REAL SOCIEDAD-REAL MADRID

Gica Craioveanu reflexiona sobre las ilegalidades de algunos futbolistas: "Aprendes salvo si eres muy tonto"

Asentado en España desde su llegada en 1995, el rumano asegura que "nunca he considerado ni consideraré a España un país racista".

Gica Craioveanu, en un partido con la Real Sociedad. /Diario Vasco
Gica Craioveanu, en un partido con la Real Sociedad. Diario Vasco
Cristina Bea

Cristina Bea

"Aunque juegues un año malo, juegas bien contra el Athletic Club y la gente cambia mucho de actitud hacia ti. Es el partido más esperado por la afición de la Real, sin lugar a dudas, ése y el del Madrid", cuenta al otro lado del teléfono Gica Craioveanu (Hunedoara, 1968) en la previa de ese segundo duelo, el Real Sociedad-Real Madrid que hoy se disputará en Anoeta, donde la gente "se volvía loca conmigo".

Craioveanu, que dice habría sido matemático de no haber sido futbolista, también guarda grandes recuerdos de su paso por el Villarreal y el Getafe, y una gran espinita: su salida de la Real Sociedad, forzada por el que en aquel 1998 era su técnico, Bernd Krauss. "Tuve una bronca con él porque yo jugaba de titular, iba a la selección y cuando volvía de la selección era suplente. Aunque hubiéramos ganado el partido anterior, me dejaba en el banquillo, y yo no lo entendí y no lo entiendo ahora tampoco después de veintimuchos años", asegura, al tiempo que cuenta cómo el entonces presidente txuri-urdin, Luis Uranga, le dijo que era mejor que se fuera "porque vas a sufrir".

Tampoco se esconde a la hora de hablar de otros sufrimientos: las calvas y sangrados al teñirse de rubio con Rumanía en el Mundial del '98 y otros en forma de "cabreos" por las ilegalidades que cometen compañeros futbolistas y el positivo en un control de alcoholemia que vivió el propio exdelantero en 2013. "Aprendes salvo si eres muy tonto, muy tonto", reflexiona.

Gica, vives en Castellón, te quedaste en nuestro país. Sigues trabajando desde aquí para medios españoles y rumanos. Te sentirás ya medio español, ¿no?

Pues más o menos, porque llevo casi treinta años viviendo en España y la verdad que tampoco me quiero mover de aquí. Estoy súper contento y súper feliz. Es un país maravilloso para vivir.

¿Y consideras que España es un país racista? Era la pregunta de la temporada pasada, pero continúa siendo la de esta.

Nunca lo he considerado y nunca lo consideraré. A mí me han tratado muy bien y a mis compañeros, también. He tenido compañeros de África, de Brasil, de Argentina y yo creo que la gente nos ha tratado súper bien. Yo no me puedo quejar y poca gente se puede quejar.

Vinicius sí lo hace. ¿Le entiendes?

Yo creo que a veces se equivoca, te hablo de corazón. Yo creo que a veces está provocando y eso no es bueno, ni para él ni para los demás compañeros suyos, pero bueno, cada uno tiene su carácter, su forma de ver el fútbol… A veces nos equivocamos todos, yo también me he equivocado y él ahora mismo se está equivocando.

Pero es un grandísimo jugador, esto no lo discutirá nadie porque lo es, y yo creo que va a ganar el Balón de Oro porque ahora mismo es el mejor del mundo, pero hay que mirar de otra manera, hay que tener a veces otra actitud. Yo he leído por aquí que se lo habían dicho, pero si no lo entiende, pues allá él. Él que haga lo que quiera, pero también que acepte luego las críticas.

Deportivamente, ¿cómo ves a este Madrid? El brasileño, Mbappé, Bellingham... Vaya equipazo.

Sí, tiene un equipo superpoderoso en todos las posiciones. No hace falta que te lo diga, se ve. Lo que pasa es que a veces están tan sobrados de calidad y de personalidad que se equivocan y pierden algún que otro puntito, como ha pasado ya dos veces este año.

