Del Bosque: "No son unas bandarras que están en un Mundial porque han caído ahí. Tienen cuajo, saben lo que quieren..."
El ex seleccionador, Toni Grande y Miñano analizan para Relevo al equipo de Vilda y recuerdan cómo fueron las horas previas al partido contra Holanda en el Soccer City.

Nada ni nadie mejor para preparar y poner en escena esta final del domingo contra Inglaterra que rodearse de los que ganaron la primera estrella en el Soccer City de Johannesburgo en 2010, hace ya 13 años. Ellos vivieron la experiencia en primera persona. Nadie se lo contó. Ellos pasaron por una experiencia muy parecida a la que ahora atraviesan Jorge Vilda y su equipo de ayudantes. Ellos son el seleccionador y sus dos más fieles colaboradores. Son Vicente del Bosque, Toni Grande, el guardián de la pizarra y Javier Miñano, el gurú de la preparación física. Ochotorena, preparador de porteros, y Paco Jiménez, el espía de los rivales, completaban aquel cuerpo técnico.
La cita es en Marbella. Puntualidad absoluta. Los tres se ponen rápido en el papel y entran en materia sin dar muchos rodeos. Se trata de que a través de Relevo transmitan a los aficionados cómo fueron las horas previas a la final del Campeonato del mundo contra Holanda. Desde la celebración de la victoria de semifinales contra Alemania a la última charla en el vestuario del Soccer City. Van recordando poco a poco. La memoria de Toni Grande entra en acción en los momentos de silencio o de duda razonable.
Del Bosque (D. B.) "Esta Selección no ha llegado donde ha llegado por casualidad. Además de sus virtudes propias, tienen muy buena coordinación, todo lo que hacen lo hacen con sentido, tienen un orden táctico... Viene de un gran trabajo desde hace muchos años. Les ocurre lo mismo que a nosotros cuando llegamos a la Federación en 2008 y lo dijimos. Había un trabajo detrás. Las situaciones no se dan así porque sí o por casualidad. Nosotros veníamos de un trabajo anterior muy bien hecho en la etapa de Luis Aragonés y ahora las chicas vienen de una preparación larga, a lo mejor de 15 o 20 años, que comenzó en la etapa de Ángel Villar como presidente y que nosotros pudimos comprobar cuando estábamos en la Federación y que reluce ahora. En nuestra etapa, que íbamos todos los días a la Ciudad Deportiva, raro era el día que no hubiera una concentración de un equipo femenino, las Sub-15, las sub-17, las sub-19… Desde fuera da la impresión de que son un grupo competitivo. Como el nuestro. Un grupo que sabe lo que es la competición. No son unas 'bandarras' que están jugando un Mundial porque han caído ahí. No. Se nota que tienen cuajo, que saben lo que quieren y lo que hacen".
Toni Grande (T. G.) "Y un gran trabajo de los clubes también, no nos olvidemos de ellos, que llevan mucho tiempo trabajando y formando jugadoras para que llegue un momento como este y compitan como están compitiendo".
D.B. "El Real Madrid tardó un poco más en ponerse en marcha, pero cuando lo ha hecho ha prestado una atención total que le permite tener jugadoras en esta Selección y en las inferiores que lo ganan todo. También LaLiga ha tenido algo que ver en todo este desarrollo sobre todo en su apoyo de crear una Liga Profesional y, supongo, que también habrá que tener en cuenta el trabajo de consenso del Consejo Superior de Deportes. Decir nombres siempre tiene el riesgo de dejarse alguno fuera, pero el trabajo en la Federación estaba ahí. Y se había ganado ya en las categorías inferiores. Solo faltaba la absoluta".
