"Los futbolistas protestones como Vinicius y Aspas han existido toda la vida, pero para eso están los árbitros"
Relevo, con la ayuda de los colegiados de la época, recuerda quiénes eran los jugadores más problemáticos: Hugo, Stoichkov, Ramos, Gallego, Raúl García, la táctica de Guardiola...

El Celta-Real Madrid tenía un particular partido escondido que no podrá darse. Se trataba del duelo, posiblemente, entre los dos futbolistas más rebeldes y protestones del Campeonato. O al menos entre dos de lo jugadores a los que más se ve cuando experimentan sus quejas, disconformidades y frustraciones. No, no habrá desafío entre Iago Aspas y Vinicius. La expulsión del céltico en Las Palmas, por doble tarjeta amarilla en dos minutos, le impedirá verse frente a frente con el brasileño del Real Madrid, que en los últimos partidos parece más centrado y relajado. Profesionales como Vinicius, cuatro amarillas en lo que va de curso, o Aspas, tres, han existido toda la vida. Desde que el fútbol es fútbol. Su reconocida excelencia futbolística, la de ambos, se ve lastrado por invertir gran parte de su tiempo y de su energía en protestar al colegiado de turno y, en un segundo plano, engancharse con los rivales que les marcan.
No hace falta realizar un master sobre la materia para recordar los Vinicius y Aspas del pasado más o menos reciente. Su problema ahora es que luchan contra un elevado número de cámaras que les siguen individualmente en cada partido porque se sabe que tarde o temprano pillaran a los interfectos en alguna trifulca. Están absolutamente "fichados" y son carne de seguimiento. A los de antes, que podían ser incluso más beligerantes, se les veía menos. Mucho menos. Tenían menos objetivos-policías detrás de ellos, aunque los árbitros los tenían absolutamente identificados y en sus reuniones, que eran muchas menos que ahora, les identificaban como los "tocapelotas". Cada equipo tenía el suyo y alguno, más de uno.
Iago ya prometía en sus lides combativas y contestarias desde sus tiempos del Celta B. En las temporadas 20007 y 2008, en Segunda B, ya vio siete amarillas y una roja por curso. En el 2009 ascendió a nueve y una en el 2010, once y una, estás ya con el primer equipo y en Segunda. En Primera, su récord data de 2017 con 10 amarillas y una roja. En 2018, 20 y 21, se quedó en nueve. BDFutbol contabiliza en un total de 140 amarillas y 11 rojas el total de sus amonestaciones, incluidas las tres del Liverpool y las dos del Sevilla en 2014 y 2015, respectivamente.
Vinicius, con sus 49 tarjetas amarillas, ninguna roja directa, solo se ha perdido tres partidos de Liga por acumulación de amonestaciones desde que es jugador del Real Madrid. Esta es su séptima temporada. Vio dos en la 22-23, su campaña más guerrera con un total de 16 cartulinas en todas las competiciones, y una en la 21-22. En la presente, su promedio va camino del récord: tres en nueve partidos de Liga, todas por protestar, y una contra el Atalanta en la Supercopa. Aunque cierto es que en los últimos partidos contra el Atlético y el Villarreal, además de en Lille, en la Champions, pareció estar más controlado.
La nueva reglamentación arbitral especifica que solo el capitán puede dirigirse al árbitro para comentarle acciones del juego. Pero en nuestra Liga, según está avanzando la temporada, cada vez hay más jugadores que se la salta, aunque es cierto que no se están viendo protestas múltiples. Los más 'clásicos' en en la 'comedura de oreja' al árbitro tampoco se cortan. En este club, además de Vinicius y Aspas, sobresalen los Parejo, De Paul, Maffeo, Jaime Mata... que mantienen sus cuitas con los colegiados hasta el punto de que, en lo que va de temporada, el número de las tarjetas amarillas mostradas por protestar casi dobla a las enseñadas por acciones directas del juego.
Repasado el presente, hay que tener en cuenta que existen incluso clasificaciones históricas de jugadores según las tarjetas amarillas o rojas que han visto a lo largo de su carrera. Aunque en las más generales no se especifica cuántas fueron por protestar y cuántas por acciones con el balón en juego, lo evidente es que la mayoría de los históricamente considerados 'tocapelotas' están en las primeras posiciones de esos rankings y alternan el motivo de sus tarjetas. Por ejemplo, Sergio Ramos, el líder de la Liga en tarjetas amarillas (194) y rojas (21), es más recordado por los árbitros consultados por Relevo por sus protestas que por su juego duro.
