EUROCOPA | ESPAÑA 2 - FRANCIA 1

Lamine es el extremo bueno y un gallito: rescata a España y le catapulta a la final

El extremo, MVP, empató un partido cuesta arriba con un golazo histórico. El pichichi Olmo firmó la remontada ante Francia.

Alfredo Matilla

Alfredo Matilla

Múnich (Alemania).- España, la Selección de todos en la que sólo unos pocos creían, la que se arrastró hace año y medio en el último Mundial de Catar entre programa y programa de Twitch de Luis Enrique y la que parecía que sin Gavi primero, luego Isco y más tarde Pedri iba a ser incapaz de mantenerse en pie, se sube a lo más alto del pedestal futbolístico. Lamine, talento puro, le conduce a la final de una Eurocopa en la que sólo sabe ganar, crecer y fidelizar hasta emocionar. Hasta el punto de recuperar su grandeza y volver a ser temida. Francia, como antes lo habían hecho Alemania, Georgia, Albania, Italia y Croacia se rindió a sus pies y le recordó a Inglaterra y a Países Bajos que van a sudar de lo lindo el próximo domingo.

De la Fuente habla del orgullo de estar en la final.UEFA

Y eso que el partido se empinó desde el inicio. El ambiente era raro, demasiado, con una mayoría alemana en las gradas que tenían entrada pero que se habían quedado sin semifinalista. Así que además de no contribuir con su aliento ni sus canciones o palmas, se cebaron con Cucurella, acordándose más de su mano que de su cabellera. El lateral, claro, se creció. Le pone la presión. Y por si eso fuera poco, llegó una doble ocasión que pudo marcar la noche. Fabián falló en el minuto 5 un regalo de Lamine. Su cabezazo se fue arriba cuando los expertos recomiendan un picotazo contra el suelo. La oportunidad evaporada pudo quedarse en una anécdota pero Kolo Muani, al instante (8'), enseñó cómo remata un nueve. 0-1. El centro de Mbappé valió su peso en oro.

En esos instantes, el panorama tenía muy mala pinta. Francia no enlazaba cinco pases seguidos, pero las galopadas de sus extremos intimidaban. Y más cuando Navas se vio obligado a cortar una contra de libro, vio la amarilla al cuarto de hora y tuvo que enfrentarse a una estrella encogido. Nadie en la Selección encontraba su sitio. Los mediocentros andaban atenazados, los laterales más preocupados por no dejar espacio a la espalda que por atacar la del enemigo y Morata era una isla en busca de habitantes y comprensión. Así, sólo una individualidad podía recuperar el equilibrio. Y fue Lamine quien volvió a levantar la mano. Porque a descaro no le gana nadie.

El extremo del Barça recibió donde le gusta, acostado a la derecha. Fue trazando la diagonal hacia adentro como ya ha patentado mientras oteaba el escenario. Y allí, enfrente vio a Rabiot remangado para frenarle, el mismo que sólo unas horas antes le había retado sin clase bajo el argumento de que con lo que había hecho hasta ahora no vale. Lamine le amagó hasta quitárselo de en medio, entre la burla y el desprecio, y aprovechó la libertad para poner una rosca en la escuadra, devolver el pulso a la Roja y ratificar que, pese a que acaba de echar los dientes, no tiene comparación. Ya es el jugador más joven en marcar en una Eurocopa. Repitió un disparo que ya había sufrido Francia en el Europeo Sub-17 de hace un año. Y lo mejor de todo, como esos toques sutiles de Messi, todo pinta a que quedan muchas obras de arte como esta.

De la Fuente sobre sus jugadores. UEFA

De la Fuente se había visto obligado a introducir tres novedades en el once y lo hizo sin despeinarse, nunca mejor dicho, pero también sin inmutarse. Su confianza en este grupo es tal que para él hay 26 titulares y no entiende de suplentes. Acabar con Vivian al frente del pelotón lo dice todo. Navas, Nacho y Olmo suplieron a Carvajal, Le Normand y Pedri por sanciones y lesión. Y con ellos se fue al frente. Cuando Olmo, sólo cuatro minutos después del empate, le dio la vuelta al marcador dejando en mal lugar a Tchouameni, el seleccionador fue abrazando uno a uno a todos los integrantes de su banquillo. Como recordándoles que el extremo catalán del Leipzig había salido de allí mismo hace nada, para triunfar y ser pichichi, y que a ellos les podía pasar exactamente lo mismo.

