SELECCIÓN ESPAÑOLA

Cronología del año más difícil de la Selección femenina

El equipo de Vilda arrancó 2022 en la Arnold Clark Cup y lo terminó en La Cartuja con un equipo que sólo mantiene a siete jugadoras.

Jorge Vilda, durante un encuentro de la Selección española. /Getty Images
Jorge Vilda, durante un encuentro de la Selección española. Getty Images
Natalia Torrente
Sandra Riquelme

Natalia Torrente y Sandra Riquelme

La Selección española de fútbol femenino cerró ayer ante Japón su año más convulso. Comenzó el curso con la Arnold Clark Cup, allá por febrero, donde consiguió un segundo puesto tras empatar con Alemania (1-1) e Inglaterra (0-0) y vencer a Canadá (1-0).

Las jugadoras de la Selección española celebrando un gol durante la Arnold Clark Cup.  Getty Images
Las jugadoras de la Selección española celebrando un gol durante la Arnold Clark Cup. Getty Images

De aquella convocatoria, en la que Athenea Del Castillo entró por la lesión de Mariona Caldentey para acabar siendo MVP del torneo, tan sólo quedaban siete jugadoras en la concentración que finalizó ayer: Misa Rodríguez, Ivana Andrés, Olga Carmona, Claudia Zornoza, Marta Cardona y Sheila García y la propia Athenea. Actualmente, cinco jugadoras del Real Madrid y dos del Atleti: Sheila, que entró en sustitución de la lesionada Irene Paredes y Marta Cardona, que en ese momento militaba en el conjunto madridista pero que después fichó por el club rojiblanco.

Inglaterra empezaría a jugar un papel decisivo en el devenir de la Selección española en los meses siguientes. En lo deportivo, el equipo cumplió, pero las dudas empezaron a llegar al vestuario de La Roja. Las jugadoras mostraron su disconformidad con las condiciones de los viajes, que consideraban "amateurs".

Aquella fue una de las últimas convocatorias previas a la Eurocopa de Inglaterra. Una Euro que iba a cambiar todo para siempre. Apenas 15 días antes de viajar a Inglaterra, las capitanas Irene Paredes, Patri Guijarro y Alexia Putellas firmaron un acuerdo histórico con el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, por las primas que cobrarían las jugadoras por disputar la competición y por los derechos de imagen durante los próximos años. Lo hicieron en presencia del director deportivo y seleccionador, Jorge Vilda, y de Amanda Gutiérrez, presidenta del sindicato FUTPRO.

Patri Guijarro, Irene Paredes y Alexia Putellas tras firmar el acuerdo con la RFEF.  Getty Images
Patri Guijarro, Irene Paredes y Alexia Putellas tras firmar el acuerdo con la RFEF. Getty Images

Irene Paredes aseguró entonces que el proceso de negociación había sido "complicado", pero que agradecían a la RFEF el "compromiso y la apuesta por la selección femenina". Consiguieron que se igualaran sus condiciones a los de la selección masculina aunque, eso sí, se haría de forma porcentual. 

No cobrarían lo mismo que sus compañeros, pero sí lo harían con los mismos porcentajes, añadiendo un "factor de discriminación positiva", según las palabras de la RFEF, ya que los ingresos de la sección femenina son muy inferiores a los que recibe fútbol masculino. Además, recibirían por primera vez un porcentaje del dinero ingresado por todos los patrocinios de la selección femenina. Un gran paso hacia adelante, tras muchos años de reivindicación.

Vilda señaló la lista de la Euro como el inicio de la crisis

El 28 de junio Vilda anunció la esperada lista para disputar la Eurocopa. Como tres meses después reconocería el mismo seleccionador, ese día marcó un antes y un después en el futuro del grupo: "Decidimos esas 23 y, a partir de ahí, van cambiando las cosas", apuntó en una de sus últimas ruedas de prensa. España empezaría en la fase de grupos ante Finlandia, Alemania y Dinamarca. De aquella selección, sólo quedan siete futbolistas que hayan sido llamadas en esta última concentración para jugar ante Argentina y Japón.

Inicialmente, fueron 28 jugadoras seleccionadas, pero finalmente la lista se redujo a 23. Claudia Zornoza, Tere Abelleira, Ainhoa Vicente, Nerea Eizaguirre, Amaiur Sarriegi y Jenni Hermoso, se quedaron fuera. La ausencia de estas tres últimas jugadoras generó bastante polémica.

Jenni, la futbolista con más goles en la historia de la Selección, reconoció tiempo después que le hubiera gustado que el seleccionador apurara los tiempos de su lesión y la hubiera esperado. La exfutbolista del Barça sufrió un esguince de grado dos del ligamento lateral interno de la rodilla derecha y abandonó la concentración de la Selección el 14 de junio.

