FÚTBOL

Gerard Piqué rememora su época más hostil con la Selección: "Me encantaba cuando iba y me pitaban"

El excentral del Barça se abre, como es habitual en él, en una entrevista con 'The Times'.

Gerard Piqué durante un evento de la Kings League./ABC
Gerard Piqué durante un evento de la Kings League. ABC
Gonzalo Cabeza

Gonzalo Cabeza

Gerard Piqué habla con The Times y deja la ristra de titulares que acostumbra. Están algunas de sus cruzadas habituales, como el deseo de cambiar el fútbol por la falta de atención de los jóvenes o sus historias empresariales, pero también una mirada a la actualidad de su Barcelona. Aunque él mismo confiesa que rara vez ve un partido entero.

"Puedo ver un Barcelona-Nápoles, por ejemplo, algún partido importante de la Champions ¿pero el vigésimo quinto partido de una liga? No lo veo. Algunos del Barcelona, cuando puedo, pero no veo 90 minutos, quizá 30 o 40 minutos. Es una tendencia, está pasando, es imparable y vamos a tener que adaptarnos", reflexiona.

Lo que ve le da para sospechar que sobre el futuro de Xavi no está todo dicho. Aunque no hablan con frecuencia. "No es que hablemos todos los días, quizá hemos hablado un par de veces, quiero lo mejor para él porque es lo mejor para el club", explica. "veamos cómo termina la temporada, yo creo que igual se queda", abunda el legendario central.

Añade también elogios a Cubarsí y Yamal, pero siempre con un poco de distancia porque, Piqué, la pantalla del fútbol la tiene pasada. Aunque no le faltan opiniones, también sobre quién puede suceder al egarense en el banquillo. "Hay dos candidatos obvios, para entrenar al Barcelona necesitas un tipo específico de entrenador que entienda la manera de jugar del Barça, así que las opciones son menos. Creo que los candidatos claros son Guardiola, porque tiene un pasado y es el mejor entrenador actual, y Arteta. Él también sería bueno, entiende el Barcelona y ha jugado para el Barça",

Piqué, que lleva retirado desde noviembre de 2022, explica en la entrevista por qué decidió dejarlo en ese momento. "Yo creía que me retiraría antes, había dicho que me retiraría con 30 años [lo hizo con 35]. Llegó un punto en el que solo jugaba porque era el Barcelona. Me gustaba el fútbol, me encantaba competir, pero nunca me gustó entrenar. Tácticas, córners, ese tipo de cosas en las que te paras todo el rato… para mí era difícil cada día".

Los críticos del central consideraron en algunos momentos de su carrera que no estaba centrado y que tenía demasiadas distracciones. "Yo tenía compañeros que querían tener un restaurante o jugar a la PlayStation, yo quería tener una compañía. No hay nada malo en ello, pero a la gente le importa de verdad el fútbol. Fútbol y política, esas son las cosas por las que la gente pelea en la vida, así que tienen que sentir que la única cosa que hay en la cabeza del futbolista es el fútbol, que están pensando 24/7 en ganar y cuando no ganan dicen 'Oh, Piqué está distraído porque ha ido a un evento' es estúpido, es irracional, pero es lo que piensa la gente".

Piqué fue 102 veces internacional, pero su relación con la Selección nunca fue fácil. Durante un tiempo, en medio del proceso independentista en Cataluña, era silbado por sus propios aficionados. "Me encantaba aquello, cuando iba con la Selección y los fans me pitaban me encantaba. A la gente le gusta que los jugadores estén en silencio y es una de esas cosas que hace daño al fútbol. Lo que los clubes están haciendo es intentar proteger a los jugadores y que aparezcan menos, que hablen menos, y hay una generación de jugadores que no dicen nada. No sabemos nada de ellos", explica sobre aquello.

Como acostumbra, también deja su peculiar visión sobre la relación entre Madrid y Barcelona. "En España todo viene de la capital. Los periódicos, todo, aman Madrid y luego Barcelona es como "bueno, bien', pero a veces sientes que no eres parte del país. Eso es lo que el Barcelona representa y es algo que a Madrid le encantaría abrazar pero no puede. La manera en la que jugamos al fútbol es un ejemplo para el mundo, porque cuando ganamos ganamos de una manera que gusta a la gente, es algo que Madrid nunca tendrá", apostilla en una mezcla entre ciudades y clubes.