"Esta final es muy buena para nuestra sociedad, para nuestro fútbol y hasta para nuestro país"
Ex seleccionadorJavi Miñano (J. M.) "Es un poco como ocurría con nuestra Selección mayor. Ganábamos mucho con las inferiores y faltaba lo que conseguimos en el 2008 y en el 2010. Con Jorge Vilda coincidimos nosotros en la Federación. Él estaba en la sub-17 femenina entonces. Montse Tomé, su segunda, ha llegado después. También conocemos a Carlos Sánchez, el entrenador de porteros, que le tuvimos en el Real Madrid. La preparadora física es Blanca Romero, una persona que conozco bien, muy preparada, que ya lleva tiempo en la Federación. Ella daba clases en la Autónoma y yo en el INEF, coincidimos, hablamos. Lo que es una realidad es que la profesionalización del fútbol femenino tiene mucho que ver con el nivel y la capacidad de los técnicos que están ahora al frente del equipo".

D.B. "Y lo más importante ahora, al margen de que se haya llegado a la final, es que ves jugar al equipo y no es inferior a ninguna de esas selecciones que siempre han tenido más tradición en el fútbol femenino, como pueden ser las nórdicas o las centroeuropeas. A nivel de categorías inferiores se ha hecho un trabajo extraordinario y a nivel de la absoluta se ha tardado un poco más, pero ahí está el fruto a este trabajo. Además, el entusiasmo que ha suscitado este equipo es muy bueno para nuestra sociedad, buenísimo. Es un premio que las 'chavalas' reciban el aprecio que están recibiendo y que puedan jugar al fútbol con normalidad, sin que nadie les mire raro. Ahora solo las deseo que lo hagan bien y, después, si ganamos será ya la leche. Lo más importante es que el fútbol femenino ha calado con naturalidad, sin que nadie esté forzando la situación. Esa es la sustancia que debemos valorar. Y también es muy bueno para el fútbol español e incluso para el país. Hemos dado ya el paso para estar con las mejores y lo puedo decir porque he visto prácticamente todos los partidos".
T. G. "La verdad es que es un equipo que juega bien, que tiene incluso poder de reacción, como ha demostrado en los dos últimos partidos que le empataron a última hora y reaccionó para volver a ponerse por delante".
D. B. "He leído en algún sitio que era una selección que jugaba al estilo Barcelona y me parece reducir mucho el punto de mira. Esta selección juega como se juega en el fútbol español. A nosotros también nos decían que teníamos el estilo Barcelona. Podría ser entonces y puede ser ahora que tenga una buena influencia porque había entonces y ahora más jugadores del Barça que de otros equipos, pero es cuestión de números, nada más. Por ejemplo, lo que me gusta de esta selección es que no es fácil decir cuántas jugadoras hay de un club o de otro".
"La evolución es grande en todos los sentidos, en el físico, en el técnico, en el táctico. Han crecido en todas las facetas que es lo más importante"
Preparador físicoJ. M. "La profesionalización del fútbol femenino ha llevado a esto, a que estén más preparadas, más entrenadas, más cuidadas. La evolución es grande en todos los sentidos, en el apartado físico, en el técnico y en el táctico. Va todo unido, no es que destaquen por su poderío físico o por su técnica, es todo un conjunto. Han crecido en todas las facetas, que es lo realmente importante para poder entrar en una elite que parecía lejana, al menos a menos al nivel profesional, y que ahora ya no es así".

D. B. "Ahora están a la altura de los mejores en todos los sentidos. Saben lo que quieren. Las laterales, Ona y Carmona, por ejemplo saben cómo utilizar su físico, saben cuerpear, meterse entre el balón y el contrario. Tengo que decir que las dos son muy buenas. Las dos centrales son hechas y derechas, Paredes y Laia, conocen el oficio de central. Teresa, la mediocentro que juega por delante, sabe todo lo que tiene que saber para jugar ahí. Bonmatí, técnicamente, no tiene que envidiar a nadie. Tiene el recorte de Xavi. Alexia lo debe estar pasando mal, ella se dará cuenta que no está al nivel de antes por culpa de la lesión y eso para alguien que ha ganado dos Balones de Oro y que ha sido la mejor, no debe ser fácil, pero está ahí poniendo todo lo que tiene... Arriba Jenni tiene clase y puede jugar más adelantada o en el centro del campo; Salma es rápida, tiene intuición; Esther trabaja mucho para el equipo... Bueno, todas, todas"
T. G. "Lo que dices de las laterales o de las centrocampistas, se llama picardía. Eso le ha pasado siempre al fútbol español. En esas edades el futbolista español y ahora se ve en las chicas, tiene más picardía que en otros futbolistas de otros países. Es algo innato".