Jenni Hermoso durante el partido de la Selección ante Ucrania.  Getty Images
Jenni Hermoso durante el partido de la Selección ante Ucrania. Getty Images

Aunque Nerea Eizaguirre no se pronunció públicamente sobre su ausencia durante la Eurocopa, sí que expresó su opinión cuando terminó: "Creo que después de este año es mejor no darlas (explicaciones) porque creo que no las hay. Cada seleccionador tiene sus jugadoras y ha llevado a jugadoras que apenas han jugado durante todo el año".

Durante el curso, Nerea Eizaguirre había marcado 17 goles y había dado 9 asistencias. Amaiur Sarriegi, la jugadora nacional más goleadora del pasado campeonato con 17 goles y nueves asistencias (sólo por detrás de Alexia Putellas) tampoco fue convocada de inicio.

Nerea Eizagirre y Amaiur Sarriegi, durante el partido contra Hungría de la Selección española.  Getty Images
Nerea Eizagirre y Amaiur Sarriegi, durante el partido contra Hungría de la Selección española. Getty Images

Al igual que Tere Abelleira, que entró en la convocatoria por la lesión de Salma, Amaiur viajó a Inglaterra tras la desgraciada rotura del ligamento cruzado anterior de Alexia Putellas, el 5 de julio, cuando España ya se ejercitaba en tierras inglesas. Sin ninguna duda, la baja de la capitana del Barça fue un jarro de agua fría para todos y condicionó la andadura de la Selección en la Euro. La mejor jugadora del mundo se rompía. "Ese día, la sensación fue de funeral", confesaron desde el interior de la Selección.

Pero días antes, desde la llamada de Vilda y los descartes, el ambiente que vivía el grupo ya estaba enrarecido. Tanto es así que no entendieron la acumulación de minutos de muchas de las jugadoras en los partidos previos a la Euro, ya concentradas, ante Australia en Huelva y ante Italia, cerca de Roma. Quizás era el momento de probar nuevas futbolistas o de ir rodando a jugadoras con menos carga de minutos en las botas. Pero eso no sucedió. Jorge Vilda apostaba por su once y pocas variaciones hacía en sus convocatorias y en sus alineaciones.

Los motivos del descontento en el vestuario: métodos, convocatorias...

El inicio de la Eurocopa agravó el descontento de las jugadoras, que se focalizó en dos cuestiones. Por un lado, la sensación de que "así", con esos métodos, con esa convocatoria, "no ganarían nada". Por otro lado, sentían que pasara lo que pasara en la Eurocopa, no habría ningún cambio, ninguna consecuencia.

El mensaje del seleccionador no llegaba al vestuario y eso se tradujo en el terreno de juego. España, que partía como uno de las favoritas para ganar el título o, al menos, alcanzar la fase final, terminó cayendo ante Inglaterra - que posteriormente se convertiría en la campeona-, en los cuartos de final. La fase de grupos, donde el equipo no convenció, dejó más sombras que luces.

Tras una Eurocopa decepcionante en la que las jugadoras creían que podían haber tenido un papel más relevante, Jorge Vilda cerró la andadura de la Selección con unas palabras que resonaron entre el equipo: "Hay que irse con la cabeza alta". Para las jugadoras fue un jarro de agua fría, unas palabras que reflejaban un conformismo que ellas no compartían.

Jorge Vilda en rueda de prensa tras perder ante Inglaterra en cuartos de final de la Eurocopa.  Getty Images
Jorge Vilda en rueda de prensa tras perder ante Inglaterra en cuartos de final de la Eurocopa. Getty Images

Unas palabras que llegaban tras una concentración donde no habían estado cómodas y con un nivel de preparación que, bajo su criterio, debía mejorar. Las quejas de las jugadoras se volvieron más rotundas, hasta el punto de que parte del vestuario se empezó a plantear no volver a la Selección porque no creían en ese camino.

A finales de agosto, la selección se volvía a concentrar para disputar los partidos de clasificación de la Copa del Mundo 2023 ante Hungría y Ucrania. A nivel deportivo, el equipo solventaba el trámite: 3-0 ante la selección húngara, y 5-0 ante las ucranianas. Sin embargo, la brecha entre el vestuario y el técnico era cada vez mayor.

Antes de esa concentración, las capitanas llamaron a Jorge Vilda y le trasladaron el sentir del vestuario. También le informaron de que tenían la intención de trasladarle este problema a Luis Rubiales, presidente de la RFEF, teniendo en cuenta que Vilda desempeña el cargo de entrenador, pero también de director deportivo. En esa llamada, Rubiales fue tajante: Jorge Vilda seguiría, pues según reconoció el propio presidente, "las jugadoras ni quitan ni ponen entrenadores". El problema, bajo su gestión, "había que resolverlo internamente".