Yo considero que le va a faltar mucho Toni Kroos en el mediocampo, porque era un jugador único. Era el jugador que movía todo el Madrid y ahora no está, y yo creo que aquí van a sufrir porque no tienen otro Kroos. Aunque Modric se parece en alguna cosa a Toni, son un poco diferentes. Y luego en ataque es una barbaridad. Esta gente es capaz de ganar cualquier partido con dos detalles. El Madrid es el Madrid. Yo creo que es el gran favorito al título, aunque ha empezado mejor el Barça, pero no me fío. El Madrid yo creo que va a ser el campeón de Liga.

¿Qué es lo que más temes de los blancos de cara a este Real Sociedad-Real Madrid y qué es lo que más te gusta de la Real?

Lo que más temo es que les demos espacios para correr, porque corriendo el Real Madrid es un equipo único, un equipo superpoderoso que te puede matar a la contra con velocidad, con espacios y con la precisión que tienen en el pase te pueden hacer un roto.

Yo creo que la Real tiene que ser un equipo, jugar muy juntos, sacrificarse, inclusive los delanteros o el delantero para tapar la salida de la pelota y, luego, aprovechar tus ocasiones. En este partido creo que la Real tendrá pocas ocasiones porque, además, ha empezado mal la temporada. Mi equipo ha empezado mal la temporada.

¿Por qué? ¿A qué lo achacas?

No me lo explico, y te lo digo de corazón, porque yo creo que sólo la falta de Merino no es suficiente para que el equipo baje tanto de nivel. Es lo que pienso y lo que veo. Yo creo que la Real puede dar mucho más de lo que ha dado hasta ahora.

Hay gente que ha llegado bastante cansada a este campeonato, es lo único que veo diferente al equipo del año pasado. Físicamente no está bien y eso al final lo pagas, la Real lo está pagando.

¿Cuál es el jugador que más te hace disfrutar de la Real Sociedad?

Hombre, hasta ahora era Merino, no tenía la más mínima duda. Además, tuvo el buen gusto de coger el 8 (Se ríe). Me gusta Kubo, pero a mí me encanta Brais Méndez. Yo creo que es un jugador diferente: un jugador que tiene creatividad, que tiene clase y, además, es un jugador que también te ayuda defensivamente. Tiene todo para triunfar, para jugar con la selección y para jugar donde él quiera. Y me gusta también Zubimendi.

"He tenido dos compañeros que en mi vida pensaba que llegarían a ser entrenadores: Imanol y Unai Emery. Apenas hablaban y mira, ahora Unai no calla"

¿Te habría gustado tener a Imanol de entrenador? Fuisteis compañeros. ¿Cómo era en el vestuario?

Yo he tenido dos compañeros que en mi vida pensaba que iban a llegar a ser entrenadores, y los dos son grandes: uno es Imanol y el otro es Unai Emery. Porque eran dos jugadores muy calladitos, muy tranquilos… Apenas hablaban y mira, ahora Unai no calla (Se ríe). E Imanol lo está haciendo muy bien. A veces le veo esta actitud que antes no la tenía: se cabrea, sufre... Y a mí me gusta, Imanol me gusta muchísimo.

Tú tuviste a Iriarte, a Irureta y a Krauss de entrenadores en tus tres temporadas en San Sebastián. Krauss al final fue el que provocó tu salida del club. ¿Qué destacas de cada uno de ellos?

Empiezo con el último, Krauss. Daba mucha libertad al jugador, sin lugar a dudas, porque él sabía que se puede llevar al jugador hasta los veinticinco metros de la portería contraria pero a partir de aquí el que decidía era el jugador, el talento, la clase. Esto me gustó mucho de él.

Irureta era un entrador diferente, te pedía mucho sacrificio. Nos pedía a los delanteros correr, correr y correr, y yo le dije un día: 'Míster, el caballo corre pero no da leche', y ya dejó de decirme de correr. Preparaba muy bien los partidos y ha sido un entrenador que ha triunfado mucho en España.