Relevo. Y el seleccionador y su equipo de trabajo también ha sabido manejar las piezas. Sobre todo si se tiene en cuenta lo sucedido hace más o menos un año…
D. B. "Es difícil entrar en esas interioridades y más sin conocer todo lo que sucedió salvo lo publicado en los medios de comunicación, que tampoco fue mucho. Ninguna de las partes quiso pormenorizar sobre lo que había podido pasar. Lo que es evidente es que se viene de una situación que, por lo menos, se debe considerar muy incómoda. Sin meternos en más líos. Se viene de una rebeldía grandísima contra el seleccionador. Fue un episodio muy feo, muy feo, que, afortunadamente, no ha repercutido en el rendimiento del equipo en una cita tan importante. Hay que valorar el trabajo de Jorge Vilda, que ha sabido tomar decisiones. No solo tiene un once, tiene a muchas jugadoras involucradas. Ha sabido mezclar y los cambios le han salido casi siempre bien. Desde fuera, puede que el estado de forma de Alexia, después de la lesión, haya influido en esta toma de decisiones porque ha tenido que ir buscando soluciones sobre la marcha. Manejar así la plantilla tiene su mérito".
"El ganar tapa todo, después de todo lo que pasó, que casi es mejor no saberlo y menos ahora, no sé lo que hubiera sucedido de no haber ganado"
EntrenadorT.G. "Además, y nosotros lo sabemos por nuestra propia experiencia, el ganar tapa todo. Si hubiera sido al revés no sé que hubiera podido pasar. Casi mejor no saber lo que pasó y menos ahora".

Relevo. Vamos a recordar cómo vivió su Selección del 2010 los días previos a la final contra Holanda. Retrocedamos 13 años y cuenten cómo fueron los días previos a la final.
D. B. "Supongo que ellas ahora están en una situación muy parecida a la nuestra. En nuestro caso, se pasa de la euforia de ganar la semifinal a Alemania de la forma en la que se ganó, con autoridad, con dominio de la situación, a pensar que vamos a jugar la final de un Mundial y que lo normal es que no nos vuelva a pasar en la vida. Había que controlar la lógica emoción y mezclarla con la frialdad necesaria de saber que teníamos por delante el partido más importante de nuestras vidas. Supongo que a ellas les habrá pasado lo mismo, que habrán celebrado la victoria del otro día sabiendo que se tenían que poner las pilas porque por delante queda la final".
T. G. "Siempre se dice, antes de llegar, que lo más importante es llegar a la final, pero eso no es verdad. Lo importante es ganarla. Me acuerdo perfectamente de la cara de los holandeses en el campo y más de una hora después en el autobús y solo de pensar, que lo pensé, que nos podía haber pasado a nosotros, me quería morir. Había que verlos. El silencio, las miradas".
