SELECCIÓN

El día después de Morata tras los pitos: "dolido", sin explicación y aliviado por De la Fuente

El capitán de La Roja, molesto por los silbidos del Bernabéu, valora el respaldo público del seleccionador.

Morata, en el calentamiento del España-Brasil. /EP
Morata, en el calentamiento del España-Brasil. EP
Manuel Amor

Manuel Amor

El bochorno alcanzó tal punto que hizo entrar en erupción a De la Fuente: "Me duele en el alma, siento vergüenza; a ver si educamos un poquito a la gente". Los silbidos del Bernabéu a Morata en el España-Brasil eclipsaron este miércoles la resaca de un amistoso que debió ser festivo, con la lucha contra el racismo como trasfondo, y que terminó envuelto en líos y con el 7 de La Roja como uno de los indeseados protagonistas.

De la Fuente critica los silbidos a Morata: «Siento vergüenza».

Muchos no dieron crédito a las escenas que se vivieron en Chamartín: un sector importante de la grada pitó en varias ocasiones al capitán de la Selección, quinto máximo goleador histórico y pieza clave en el vestuario. Su partido no fue excelso, pero tampoco de suspenso. Aunque no brilló, ningún futbolista español generó más ocasiones que él (tres, igualado con Rodri) y tuvo el detallazo de cederle el brazalete y el lanzamiento de los dos penaltis al mediocentro del City, que venía de superar la muerte de un familiar cercano. Una vez más, y lejos de preocuparse por escalar en el ranking de anotadores y superar a Silva (le lleva uno), el delantero se puso al servicio del grupo en un encuentro siempre especial ante la pentacampeona del mundo.

La afición del Nuevo Bernabéu, mayoritariamente madridista este martes, no perdona la marcha de su canterano al Atlético y algunos de sus dardos posteriores a los blancos, como cuando dijo en octubre que "todo el mundo sabe la respuesta" acerca de si el Madrid recibe un mejor trato arbitral que los colchoneros. Se posicionó así en la misma línea que el consejero delegado Gil Marín, que había asegurado días antes que el club presidido por Florentino Pérez "adultera la competición". Las viejas rencillas no se olvidan y generan un ambiente hostil cada vez que Morata visita Concha Espina con la camiseta del Atleti, pero pocos se esperaban un recibimiento similar cuando, esta vez, a quien defendía era a todo a un país y no a uno u otro club.

Los hechos dolieron al delantero, una persona de carácter "sensible", según los que le conocen, y que no imaginó que viviría tal circunstancia, que también pilló a contrapié a la plantilla. Aunque a sus 31 años ya no le dé tantas vueltas a las cosas como cuando era un chaval, sigue sin comprender que tenga que soportar escenas tan incómodas con la Selección. No es la primera vez (ya le abuchearon en un España-Portugal disputado en el Metropolitano en 2021, aunque en aquella ocasión por motivos puramente deportivos) y produce un desgaste lógico. El Bernabéu, después de que fallase una ocasión, llegó a entonar cánticos en favor de Joselu, que no contó con minutos.

Agradecido a De la Fuente

El futbolista valora las palabras del seleccionador nacional, que le defendió a capa y espada al término del choque contra la Canarinha. "Me duele en el alma que en mi país piten a un jugador de la Selección, al capitán, que es un referente. Cuando oigo esos pitos, siento vergüenza. A ver si educamos un poquito a la gente, que esto es la Selección y los futbolistas representan a España", afirmó vehemente el riojano.

De la Fuente agarra cariñosamente a Morata en presencia de Pau Cubarsí.  EFE
De la Fuente agarra cariñosamente a Morata en presencia de Pau Cubarsí. EFE

El colchonero mantiene una relación muy estrecha con el entrenador, que no se cansa de respaldarle en público y de darle cariño en privado. Para él, para el cuerpo técnico y para sus compañeros, Morata es un ejemplo de comportamiento, profesionalidad y compromiso. Nada lo ejemplifica mejor que el gesto con Rodri, pero ha protagonizado otros muchos que provocan que sea querido también por todos los departamentos de la RFEF, como cuando repartió su prima del Mundial de Catar entre los trabajadores de la Ciudad del Fútbol.

Por eso, básicamente, abandonó el coliseo madridista más satisfecho con la alegría de Rodri que afligido por la pitada del Bernabéu. Este miércoles lo ha pasado en casa, refugiado en su familia y en su último día de descanso antes de reincorporarse a la disciplina del Atlético. Su obsesión en clave Selección pasa por levantar la Eurocopa de este verano y conseguir su primer gran título (más allá de la Nations) con España, un reto que le motiva más que que su nombre figure en los libros de los récords. En base a ello, y pese a tener a tiro a Silva y Torres, no jugó ni un minuto contra un rival menor como Chipre en noviembre y prefirió que ante Brasil fuesen otros los que acaparasen los focos. Los silbidos, pese a doler, no engañan: salieron de la boca de "una minoría"... que no representará nunca a los seguidores de la Selección.