"En cuanto a las protestas y los jugadores tipo Vinicius, yo tuve suerte, en mi época estaban los Galácticos, el Barça de Guardiola y Luis Enrique... No necesitaban protestar. Raúl García era uno de lso más guerreros con nosotros"
Ex-árbitro internacionalUna consulta con Muñiz Fernández, árbitro internacional y que dirigió en Primera desde 2000 a 2000-14, nos lleva a la conclusión que no fue esta una época muy prodiga en futbolistas agitadores en el terreno de la protesta. "Tenemos que considerar que hablamos de una etapa en la que en el Real Madrid estaban los galácticos y ninguno de ellos perdía el tiempo en protestar, quizás porque no lo necesitaban e iban a lo suyo. También fue la época del mejor Barça de Guardiola y después de Luis Enrique... Puede que hubiera algún jugador que si estuviera más atento de los árbitros, como podía ser el caso de Busquets, Xavi, Xabi Alonso, Koke, Guti de vez en cuando... pero creo que era más por su posición en el campo que por otra cosa. Los centrocampistas son los que más se cruzan con nosotros".
Lo que Muñiz quiera dejar claro es que en su etapa no encontró ningún caso Vinicius. "Lo suyo es algo superior a todo lo que yo he visto hasta ahora, porque también se dirige al público". Insistido en la pregunta y después de sacar un par de minutos la memoria a pasear, encuentra un jugador de su época que era complicado de pitar. "Raúl García era un futbolista difícil. Buscaba mucho al árbitro con gestos, con miradas, con constantes protestas levantando los brazos... Conociéndole tenías que tener paciencia"
Un viaje más largo en el túnel del tiempo conduce a las Ligas del siglo pasado, primeros de éste, y desvela la presencia de futbolistas o técnicos que sí entran perfectamente en la figura de 'protestones'. Una buena referencia para medir el nivel de 'gruñonería' de algunos de esos futbolistas, es dialogar con los árbitros de la época. Los hay más políticamente correctos, como Andujar Oliver (1974-95), que no quiere dar nombres y otros más explícitos como Soriano Aladrén (1973-93) y Urizar Azpirtarte (1975-1991), que coinciden en casi todos nombres y cuentan, incluso, sus estrategias para controlar a las 'fieras' en cuestión.
"El Cruyff entrenador utilizaba las protestas a los árbitros como una táctica, te iban rodeando todos los jugadores, no te insultaban, no te gritaban, pero intentaban intimidarte a su manera"
Ex-árbitro internacionalSoriano tenía su propia forma de intentar domesticar a los leones que le venían con los brazos en alto y le protestaban desde lejos y desde cerca. "Cada partido hacía un ejercicio de reflexión, casi de contrición. Como conocíamos a todos los jugadores porque entonces los árbitros estaban mucho tiempo en Primera, sabíamos en cada equipo quién nos podía complicar el partido con sus protestas. Para mí todos no eran iguales, aunque esté mal decirlo. Ya ha prescrito. Sabía a quien le podía aguantar más y a quien menos. Siempre con el reglamento como bandera, intentaba no cargarme un partido con una expulsión o con una tarjeta a las primeras de cambio, a no ser que mediara el insulto en la protesta. Intentaba jugar con la situación, con el momento del partido. En definitiva, jugar mi partido. No era un talibán. Había que saber, por ejemplo que, como entrenador, Johan Cruyff utilizaba la táctica de que sus jugadores fueran presionando poco a poco al arbitro. Te rodeaban, te decían cosas de cerca, sin gritar, sin aspavientos... pero lo hacía todos los días. Solo Stoichkov se salía de la horma por su manera de ser, porque al principio no dominaba bien el idioma, pero sí los tacos. Era realmente explosivo...".
En su agenda imaginaria están escritos una docena de jugadores de alto riesgo por sus levantamientos de brazos y su dominio de la protesta bucal. "Cada equipo entonces tenía su señalado para protestar. En el Hércules me acuerdo de dos argentinos, Giuliano y Saccardi. En el Madrid, tenía fama Fernando Hierro, pero creo que era peor su hermano Antonio, que se pasaba todo el partido detrás de ti. Gallego, 'el soso' también era bueno. Incansable. En el Athletic estaba Txetxu Rojo, muy peleón, y luego De Andrés tampoco andaba mal. En el Atlético, por ejemplo, te hablaban, pero tenías que tener más cuidado por su juego duro. Ahí estaba Arteche o los argentinos..."
"Hugo Sánchez fue mi cruz. Venía y te comía la oreja, que si licenciado para arriba, que licenciado para abajo, parecía que no te estaba diciendo nada, pero te decía que estaba haciendo el ridículo, que era muy malo..."
Ex árbitro internacionalUrizar tenía su bestia negra en Hugo Sánchez. "El mexicano era incansable. Tan pronto se acercaba a ti con los brazos en alto y de manera estentórea, como se acercaba casi a la oreja y te decía que te estabas equivocando, te llamaba de usted, licenciado para arriba, licenciado para abajo. Parecía que estaba hablándote educadamente, señor colegiado para arriba, señor colegiado para abajo, pero lo mismo te estaba diciendo que estabas haciendo el ridículo y que eras muy malo, muy malo. Nosotros los árbitros teníamos que saber adaptarnos a todos y ellos tenían que saber y los sabían quiénes éramos nosotros. Luis como entrenador era un técnico difícil. Le expulsé dos veces y después del partido vino, me estrechó la mano, y me dijo que estaba bien expulsado, pero que tenía que hacer lo que hizo en ese momento para que sus jugadores reaccionaran".