J.M. "La noche de la semifinal celebramos lo que se puede celebrar cuando después de jugar en Durban contra Alemania se regresa en avión al lugar de la concentración, que no era precisamente una ciudad donde se pudiera alargar mucho más la juerga. Sin querer ser más listos que los demás, nuestro sentido de la responsabilidad, como ocurre también cuando estás en un club en una situación parecida, nos induce casi sin querer a pensar en el próximo partido, que, además, en este caso, era la final de un Mundial. Seguimos con la rutina que habíamos marcado hasta entonces. Era un ciclo más que teníamos por delante. Lo habíamos hecho así desde el primer día. Partido; al día siguiente descanso con una pequeña sesión de recuperación antes de dar libre para que estuvieran con sus familias, y tenían que volver por la noche para dormir siempre en el lugar de concentración; el tercer día entrenamiento normal; el cuarto, viaje y, en esta ocasión, no nos dejaron entrenarnos en el estadio para preservar el césped y lo hicimos por la mañana en nuestro lugar de concentración. Luego viaje en autobús y al quinto día, otra vez partido".
"Desde el cuerpo técnico los días previos intentamos transmitir normalidad, incluso más que tranquilidad. La rutina de trabajo fue la misma que durante todo el Mundial"
Preparador físico
J. M. "No cambiamos nada. Repetimos rutina. Esos días lo que teníamos que transmitir al equipo era normalidad por encima, incluso, de tranquilidad. Tenían que sentir que por parte del cuerpo técnico todo seguía más o menos igual, al margen de que por dentro todos pudiéramos sentir más tensión, más ansiedad, más emoción… Lo que decía Fernando Hierro cuando nos querían convencer de que era un partido más: "Sí, uno más, pero nadie ha jugado la final de una Copa del mundo". [Imita el marcado acento andaluz del entonces director deportivo]. Esta selección femenina, por lo que he visto, tiene algo que nosotros teníamos y es una experiencia que le concede la facultad de encarar este tipo de desafíos con el tono suficiente de tensión, de emoción… En esos cuatro días había que demostrar normalidad por encima de todo. No se podían cambiar las cosas de la noche a la mañana... Y ahora que nos cuente Toni qué le pasó la noche de la víspera de la final, que tuvo que dormir con un cojín sobre la cara porque le daba un foco y no veía fórmula de apagarlo".
T. G. "Se ríen mucho con eso, pero la realidad es que algo debía estar roto y ese foco por mucha domótica que hubiera no se apagaba. Habíamos estado ya en ese hotel antes, el Da Vinci, y no había tenido ningún problema con las luces…"
[Risas generalizadas]
D. B. "Lo que intentamos en esos días es lo que dice Javi. Ni intensificamos las charlas individuales con los jugadores, ni aumentamos las charlas técnicas. Hicimos una la previa del partido como hacíamos siempre. No era cuestión de, por sorpresa, aumentarles la presión, la responsabilidad. Del rival tampoco nos preocupamos más que de otros. Todos habíamos visto a Holanda y yo diría que todos los partidos porque en las teles se repetían todos los encuentros en bucle. Vimos los informes de nuestros analistas y a los jugadores, que también se habían debido ver todos los partidos porque por las tardes no teníamos otra cosa que hacer, no les castigamos con más vídeos ni más información que la justa. Y lo mismo les pasará ahora a ellas, que ya conocen de sobra cómo jugaba Suecia o ahora Inglaterra".
T. G. "No se puede cargar al futbolista en esos momentos. Cuatro mensajes bastan. Como decía Mendilibar el otro día antes de la final de la Supercopa, son los partidos más fáciles de preparar, en los que menos tienes que decir a los jugadores porque ya están sobradamente responsabilizados de lo van a jugar".
J. M. "Es lo que dicen ellos. Al estar todo el día con ellos allí dentro no tenías que ir a buscarlos para decirles algo especial. Si era el caso, cuando te cruzabas con uno, o en los entrenamientos, les dabas algún detalle, pero nada más".

Relevo. ¿Cómo llegó el equipo a la final después de seis partidos y más de un mes de concentración?
J.M. "Bien. No recuerdo especialmente una sensación negativa. Cada uno llevaba la mochila de toda la temporada, pero no recuerdo estar especialmente preocupado con uno o dos jugadores determinados. Nunca noté una sensación de cansancio o agotamiento".
