär, Akanji, Ricardo Rodríguez - Vargas (Zuber, 71'), Freuler, Xhaka, Aebischer - Rieder (Stregiou, 71'), Ndoye (Sierro, 76') - Embolo (Duah, 75')
Italia: Donnarumma - Di Lorenzo, Bastoni, Mancini, Darmian (Cambiaso, 75') - Chiesa, Cristante (Pellegrini, 75'), Fagioli, Barella (Retegui, 63'), El Shaarawy (Zaccagni, 46') - Scamacca
Árbitro: Szymon Marciniak. Tarjeta amarilla a Barella (35'), El Shaarawy (44'), Mancini (57')
Goles: Freuler 1-0 (37'), Rubén Vargas 2-0 (46').
Estadio: Estadio Olímpico de Berlín.