Deschamps, por su parte, sentó de inicio a Camavinga y a Griezmann. Que es un palo a simple vista, pero también parece una amenaza de las grandes para la segunda parte. Al final tuvo que tirar de ellos porque Dembélé volvió a hacer huelga como suele. La remontada había dejado a Francia noqueada. Tchouameni probó de cabeza nada más regresar de vestuarios sin llegar a asustar a nadie. La pócima de Francia era la sabida y la de siempre. Balones a Mbappé y que sea lo que Navas quiera. El partido del sevillista fue ejemplar. Hasta que De la Fuente, sabio donde los haya, vio que estaba renqueante y lo sustituyó para no arriesgar más: dio entrada un león para comerse a una tortuga en el centro de la zaga y mandó a Nacho a vigilar las estampidas en la banda.

Francia, agobiada, hizo un triple cambio con media hora por delante. Y el partido mutó menos de lo que pretendía. Para eso está el talento, para marcar las diferencias entre tanto atleta. Mbappé se olvidó de la línea de cal y pasó a probar con delantero centro. Sin embargo, España apretó los dientes como ante Alemania y resistió, a la vez que supo leer dónde estaba a esas horas el partido y qué piezas había que tocar para rematarlo. De la Fuente, valiente en otras eliminatorias, repitió osadía. Morata era un cambio cantado por el enorme desgaste realizado. Quitar a Olmo, el líder de esta cuadrilla, fue algo más atrevido. Y otra vez sus movimientos de pizarra le dieron la razón. Tras sacudirse como pudo algunas embestidas, tuvo tiempo para amagar con la sentencia de Lamine. Llegó al final agotado, pero sin milagros ni rezos.

Selección celebra el pase a la final.

Con el pitido final, la Selección explotó de júbilo como todo un país y tiene ahora cuatro días por delante para recuperar las fuerzas tras galopar detrás de Mbappé y seguir su campamento de verano, que es en lo que se ha convertido esta concentración. Lo puede hacer con la ilusión de lograr la cuarta Eurocopa de su historia y abrazarse a Iribar, Torres y embalsamar a Navas, presente en la de 2012. De lograrlo en Berlín (domingo, 21:00), esta generación será eterna y se presentará en el Mundial 2026 de México, EEUU y Canadá como favorita. Y si no lo consigue, por lo que sea, podrá volver triste pero con la cabeza alta. Con niños de 16 años dando la cara ante su primer toro sin afeitar, el porvenir más que negro pinta de rojo. Si llega el caso, paciencia y confianza. Un día de luto y a soñar. Pero que levante la mano quien no crea en campeonar. Es imposible frenar esta euforia tras una semifinal que acabó con olés y cantando otra vez, y puede que no sea la última, Mi gran noche. Toca disfrutar y ponerse guapos para entrar con fe por la Puerta de Brandenburgo. 

---

FICHA TÉCNICA

España (2): Unai Simón; Jesús Navas (Vivian, 58'), Nacho, Laporte, Cucurella; Rodrigo, Fabián; Lamine Yamal (Ferran, 93'), Olmo (Merino, 76'), Nico (Zubimendi, 93'); y Morata (Oyarzabal, 76').

Francia (1): Maignan; Kounde, Upamecano, Saliba, Theo Hernández; Rabiot (Camavinga, 62'), Tchouameni, Kanté (Griezmann, 62'); Dembélé (Giroud, 79'), Kolo Muani (Barcola, 62') y Mbappé.

Árbitro: Slavko Vinčić (Eslovenia). Amarillas a Navas (13'), Tchouameni (60'), Camavinga (89') y Lamine (90').

Goles: 0-1 Kolo Muani (9') . 1-1 Lamine (21'). 2-1 Olmo (25')

Estadio: Fussball Arena (Múnich). Lleno: 62.500 espectadores.