EUROCOPA | INGLATERRA - SUIZA

Murat Yakin y el milagro de cómo Suiza siempre llega lejos sin ningún jugador de élite

El conjunto helvético se medirá a Inglaterra después de haber vuelto a rendir a un nivel llamativo en la Euro 2024.

Suiza celebra el pase a cuartos de final./EFE
Suiza celebra el pase a cuartos de final. EFE
Miguel Ruiz

Miguel Ruiz

Es lógico poder decir que hay una duda razonable sobre hasta cuándo puede sorprenderse uno con las actuaciones de Suiza. El conjunto helvético, muy vivo en esta nueva edición de la Eurocopa, ha convertido un hecho sorprendente en algo habitual. La certera visión de la federación suiza a la hora de elegir al seleccionador sólo parece la punta del iceberg en esta historia, en la que muchos de los efectivos del combinado nacional consiguen rozar su máximo nivel con la elástica 'rossocrociati'.

El caso suizo es el de un equipo que, más que una selección nacional, funciona como un club. Uno de los grandes secretos de los helvéticos es su habilidad para entender cómo manejar la mezcolanza de veteranos y jóvenes promesas dentro de una plantilla muy repartida. La calidad de algunos de los perfiles más experimentados ha sabido congeniar con la efusividad y la pasión de las piezas de nuevo cuño, que han ido apareciendo en estos últimos meses para sumar en el equipo de Yakin.

"Estamos en un gran momento, muy preparados. Ya eliminamos a Italia, ¿por qué no podemos ganar a Inglaterra?"

Murat Yakin seleccionador de Suiza

Ahora miran a su rival, Inglaterra, con la necesidad de valorar sus opciones en una Eurocopa que sigue buscando la gran sorpresa del torneo. Acostumbrados a ser uno de los equipos en los que parece refugiarse esa virtud de pillar desprevenidos a sus rivales, Yakin no duda en pretender mirar a la selección inglesa con la misma seriedad y rendimiento que mostraron ante Italia, sabiendo que batir también a los 'Three Lions' sería otra medalla para acompañar la que ya se merecen por rendimiento y sensaciones hasta ahora.

Maestría a la hora de mezclar ingredientes

En este sentido, se podría decir que Suiza tiene una columna vertebral inalterable, con Sommer en portería, Akanji en defensa y Xhaka en el centro del campo. Una estructura a la que incluso podría sumarse el delantero Breel Embolo, jugador clave para Yakin y que suma internacionalidades con facilidad y aumenta sus registros anotadores con facilidad a pesar de no ser una referencia goleadora típica.

Una línea que se ve engrosada con perfiles también destacadísimos, como el de Freuler o Schär, ambos jugadores también muy recurrentes, pero que sobre todo se ve potenciada con perfiles jóvenes que van cogiendo peso desde categorías inferiores y que ya prestan su talento en esta Euro 2024. Es el caso, sobre todo, de jugadores como Rieder o Ndoye, perfiles potenciales muy fuertes que están rindiendo ya a un gran nivel a pesar de su corta edad.

El caso de Fabian Rieder se arrastra desde hace años, donde ya era uno de los jugadores más destacados de las categorías inferiores de Suiza y que brilló a muy temprana edad en el Young Boys. Su explosión definitiva parece que ha llegado en el Stuttgart, con apenas 22 años y con mucho por mostrar con la elástica de su país.

Otro caso particularmente llamativo es el de Dan Ndoye, futbolista llamativo en esta 23/24 y surgido en el Bolonia de Thiago Motta. En el conjunto italiano, donde ha jugado este año casi 40 partidos en todas las competiciones, ha sido un elemento clave para los planes aspirativos del equipo revelación del Calcio. La Serie A descubrió su capacidad, pero la Eurocopa 2024 ya ha aupado a este extremo de 23 años para que lo conozcan más allá de la Emilia-Romaña.

Más allá de la conocida mezcla entre sangre joven y sangre vieja, Suiza ha sabido entender los tiempos de muchos de sus efectivos más conocidos, dándoles roles afines a sus capacidades y, sobre todo, haciendo entender a estos perfiles que su voluntad por ser protagonistas no debería ser conflicto para la evolución de Suiza.

Xhaka y Shaqiri, grandes testigos de la evolución

Dos de las grandes figuras que personifican esta sensación son dos de sus máximas estrellas desde hace más de una década. Xherdan Shaqiri y Granit Xhaka son jugadores que han convivido con distintas etapas del combinado nacional y ahora afrontan roles muy distintos, que han sabido interpretar con profesionalidad incluso cuando están viviendo la reforma de la selección de Suiza desde palcos muy distintos. Mientras Shaqiri acompaña el rendimiento de Suiza desde el banquillo, Xhaka es uno de los favoritos de Yakin para jugarlo todo.

"Estoy increíblemente orgulloso de lo que ha hecho hasta ahora cada miembro del equipo"

Granit Xhaka futbolista de Suiza

Y es que Shaqiri, el que fuera máximo efectivo ofensivo para Suiza, enfrenta ahora su rol dentro de Suiza desde el banquillo. Sabiendo que su potencia y habilidad no pasan ya por su mejor momento y que la sangre joven de otros pueden dar el impulso necesario a la selección, el jugador del Chicago Fire de la MLS acepta su rol y aguarda su momento. El extremo incluso logró marcar en los apenas 60 minutos jugados ante Escocia en la fase de grupos. Un premio para quien sabe esperar, que acompaña con paciencia el éxito de los suyos.

Con elementos clave como Xhaka, habiendo debutado en junio de 2011 y Shaqiri, internacional desde algo más de un año antes, en marzo de 2010, Suiza ha sabido hacer entender una máxima fundamental a los dos máximos testigos del crecimiento de Suiza. Un ejemplo perfecto de un líder que, para colaborar, da un paso a un lado. Tan difícil es llegar como saber irte y parece que, primero Petkovic y hoy Yakin, son especialistas en hacer entender a quienes forman parte de sus equipos que tan importante es el rol de los líderes dentro del campo que el que coge ese brazalete imaginario desde el banquillo.