T. G. "Y si lo estaba alguno, con el paso de ganar la semifinal a Alemania y estar en la final, ni se acordaba. Es un chut emocional que supera todo lo demás".
J. M. "En esos momentos nadie habla de estar cansado. No hicimos ninguna prueba en este sentido y además fuimos de los que más repetimos jugadores".
D.B. "En la final pusimos a los mismos de la semifinal. Habíamos hecho el cambio de Pedro, rindió y repetimos. Contra Alemania jugó por la izquierda para frenar a Lahm y consideré oportuno repetir. Pedro trabajó muy bien".
"No hicimos nada estridente, seguimos con el protocolo. Ni más charlas técnicas, ni más charlas privadas, ni más informes del rival... Todos sabíamos de memoria cómo jugaba Holanda"
Ex seleccionadorRelevo. ¿Hubo algún jugador que se mostrara especialmente agobiado con la final, presionado, que mostrara más nerviosismo del habitual en él?
D. B. "Ninguno, ninguno. No hicimos nada estridente. Seguimos con el protocolo establecido antes de cada partido. Nuestro grupo ya tenía cierta experiencia. Por supuesto que todos eran conscientes de que iban a jugar el partido de su vida y ninguno sabía si volvería a suceder. Posiblemente esta selección femenina, en este sentido, pueda tener otra oportunidad. Parece que su techo está por levantar y detrás vienen unas jugadoras que permiten, al menos, pensar que esta final se pueda repetir en un futuro. Por nuestra parte tampoco hubo nada especial. Yo me pase más de media mañana del día de la final hablando con Tony Metgod, que había jugado conmigo en el Madrid y formaba parte del equipo técnico de los holandeses. Hasta ese punto hubo tranquilidad. Por supuesto no hablamos ni de ellos, ni de nosotros".
J. M. "Yo tampoco noté nada extraño en ninguno. Aquel era un grupo muy bueno, integrador, siempre con ganas de bromas, de risas, de unión. No es que esos días buscaran más estar juntos, pero sí se les notaba como más metidos en los que hacíamos en los entrenamientos o en las charlas. Buscaban divertirse más si cabe, Con los juegos, con las cartas… No se aburrían desde luego. Creo que allí en Sudáfrica estuvimos 39 noches y 40 días".
T. G. Pues yo recuerdo especialmente el paseo de esa mañana de la final. Yo era el encargado de elegir por dónde se hacía esa marcha y en Johannesburgo no había mucho terreno para hacerlo porque aquello no era una ciudad al uso. Fuimos a un parque muy bonito, que tenía un laguito, y me fijé en las reacciones de los jugadores, estaban como más unidos, más juntos unos a otros… Siempre ves a alguno que es más solitario y camina solo por delante o por detrás, ese día íbamos más en grupo. El de Durban, el día de la semifinal, había sido en la playa".
D. B. "Posiblemente ellas ahora están pensando lo mismo que pensábamos nosotros entonces, que habíamos despertado a todo un país y que la expectación que habíamos levantado era máxima. Incluso en ellas puede ser algo más especial que para nosotros porque el fútbol masculino ya levantaba esa pasión con la que ahora se está viviendo lo que ellas están haciendo. Yo, aunque lo quisiera disimular, por supuesto que estaba preocupado, o sería mejor decir responsabilizado porque sabía que entre ganar y perder hay un paso muy fino y que no es lo mismo. Si no hubiéramos ganado, no hubiera sido lo mismo. Antes del partido, en la charla del vestuario, intenté un poco desdramatizar la situación. Todos nos decían que teníamos que ganar y recuerdo que les dije que esto era un deporte y si perdíamos qué íbamos a hacer, no podíamos hacer nada. Ese sentimiento de responsabilidad es bueno, pero hasta un punto".
T. G. "Lo que tengo claro es que las jugadoras y los técnicos están todos deseando que llegue el partido. Se hace larga la espera. Y ellas llevan más que nosotros fuera y antes tuvieron una concentración larga".