Y Salva Iriarte era buena persona, buen entrenador, lo que pasa es que tuvo mala suerte, porque cuando empezó la Liga había varios lesionados y lo pagó, lo pagó mucho, porque si te faltan jugadores el equipo no da el rendimiento que se espera. Pero los tres tenían sus cosas muy buenas. Y algún defecto también, como todos, supongo.

¿Alguno que se pueda contar y que sea especialmente llamativo?

Pues por ejemplo Krauss. Tuve una bronca con él porque yo jugaba de titular, iba a la selección y cuando volvía de la selección era suplente. Aunque hubiéramos ganado el partido anterior, me dejaba en el banquillo, y yo no lo entendí y no lo entiendo ahora tampoco después de veintimuchos años. Decía que nosotros íbamos a la selección a pasarlo bien, no a jugar, y éramos en aquella época los terceros del mundo. No lo entendí y por eso decidí abandonar la Real. Nunca pensaba que iba a abandonar la Real y todavía es algo tengo ahí en el corazoncito.

Llegó a decirte Luis Uranga, presidente de la Real en aquellos años, que lo mejor para ti era irte. ¿Cuánto te dolió esa marcha de la Real? Krauss decía que tenéis demasiada libertad en la selección, pero ¿nunca te explicó a qué se refería?

Nunca, nunca. Jamás, jamás, jamás. Nunca me ha dado una explicación y si me lo hubiera dicho, tampoco lo hubiera entendido, porque tú vas a la selección, que para mí es el mayor honor que tiene o debe tener un jugador, jugar con su país, a defender los colores, y nada más. Y sí, Luis me dijo: 'Mira, Gica, las puertas de la Real siempre las tendrás abiertas, pero pienso que es mejor que te vayas porque vas a sufrir, porque igual no te va a poner, te vas a cabrear...'. Porque me conocía, claro, porque tengo carácter. Tenía carácter. No entendía su actitud hacia mí, pero bueno, no le guardo rencor. Han pasado muchos años y quiero encontrármelo un día…

¿Y que te lo explique?

Y que me lo explique. Además, le invitaría a una cena (Se ríe).

¿Pero antes o después de hablar?

No, no. En la cena discutiríamos, a ver qué pasaba por su cabecita…

¿Qué supuso para ti la Real, Gica?

Después de Craiova, que es mi club y será mi club toda la vida, es el club que me ofreció la oportunidad de jugar en España, el equipo que me trajo a España. Era muy querido en Donosti, muy querido. Todavía tengo el club de fans en Andoain: Peña Gica Craioveanu. Y la verdad es que no puedo estar más agradecido. Siempre que voy la gente me trata como uno de ellos. Entrar en el corazón de un vasco es complicado, pero una vez dentro ya no sales de ahí. Súper orgulloso y súper agradecido a la Real. No sólo a la Real, al Villareal, al Getafe, pero para mí la Real es algo diferente. Es muy especial.

"Entrar en el corazón de un vasco es complicado, pero una vez dentro ya no sales de ahí"

¿Por qué? ¿Porque fue el primero?

Porque fue el primero. Porque fue donde la gente se volvía loca conmigo y la verdad que el cariño de la gente no se paga con dinero ni con nada en el mundo. Puedes tener todo, pero si la gente no te quiere, no estás a gusto.

Creo que, además, aún chapurreas en euskera lo que dijeron el día de tu presentación, ¿verdad?

Sí, y además canté en euskera, canté un villancico en Navidad. Te digo una cosa: he escuchado la canción y doy pena. No sé cómo borrarlo del mapa (ríe a carcajadas).

Cantar no es lo tuyo, ¿no?

Si hubiera vivido de cantar, te digo yo que estaba muerto de hambre (Se ríe).

¿Cuál es el mejor momento que viviste allí? Ese mejor gol, ese mejor día, ese partido inolvidable.

Hombre, partido inolvidable, el que ganamos al Madrid 4-2 en Anoeta, con la gente volcada. Fue un partido muy bueno nuestro, que creo que marcó Darko Kovacevic dos goles. Pero al que más cariño le tengo, un día que ganamos 1-3 en San Mamés. Metí un gol de fuera del área y di el segundo, una asistencia, pero es por la repercusión que tuvo en Donosti. Aunque juegues un año malo, juegas bien contra el Athletic Club y la gente cambia mucho de actitud hacia ti, ya te quieren una barbaridad. Es el partido más esperado por la afición de la Real, sin lugar a dudas, ése y el del Madrid.

