FÚTBOL

Los futbolistas que no salieron del armario por las presiones de los directivos: "Es una industria muy conservadora"

Las últimas semanas se esperaba un anuncio masivo en Alemania que derribase el tabú de la homosexualidad en el fútbol, pero como en ocasiones anteriores quedó en mera especulación.

El capitán del Aston Villa, Tyrone Mings, porta el brazalete arcoiris en un Aston Villa-Crystal Palace. /GETTY
El capitán del Aston Villa, Tyrone Mings, porta el brazalete arcoiris en un Aston Villa-Crystal Palace. GETTY
Gonzalo Cabeza

Gonzalo Cabeza

En el fútbol masculino la condición sexual es un tabú, una barrera que está todavía por derribar. Las últimas semanas se esperaba una salida del armario de varios jugadores a la vez en Alemania, incluso se dio una fecha para ello, pero se arrancó esa hoja del calendario y todo siguió igual.

Jakub Jankto ha sido el último futbolista en declararse homosexual.

Los que alguna vez han intentado dar normalidad a la homosexualidad en la élite entienden lo que ha pasado, pues es la misma historia de siempre, el fútbol se resiste con todas sus fuerzas a dar el paso. Lo sabe Miguel Ángel López, que fue director de Zero entre 2002 y 2008, una revista de temática LGTBI que, entre otras muchas cosas, publicó portadas con salidas del armario de personas pertenecientes a mundos como el ejército o el sacerdocio. En el fútbol no lo logró, y no fue por no haberlo intentado.

"Estuvimos en contacto con clubes, representantes de futbolistas y en algunos casos algún intermediario no profesional, familiares o amigos. La experiencia ha sido mala, el fútbol es una industria muy conservadora, está muy protegido y siempre ha habido mucho miedo a cualquier posicionamiento en general. Hay un conservadurismo muy férreo, especialmente promovido por las juntas directivas y los profesionales que rodean a los futbolistas, los representantes", explica el exdirector de la revista, que tiene contacto personal con el deporte, pues fue árbitro de baloncesto.

Buscaron en los principales equipos españoles, pero encontraron rechazo e incomprensión. "Hay una anécdota que me recordó mucho a lo que pasa en algunos países en los que se dice que no hay homosexuales. El director de comunicación del Real Madrid nos escribió asustado porque había llegado a sus oídos nuestro trabajo con respecto a algunos jugadores y nos advertía de que el Real Madrid no tenía jugadores homosexuales. En el siguiente párrafo de aquella carta, que parecía un chiste, decía que en el caso de que los hubiera no estábamos autorizados para hacer pública la condición sexual de los jugadores", cuenta López. Esto sucedió en el año 2006.

En el fútbol, por supuesto, hay homosexuales. No es solo una cuestión estadística, la lógica de pensar que su geografía no es tan distinta a la sociedad como para que no los haya, es algo constatable porque, de hecho, Zero estuvo cerca de conseguir franquear esa barrera. "Nosotros estuvimos trabajando a través de un fotógrafo vasco, Pablo Usabiaga, que es un fotógrafo que trabaja en diferentes ámbitos, no especialmente el deportivo, pero tenía muchos amigos en el mundo del fútbol. Fue uno de nuestros acercamientos más directos al asunto, porque él tenía amigos y conocidos que, aunque en principio eran jugadores de la Real Sociedad y del Ahtletic, por medio de otros amigos o conocidos ya implicaban a los otros tres o cuatro principales equipos españoles. Especialmente el Real Madrid, el Barcelona y el Atlético", relata.

Para entender hasta qué punto el fútbol se resiste, el exdirector de Zero cuenta la idea de reportaje que propusieron para los jugadores. Era una revista, recordemos, que había conseguido que militares o sacerdotes hablasen de su condición sexual con normalidad, pero en el fútbol pronto vieron que no iba a ser posible, así que optaron por otra vía. "Se habló con una serie de jugadores, había tres exactamente que eran homosexuales y otros cuatro o cinco que no lo eran, pero que iban a salir en el reportaje, porque la idea fue hacer un reportaje coral en el que se hablase de la homosexualidad en el fútbol y que no fuera la tradicional salida del armario, ya que costaba mucho que el entorno de futbolistas, representantes, la familia y especialmente el club, estuvieran de acuerdo y lo permitieran".

La no publicación de aquel reportaje tiene una carga psicológica para aquellos que estaban dispuestos a salir del armario en aquella ocasión. "Claro que hubo frustración, cada portada que se fue para atrás tuvo frustraciones porque, aunque es un paso muy complicado, por la cuestión mediática, te conviertes en diana para toda la vida, al mismo tiempo es algo muy liberador y te permite salir de todo tipo de mentira en la que te colocan o te colocaban. No solo a los futbolistas, también hay políticos a los que obligaban a casarse o cumplir una serie de mentiras para crear una imagen paralela. Esto ha sido famoso entre algunos políticos y políticas, y en el fútbol también ha pasado. Claro que hay frustración. Era gente convencida, que estaba acabando sus carreras y para ellos fue una pena, no sé el nivel de frustración, pero sí sé que les jorobó porque querían dar ese paso, no solo por ellos, sino también por lo ejemplarizante", recuerda.

Una edición de la revista 'Zero'
Una edición de la revista 'Zero'

La metrosexualidad

"Movió mucho dentro de los clubes, fue un trabajo de muchos meses y se generó una expectativa que sigue hasta hoy", relata Miguel Ángel López. Lógicamente, el exdirector de Zero ni ha dicho nunca ni dirá los nombres de aquel trabajo. "No es solo en España, a nivel general el fútbol es un deporte muy complicado, se ha mantenido absolutamente ajeno y hermético a otras realidades, sobre todo por los dueños de los clubes y por las juntas directivas y los patrocinadores. No es que los patrocinadores no lo hayan hecho, porque sí ha pasado en el mundo del cine o la publicidad, pero en el fútbol no y en el deporte en general, casi que tampoco", cuenta López.

Hay una serie de dudas en todo esto que solo se resolverán cuando alguien dé el paso. ¿Puede incluso ser algo incluso positivo comercialmente ser el primero? "Eso lo intentó Guti y algún otro, yo no sé si porque ya era al final de sus carreras, porque empezaba a estar de moda ser un poco metrosexual. Hay jugadores como él que sí colaboraron con 'Zero', hicimos cosas, campañas… en ese tipo de perfil, hetero, metrosexual. En algún momento pareció que no era un hándicap, sino que podía dar réditos, pero al final priman las opiniones de la industria", remarca.

El fútbol tiene colectivos que quizá no son mayoritarios, pero sí lo suficientemente ruidosos para marcar la conversación. "Se teme la respuesta de las aficiones. Si estamos en 2024 y tenemos campos donde están gritándole mono a los jugadores negros, y sigue habiendo racismo, ¿qué podemos esperar? Hay en las aficiones unos grupúsculos que tiran del resto y creo que hacen que haya ese miedo y ese conservadurismo", relata.

Miguel Ángel López salió de Zero en 2008, ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero al echar la vista atrás recuerda que aquella labor no buscaba el morbo o el impacto por el impacto. El propósito era otro, lo llamativo de las salidas era solo una herramienta para un bien mayor: "Tras tantas portadas, lo que hemos visto después de unos años es que, aunque efectivamente para algunos fue traumático al principio, están agradecidos por su propia liberación personal, y por lo que contribuyó a la normalización y al efecto espejo en los más jóvenes y en la sociedad. De repente, formas parte de una sociedad mejor, parece que son palabras huecas, pero es que es la realidad".