Su experiencia con Stoichkov ya es de dominio público. Urizar pasó de expulsar al jugador búlgaro por pisarle en un Clásico en el Camp Nou (1990) a que en 2018, Hristo le invitara a su casa de Sofía y a la presentación de su biografía. Se hicieron tan íntimos que el ex-árbitro, semanas después, le devolviera el detalle invitándole a dar una conferencia para la Fundación de su club, el Urdaibai FT. Y allá que se presentó Stoichkov en el Ayuntamiento de Gernika para corresponder la invitación de su ya colega del alma. Lo que no separe un pisotón en un Clásico, que no le separe el hombre.
"Un día me pasé el partido diciéndole al árbitro lo malo que era y llegó un momento que fallé mandé a las nubes dos remates relativamente fáciles y él se acercó a mi y me dijo: 'tu sí que eres malo, hijo..."
Ex jugador y ex entrenadorSobre la relación con los árbitros en su época de jugador, Luis Aragonés me contó en una ocasión lo que le ocurrió con Ortíz de Mendibil, un colegiado internacional, vasco como Urizar, que se hizo famoso una vez retirado por ser el primer árbitro en comentar las jugadas en TVE, en La Moviola "Un partido, creo que fue en Sarriá o en la Nova Creu Alta de Sabadell, me pasé el partido diciéndole a Ortiz de Mendibil que era muy malo, que no sabía pitar, que se cagaba fuera de casa... Me sorprendió que no me dijera nada porque era un árbitro veterano, internacional, que ya estaba de vuelta de todo... Y hubo en momento que me llegó un balón muy claro de remate y la tiró a las nubes. A los pocos minutos me pasó algo parecido, casi la mando fuera del campo... Mendibil se acercó a mi sigilosamente sin aspavientos y me dijo: 'usted sí que es malo hijo de p...'. Olé sus cojones. Me lo merecía".
Andujar Oliver se cuida mucho de emitir juicios de valor sobre los futbolistas de su época y es reacio a comentar alguna historieta de su época. "Puede ser que todos los jugadores me conocieran y supieran que yo no me andaba con chiquitas y si venían a protestarme a gritos y con las manos arriba, iban a ser amonestados se llamasen como se llamasen. Yo seguro que enseñé más tarjetas por protestas que por patadas, pero todas eran merecidas, de eso no tengo ninguna duda. Yo no he tenido a nadie que me viniese como puede venir Vinicius, yo eso antes no lo había visto nunca...
... A Hugo le eché dos veces y nos terminamos haciendo amigos. La primera en Pamplona y la segunda en el Bernabéu. Era una falta al borde del área y Schuster me pide la distancia de la barrera, cuando estoy contando los pasos, Hugo remata a puerta y marca. Fue un golazo, pero me quiso chulear. Segunda amarilla, porque ya tenía otra. Me decía que él no había pedido distancia, pero sabía que la había pedido Schuster.. Ahí se acabó la mi historia con Hugo".
"Cuando íbamos por el túnel de vestuarios, yo iba primero y detrás los dos equipos y yo escuchaba: 'hoy hay que tener cuidado, hoy no protestamos, hoy nos callamos, que está Andujar... Eso lo oía yo y reconocía sus voces"
Ex-arbitro internacionalA Stoichkov también le expulsó dos veces. "Mire, los futbolistas terminaron entendiéndome como yo les comprendía a ellos. Los que se ganaban ir a la puta calle, se iban a la puta calle. Yo iba por el túnel de vestuarios con los equipos detrás de mí y escuchaba gritos de jugadores y a algunos los reconocía por la voz aunque estaban de espaldas. 'Hoy no protestamos, hoy nos callamos, hoy no protesta nadie que está Andujar...' Eso era así. Y había días que si me cruzaba con el entrenador que fuera le decía, contróleme bien a fulanito y a menganito que no me vengan a hacer el corro-patatero... Y a veces eran los entrenadores los que les decían a sus jugadores que ese día se abstuvieran de protestar porque sabían que iban a la calle. Varias veces, en los descansos, he hablado con los entrenadores, los delegados, para avisarles del comportamiento de alguno de sus jugadores".
Le cuesta dar nombres propios. Se muerde la boca, pero no se arrepiente de su forma de arbitrar y se siente orgulloso del respeto que terminaron teniéndole los futbolistas. Sabía perfectamente que, en los primeros años, le llamaban el 'pistolero' y se reían de su forma de correr, "pero en dos o tres años me fui haciendo con la situación y los jugadores me respetaban como yo les respetaba a ellos. Yo, a los que eran de hablar, que los había, no veas Gallego, el 'soso', Michel... Yo les hablaba por su nombre de pila y les miraba. "Miguel, ya está, ya está.." y se daban la vuelta y yo también me la daba..."