Además, le tenías especialmente tomada la medida al Athletic. Se te dio siempre muy bien.

El Athletic se me ha dado siempre bien, sí. Y también se me ha dado bastante bien el Atlético de Madrid. No sé, tenía algo con el Atlético. Yo creo que es el equipo al que más goles le he metido.

En San Sebastián se tomaban las derrotas mejor que en Rumanía, ¿no?

Yo flipaba, era increíble, porque en Rumanía si perdemos un partido, la gente se cabrea. Es diferente. Me acuerdo que perdimos un partido en casa contra el Mérida, creo que 1-2, y salimos a cenar. La gente por la calle, en el restaurante: 'Aupa, Gica. Hay otro partido. No pasa nada'. Totalmente diferente la actitud, pero también nosotros yo creo que lo dábamos todo.

En ese periodo en la Real, Gica, te lesionaste y te perdiste la Eurocopa del 96.

Me acuerdo que me llamó Gavril Balint, que fue un jugador de antaño del Burgos, creo que todavía es el máximo goleador de Primera de la historia del Burgos, y me dijo: 'El sábado no juegues. No juegues porque no os jugáis nada, no sé qué, y mañana tienes que venir con la selección'. O pasado mañana. Pero claro, le había metido tres goles al Albacete y estaba enchufado. Y me rompí. Me rompí y me perdí la Eurocopa. Son cosas que pasan. Yo por la Real hubiera jugado hasta las pachangas.

¿Me equivoqué? Pues no lo sé, es mala suerte también. En la Real tuve muchas lesiones musculares, por el cambio de país, de clima, el campo de la Real siempre estaba súper rápido porque llovía mucho. El 'txirimiri' este que me cansaba (se ríe), pero bueno. ¿Fue una equivocación? Posiblemente si lo piensas ahora, pero entonces no lo pensé.

En el 98 te resarciste. Hicisteis un grandísimo papel hasta caer eliminados ante la Croacia de Suker, y lo hicisteis teñidos de rubio. Por favor, cuéntame ese periplo, porque le ganasteis a Colombia e Inglaterra y eso tuvo la culpa de un cambio de look que creo que fue físicamente doloroso.

Sí, porque Stelea apostó con el míster, le dijo que si quedábamos primeros de grupo el míster se tenía que rapar el pelo y nosotros nos teñíamos de rubio. Ganamos los dos primeros, empatamos el tercero contra Túnez y nos teñimos de rubio, por eso tengo poco pelo ahora mismo (se ríe). Y nos fue mal, nos fue mal porque el siguiente partido nos eliminó Croacia. Pero teníamos un grandísimo equipo, ya te digo, éramos terceros del mundo y las cosas iban muy bien. Hicimos un gran papel.

Lo has contado como muy rápido pero, como te decía, creo que fue doloroso para vosotros hasta el punto de que sólo podíais dormir de un lado, que os dañó la cabeza, el cuero cabelludo. ¿Cómo fue eso?

Porque no nos tiñeron el pelo, nos pusieron no sé qué. Porque el míster no nos dejó ir a la peluquería, tuvieron que venir los peluqueros y nos pusieron algo de plata en la cabeza...

Papel de aluminio. Os decoloraron.

Sí. Y nos hizo daño, teníamos casi todos sangre en la cabeza, en el cuero cabelludo. Fue horrible, horroroso.

Se os hicieron calvas, se os cayó el pelo a rodales.

Sí, a casi todos. Fue una tontería que al final salió hasta mal y quedamos eliminados. Pero bueno, ¿sabes qué? A mí aún me quedaba bien, pero tenías que ver a Lacatus, a los morenos. Madre de Dios, qué risa. A Stangaciu, porque era grande, era cabezón, le quedaba horrible, horrible. Era el tercer portero de la selección. Y a Hagi tampoco le quedaba tan bien, pero el más feo era Stangaciu. Fue un cachondeo tremendo. Antaño entraban los 'línea' a ver los tacos, y entró el línea y nos vio a todos 'pintados' y salió corriendo. 'Vaya banda de locos, no me quiero quedar aquí' (Se ríe).

