CHAMPIONS | BARCELONA - CHELSEA

Una grada rejuvenecida y con pitos a la UEFA se queda sin récord: "Hay más niños y niñas que nunca"

La hinchada vivió otra gran cita en Champions, con 36.428 espectadores. Hubo protesta contra la UEFA durante el himno.

Dos hermanos, con la camiseta de Alexia y Aitana, esperan al autobús del Barcelona en la previa a la semifinal entre el Barça y el Chelsea. /RELEVO
Dos hermanos, con la camiseta de Alexia y Aitana, esperan al autobús del Barcelona en la previa a la semifinal entre el Barça y el Chelsea. RELEVO
Mayca Jiménez

Mayca Jiménez

11:15h. El Paseo Olímpico de Montjuic luce a medio gas. "Seguro que la gente empieza a llegar ahora", comentaba una de las personas encargada de la seguridad en la puerta por donde accedería el autobús del Barça. La llegada se retrasó, pues las jugadoras salieron desde la Ciudad Deportiva a las 11:30h, por lo que su llegada se dilató de la hora de convocatoria del club para la afición -esas 11:15h iniciales-.

Y, aunque el recibimiento no llegó a la altura del que se vivió en el Camp Nou para esta misma cita hace un año, lo cierto es que se vistió y tuvo ritmo culé. Con bengalas y varios cánticos típicos de la hinchada azulgrana, el autobús llegó arropado por su gente. La misma que esperó para que, a la llegada del Chelsea, el rival sintiera que estaban en territorio hostil.

Si bien el gran ambiente se resistió, con unos aledaños en los que el flujo de hinchas era constante, sin una masificación. Lo cierto es que se respiró una deportividad sana y unos aires de futuro, con un gran número de niñas y niños accediendo al estadio. "Creo que hay más niños y niñas que nunca", comentaba a Relevo un aficionado. El que siembra recoge y, en esto, el Barça femenino es un experto.

Relevo estuvo con varias de estas familias que, al completo, han tomado los partidos del Barça femenino como una costumbre. Por ello, las tiernas imágenes de los más pequeños disfrutando con la previa y el partido se trasladaban a cada instante y rincón de Montjuic durante la mañana del sábado. "Es la mejor del mundo", respondía con una tímida sonrisa una de estas niñas junto a su hermana. Ambas, vestidas con la elástica de Alexia juegan al fútbol y sueñan con jugar algún día en un estadio así. Sueños que toman fuerza con lo que vieron en el campo.

Bocadillo en mano, palomitas... el horario, condicionado por un concierto de Nil Moliner, interrumpía la hora de comida. No obstante, esto no impidió que 36.428 espectadores acudieran a la cita de la ida de semifinales de la Champions. Nada pudo parar a la marea azulgrana, que mira a la final con ilusión de sumar su tercera Champions en esta categoría. Incluso algún hincha acudió con la pierna inmovilizada y en muletas. "No me lo puedo perder", decía a Relevo.

Horario «correcto» y pitos contra la UEFA

"Es muy familiar", "es una hora correcta", "es buena"... Los comentarios en general de este horario 'anti-Champions' caían en lado positivo. Quitando alguna opinión que lamentó que el partido no fuera por la noche para que pudiese venir más gente. Con todo esto, quedó otro encuentro de colorido para el equipo azulgrana. No se superó su cifra de asistentes en el partido del Clásico (38.707 espectadores) y, pese a que quedó lejos de las grandes citas en el Camp Nou, dejó una gran fiesta.

Hasta quedó espacio para la polémica. El partido arrancó con una fuerte pitada durante el himno de la Champions femenina. Una protesta contra la UEFA que es muy habitual en el masculino y que se traslada al femenino. A este se sumaron tímidos cánticos de "la UEFA es una mafia" durante el partido, aunque el asunto no fue a más.