Morata lidera el récord de compañerismo en la Selección
El capitán, que tiene a tiro a Silva y Torres en la lista de máximos goleadores, no jugó ni un minuto contra Chipre.

La suplencia de Álvaro Morata contra Chipre tiene una doble lectura. Por un lado resulta lógico, puesto que lleva 1.164 minutos disputados con el Atlético y era un esfuerzo que se podía ahorrar contra una selección menor. Más aún cuando Joselu, su suplente, acumula 776' en el Real Madrid y necesita jugar para no perder el ritmo. Todo encaja, salvo un dato: Morata ha marcado 34 goles con España (quinto máximo anotador) y tiene a tiro a los dos siguientes: Silva (35) y Torres (38). Más lejos le quedan Raúl (44) y Villa (59).
Alcanzar a Villa se antoja casi imposible, pero si existe alguna posibilidad de hacerlo pasa por aprovechar este tipo de encuentros de clasificación ante rivales menores, donde si el equipo juega para el beneficio de su delantero lo normal es que se vaya a casa con un saco de goles.
Sería lícito pelear por esos récords y en el pasado hemos visto cómo, por ejemplo, Luis Enrique sacaba en algún encuentro a Sergio Ramos un puñado de minutos para que sumase internacionalidades, aunque eso provocase que algún jugador se quedara sin debutar. Cuando un futbolista se retira, en lo que a estadísticas individuales se refiere, quedan los números y nadie suele acordarse de contra quién los consiguió. De Villa, sin ir más lejos, cualquier aficionado recuerda, por ejemplo, aquellos goles en el Mundial de Sudáfrica, pero el asturiano hizo 59. ¿Alguien tiene memorizados todos?
Cristiano, titular en una Portugal clasificada
Tampoco hay que irse hasta la etapa de Sergio Ramos para encontrar a jugadores con hambre de estadísticas. En este mismo parón, Cristiano Ronaldo fue titular contra Liechtenstein (hizo un gol) a pesar de que Portugal está matemáticamente clasificada para la Eurocopa y el rival era colista de su grupo. ¿El motivo? Aumentar su espectacular cuenta anotadora, engordar aún más todos los récords que va a dejar fijados en cifras muy difíciles de alcanzar en el futuro.
De ahí que hubiera sido comprensible que Morata quisiera jugar este partido para disminuir de golpe la distancia en la tabla de goleadores históricos españoles, porque no cuestan lo mismo cuatro tantos frente a Chipre que los mismos goles en una fase final de una Eurocopa. Sin embargo, vio el partido en Limassol desde el banquillo y no disputó ni un solo minuto.
De la Fuente, encantado con su capitán
Una circunstancia que habla muy bien del capitán de esta Selección y también de Luis de la Fuente, que prioriza el grupo por encima de las individualidades. Este entendimiento con Morata es clave para el seleccionador, que da un papel importantísimo a la figura del jugador que lleva el brazalete. Este tipo de gestos, en los que pesa más el compañerismo que los récords, son fundamentales para el buen ambiente del día a día.
Estos comportamientos ocasionan que el resto de internacionales estén encantados con la capitanía de Morata. Detalles como el que tuvo tras el Mundial de Catar, al repartir su prima entre los trabajadores de la RFEF, provocan que sea querido también por todos los departamentos. Una conducta que tiene de manera sincera, porque su obsesión es levantar en el futuro alguna Eurocopa o Mundial con la Selección. Que su nombre figure en los libros de los récords lo deja en un segundo plano.