¿Y cómo fue tu llegada al Villarreal? ¿Qué te dijo Fernando Roig? Que tuvo una frase simpática en tu presentación.

Vino José Manuel Llaneza con el míster, con Irulegui, a donde estábamos concentrados, y hablé con ellos. En una hora me convencieron. Y me acuerdo que nada más llegar me presentaron y dijo Fernando que con el dinero que pagó por mí (300 millones de las antiguas pesetas; 1,8 millones de euros) hubiera comprado dos hornos para facturar, para ganar pasta. Lo único negativo de aquella época fue que bajamos.

No conseguisteis seguir en Primera, donde marcaste tú el primer gol del Villarreal en su historia, el 0-1 del definitivo 4-1 contra el Real Madrid en el Bernabéu.

Sí. Metí el gol a los 3-4 minutos, el 0-1. Acabé lesionado, con Moisés expulsado, con un penalti inexistente que le pitaron. No nos fue bien aquel partido. Metí los cuatro primeros del Villarreal en Primera; luego al Celta y los dos siguientes, al Salamanca, que les ganamos 5-0. Además, aquel día fui feliz porque el portero era Stelea, compañero mío de la selección.

Y también dijo Fernando en la presentación que en unos años iban a jugar en Europa, y mi reacción fue: 'A Fernando se le ha ido la pinza'. Tuvo razón, porque también económicamente el equipo mejoró mucho. Y él ha sido un señor, yo creo que como presidente ha sido fantástico, por lo menos para mí. Yo a Fernando le aprecio mucho y lo quiero mucho como amigo, como expresidente, como lo que quieras tú, pero ha sido un señor.

Hace unos días también tuviste muy buenas palabras para Paquito. Hablamos por su fallecimiento. Me contaste que te había enseñado mucho y que era el mejor entrenador que habías tenido.

En el Villareal, sin lugar a dudas. El mejor. El mejor porque era un bonachón, sabía tratar al jugador, hablaba muy bien, no tenía una palabra fea hacia ninguno de nosotros. No hay nada que reprocharle a Paquito, todo lo contrario. Y la pena fue que bajamos con él porque vino muy tarde ya, los últimos tres partidos, y éramos un equipo que estábamos de capa caída, no nos pudo salvar. Pero luego nos subió él a Primera.

Contigo como gran protagonista.

Sí. Hice un muy buen año. Me acuerdo que me quería fichar el Celta. Tenían sólo a Catanha, y me quería mucho Jabo Irureta. Estaban Karpin y Mostovoi, que me llevaba muy bien con ellos, y Fernando me dijo que no me deja ir. Y me dio otro año de contrato y me subió el salario.

"Me quería fichar el Celta, Irureta. Estaban Karpin y Mostovoi, que me llevaba muy bien con ellos. Fernando Roig no me dejó ir y me dio otro año de contrato y me subió el salario"

Gica Craioveanu Exjugador de la Real Sociedad

Por eso te digo que conmigo se portó muy bien. Aunque el Celta me hubiera pagado muchísimo dinero, habría preferido quedarme en el Villarreal para subir, porque consideré que también una parte de culpa de haber bajado era mía, porque era el líder. No líder, sino el jugador más caro y yo pensaba que dependía el equipo mucho de mí, y por eso me quedé. Y no me equivoqué, estoy supercontento por lo que hice.

Hablando de entrenadores. Cuando charlamos el otro día me avanzaste una anécdota en un Villarreal-Valencia, con Claudio Ranieri, al que también tildaste de señor. Era tu cumpleaños. ¿Qué pasó?

