SELECCIÓN ESPAÑOLA

Problemas familiares y distintas soluciones: así ha sido el debut de la España de De La Fuente

El combinado nacional se ha estrenado ante Noruega en un encuentro marcado por el espesor y las individualidades de Ceballos y Joselu.

Luis de la Fuente durante su debut. /GETTY
Luis de la Fuente durante su debut. GETTY
Albert Blaya

Albert Blaya

El partido que ha jugado la selección española en Málaga ha tenido reminiscencias de Catar, aunque el resultado final fuese más abultado. A pesar de los múltiples cambios de cromos en el verde y del debut de De La Fuente, el combinado nacional ha dejado durante gran parte de los 90 minutos sensaciones parecidas a las vistas en el Mundial ante Marruecos. Cuando el problema es estructural, los nombres que bailan son más abono para alimentar el debate mediático que solución real para lo que sucede en el campo. ¿Qué hemos visto ante Noruega?

El primer y más evidente cambio del nuevo seleccionador ha tenido que ver con la ocupación de espacios en campo rival. Más agresividad en el posicionamiento de partida, con futbolistas pisando área y buscando de esta forma generar más situaciones de remate. Así nació el gol. Partiendo de un 4-3-3 en rombo, con Rodri y Morata como vértices, el seleccionador metió a Iago Aspas de interior diestro y a Merino en el otro perfil, con Gavi replicando el rol que tiene en el Barça. Agitar el árbol tuvo un efecto placebo que se disipó tras el 1-0.

A partir de ahí, la peli tuvo un guion ya visto. El debut de De La Fuente fue el remake de una saga que el espectador ya ha visto demasiadas veces, cayendo en el aburrimiento con un equipo que tuvo problemas muy parecidos. Tras el gol, la Selección quedó desprovista de mecanismos que le acercasen al segundo, con una circulación espesa que apenas podía hundir a los noruegos de una forma en la que ellos no quisiesen. Cuando la pelota iba dentro no era para acelerar y al final todo terminaba fuera, donde solo un tímido Balde amenazaba con sus centros.

Algo en lo que sí parece diferir este equipo del de su antecesor -por lo menos en el debut- es en una presión tras pérdida más desorganizada, con una dosis de miedo coherente con el inicio de un proyecto que no cuenta con talento diferencial. Solo Gavi de forma individual logró recuperar alguna pelota en campo contrario. Cuando Noruega conectaba con Odegaard, España perdía metros al notar el posible pase a su espalda con la potencia de Sorloth amenazando la línea defensiva. Durante el segundo tiempo, hubo tramos en los que España sufrió tras perder altura y quedar expuesta tras centro lateral. Pero llegaron los cambios.

El gran acierto del debutante De La Fuente fue la lectura del partido una vez veía que se le podía escapar. Entraron Ceballos y Oyarzabal, que dotaron al colectivo de mayor presencia en carril interior con el madridista y de amenaza en rupturas agresivas con el de la Real. Pero el broche definitivo lo puso Joselu, quizás el nombre que más consenso ha generado con esta convocatoria, un perfil distinto, casi único, que abre nuevas soluciones a preguntas sencillas. ¿Qué hacer cuando centro? Joselu tiene la respuesta porque siempre ha respondido de la misma forma.

Joselu no va a cambiar el juego ni los problemas que España mostró para generar ocasiones hasta su entrada, no es un futbolista capaz de resolver estas preguntas, pero sí de allanar el camino en la búsqueda de las mismas. Algo sí parece evidente, y es que Ceballos va a ser muy importante con De La Fuente. No solo por la confianza que atesora por su paso en la sub21, sino porque su creatividad y personalidad abren nuevas posibilidades en un equipo que ante Noruega no supo ser peligrosa si la pelota estaba dentro.