Después de aquellas llamadas, y una vez en Las Rozas, las jugadoras se reunieron con Vilda para transmitirle su postura: ya no confiaban en él y pedían cambios. Lo hicieron tras consensuarlo con el resto del vestuario. Había unanimidad. Sin embargo, cuando se reunieron con el seleccionador, no todas las futbolistas mostraron el mismo parecer.

Vilda, sabedor de la situación, trató el asunto con las 23 jugadoras de forma individual. Y esto terminó dinamitando el grupo. La postura, tanto del seleccionador como de la RFEF, fue rotunda: "El seleccionador va a continuar en el cargo".

Irene Paredes, durante la concentración de la Selección para jugar con Hungría y Ucrania.  Getty Images
Irene Paredes, durante la concentración de la Selección para jugar con Hungría y Ucrania. Getty Images

La tensión aumentó y fue la primera vez que jugadoras y técnico ofrecían una rueda de prensa diferente para abordar, ante la prensa, lo que estaba ocurriendo. Por un lado, Jorge Vilda. Por otro, Irene Paredes, Jenni Hermoso y Patri Guijarro. El entrenador lo hizo para decir que tenía "más ganas y más fuerza que nunca de seguir trabajando" y reflejar su deseo de reconducir la situación.

Por su parte, las capitanas, representantes de un equipo que estuvo acompañándolas durante su comparecencia, afirmaron que "no habían pedido la destitución del entrenador y que en representación del grupo habían transmitido a Vilda y a la federación su sentir". "Hay veces que hay que decir las cosas aunque no gusten", afirmó Irene Paredes, visiblemente afectada por la situación.

El email de 'Las 15', el apoyo de Alexia y las listas más tensas de Vilda

Apenas tres semanas después, el 23 de septiembre, 15 jugadoras (Patri Guijarro, Sandra Paños, Mapi León, Claudia Pina, Aitana Bonmatí, Mariona Caldentey, Lola Gallardo, Ainhoa Moraza, Amaiur Sarriegi, Nerea Eizagirre, Laia Aleixandri, Leila Ouahabi, Ona Battle, Lucía García y Andrea Pereira) respondían a la convocatoria de la Selección con un mail con un mismo texto. Solicitaban no ser convocadas hasta que la situación no fuera revertida, pues se veía afectado su estado emocional.

La RFEF, que hizo público el contenido de esas comunicaciones privadas, respondió con un portazo: "sólo regresarán si piden perdón". Alexia Putellas, que no era convocable por la lesión de su cruzado, no envió mail pero secundó el sentir de sus compañeras en redes sociales. Dada la situación, las jugadoras compartieron un nuevo comunicado en el que exigían respeto por su situación, destacaban que nunca habían renunciado a la Selección y denunciaban a aquellos que las habían tachado de "chantajistas" y "caprichosas". 

Jorge Vilda comunicó el 30 de septiembre su nueva lista para los amistosos ante Suecia y EEUU y, como era de esperar, no convocó a las 15 futbolistas que mandaron el mail a la RFEF. Catalogó la situación de "ridículo mundial" en una tensa rueda de prensa. Su intención, "continuar en el cargo".

Una vez pasó la tormenta, la "nueva" Selección se centró en los partidos. Empataron ante Suecia (1-1) y ganaron por primera vez (2-0) en la historia a EE. UU. en El Sadar, con un récord de asistencia en un partido de España: 11.209 espectadores. Además, los resultados tuvieron premio. La Selección consiguió el sexto puesto en el ránking FIFA, su mejor posición histórica.

Las jugadoras de la Selección celebran uno de los goles ante EEUU en el Sadar.  Getty Images
Las jugadoras de la Selección celebran uno de los goles ante EEUU en el Sadar. Getty Images

Tras los partidos ante Argentina (7-0) y Japón (1-0), España cerraba el año más complicado de su historia. Cuando se le preguntó a Jorge Vilda por el balance del año, prefirió esperar: "Lo dejo para Navidad". Mientras, la RFEF negocia una solución con FUTPRO, cuya presidenta y negociadora, Amanda Gutiérrez, aseguró en una entrevista en Relevo: "Estamos dando pasos positivos y espero que puedan llegar a buen puerto y que la Federación sepa escuchar a las futbolistas". Queda por ver si queda resuelto el conflicto con 'Las 15' de cara a la próxima convocatoria, ya en 2023 y con el Mundial a la vuelta de la esquina, la Selección vuelve a la normalidad.