Sí, sí, sí. Marqué el gol en el minuto 90, 1-0, y yo pensaba que estaban cabreados, tristes, y entró Ranieri en el vestuario después del partido y me felicitó. Para mí fue brutal. Brutal, porque no es normal, ni mucho menos. Me demostró que es un señor y que también sabía perder. Cumplía años y fue un día muy especial, y además porque se lo metí a Cañizares, que era un chico así más... especial, no sé. Se cabreaba mucho, demasiado, te provocaba. Era difícil, dejémoslo ahí.

Decíamos que tú habías sido protagonista en el ascenso del Villarreal, pero es algo que viviste dos veces, porque también lo fuiste en el ascenso del Getafe. Marcaste 16 goles.

¿Sabes qué pasa? Con el Getafe éramos una banda, una banda de amigos. Había muy pocos jugadores conocidos, el míster era muy desconocido, Josu Uribe, creo que tenía un año o dos años menos que yo y no tenía experiencia.

Fue un año espectacular, teníamos una o dos veces al mes una cena de equipo, el grupo era fantástico, el buen rollo que teníamos entre nosotros. Nadie daba un duro por nosotros, pero nadie te digo, nadie. No estábamos ni entre los diez favoritos y al final subimos y, además, de los últimos diez partidos creo que ganamos nueve y empatamos uno, espectacular.

¿Alguna anécdota de aquel vestuario, de aquel grupo de amigos que se pueda contar?

Bueno, anécdotas muchas: jugábamos a las cartas, quien no venía a las cenas pagaba multa y había gente joven que luego salía… Anécdotas, un montón, un montón, pero no puedo contarlas porque me van a matar. (Se ríe). Me dirán: 'Rumano, te has vuelto loco'. Fue tremendo, fue tremendo, aquel año fue espectacular. Daría cualquier cosa por repetir aquellos años, cualquier cosa.

También fue anecdótica tu llegada al Getafe, porque te ibas a ir al Rapid de Bucarest y reculaste, ¿no?

Sí, no estaba del todo seguro, porque Craiova es un club muy peculiar, es como el Athletic Club de Bilbao, y con mucho corazón, la gente quiere muchísimo a la gente de la casa, de Craiova. Y reculé porque dije que sería una traición hacia ellos y al final me quedé en Getafe cobrando menos, porque el dinero ya era lo de menos. Cuando fiché yo el Getafe era un club pequeño, no nos vamos a engañar. Ahora ha crecido una barbaridad, igual que el Villarreal. Yo creo que el Villarreal en los últimos veinte años es el club que más ha crecido porque Fernando ha hecho las cosas muy bien. Y José Manuel y todos los que han estado mandando en el club.

Oye, ¿y tienes un restaurante en Getafe? ¿O tenías?

Tenía un par de restaurantes, sí. Pero ¿sabes por qué lo abrí? Porque como no sé cocinar tenía un sitio para ir a comer (Ríe a carcajadas).

Ya te vale.

(Se ríe) ¿Pero qué quieres? En lugar de manos tengo guantes de boxeo. No sabía cocinar. Y tampoco sé, no te creas que he aprendido.

Pero se te dio muy bien el fútbol, que estiraste, ¿eh? A los 44 años aún estabas jugando en el Vilafamés.

Bueno, bueno, bueno. Aquello fue una anécdota tremenda. Porque íbamos a jugar al fútbol 7 y el míster y dos compañeros estaban en el Vilafamés y no cobraban. Los dos eran rumanos, como yo; el míster era español. De hecho, la señora del míster es la alcaldesa de Castellón ahora mismo. Y no cobraban, no cobraban. Y me enfadé y fiché con ellos. Al día siguiente el alcalde les pagó a todos.

Provocaste que pagaran.

Hombre, hombre, por algo fiché.

Y si no hubieras sido futbolista, ya sabemos que cantante y cocinero no, pero ¿qué habría sido de tu vida?

La verdad es que no lo sé. Yo, por ejemplo, hasta los 13 o 14 años, cuando empecé a jugar en serio al fútbol, en Matemáticas sólo sacaba dieces. Sí, sí, sí. Estudiaba muy bien, porque en la época de Ceaucescu quien no estudiaba era castigado y duro.

"Si no hubiera sido futbolista, yo creo que hubiera sido matemático. En matemáticas sólo sacaba dieces. Estudiaba muy bien"

Gica Craioveanu Exjugador de la Real Sociedad

Me acuerdo que había gente del colegio que tenía malas notas y por la mañana había, por ejemplo, mil niños y para entrar en clase te sacaban delante de todos para ponerte de ejemplo negativo si estudiabas mal, y yo tenía un orgullo tremendo cuando era pequeño. Yo creo que hubiera sido matemático. De hecho, mi profesor me decía que yo iba a ser docente, porque estudiaba muy, muy bien. De hecho, entré en la facultad, lo que pasa es que lo tuve que dejar, que fiché por la Real.

¿Con qué carrera entraste en la universidad? ¿Con Matemáticas?

Educación física. Porque no me obligaron, me forzaron a sacarme el título para que me sirviera para el futuro, pero tampoco me ha servido para nada. Mi equipo era el equipo de la universidad, se llama Universitatea Craiova, y lo teníamos más fácil.

Lo que no recordaba, Gica, y he leído preparando la entrevista, es que en ese 2013 en el que estabas en el Vilafamés te multaron con 1.800 euros y veinte meses sin carné por haber conducido ebrio. Antes decías: “Todos nos equivocamos, yo también”. Ésta fue una de esas veces, supongo. ¿Qué pasó?

Nada, una fiesta; una 'fiestuqui' y cabeza cuadrada. ¿Qué quieres que te diga? Pero bueno, una vez fallamos todos, porque tampoco tengo ninguna multa de tráfico. He sido más o menos un tío legal. De hecho, cuando estuve a punto de sacarme la nacionalidad hace muchos años para liberar una plaza de extranjeros, el alcalde de San Sebastián, el alcalde de Villarreal y el de Getafe dieron muy buenos informes sobre mí. Porque yo siempre he sido un tío majo, no me meto con nadie, no discuto con nadie, no me he peleado con nadie, no me gusta. Tengo un carácter yo creo que bueno, bonito. Y me equivoqué, es lo que hay.

¿Dónde fue? ¿En qué ciudad?

Benicàssim. De hecho, Javi, mi amigo, tenía todas las discotecas de Castellón y de Benicàssim, pero ésta era especialmente bonita porque tenía terraza. Y yo tampoco he sido nunca un tío de salir. Me gustaba más tomar una copita de vino que salir de juerga, porque no me gusta el whisky ni las bebidas fuertes, y tomamos una botellita de champán y tuve la mala suerte de que me pillaron. Pero bueno, como decía mi exmujer: 'A lo hecho, pecho'.

Y ahora que estamos viviendo el caso Rafa Mir, al que el Valencia ha impuesto una multa económica por salir a deshoras -más allá de los acontecimientos que están siendo investigados y que nosotros no vamos a juzgar-, pero sí quiero preguntarte si a uno cuando le multan aprende de este tipo de situaciones, ¿o ganáis tanto dinero que cifras tan bajas hace que no se valore demasiado el castigo?

Yo no ganaba ni la mitad de la mitad que ahora, ni la mitad de la mitad. Cobraba 200.000 dólares y era una barbaridad. Ahora cobra uno 4 millones y le parece poco. Hay una diferencia abismal, brutal. Pero yo creo que sí que se aprende. Yo, ¿qué quieres que te diga?, nunca más haré lo que hice, jamás.

Aprendes, aprendes. Yo creo que aprendes salvo si eres muy tonto, muy tonto. Yo no sé qué ha pasado, sinceramente, para eso está la ley, para juzgar, y si se ha equivocado, a pagar, pero hasta que no se demuestre yo no quiero decir nada. Pero si es culpable, que pague, porque todos hemos pasado algún mal trago, algún mal momento. A mí me da pena, pero no sólo por él, por cualquier persona que haga esas cosas. No está bien.

Pena ellos y aún más las víctimas, ¿no?

Claro, por las víctimas primero. Está claro. Porque luego las víctimas sufren diez veces más que tú. Y la presión, aunque te arrepientas luego, porque todos nos hemos arrepentido de alguna tontería que hemos hecho.

En el caso de los futbolistas tiene, además, un eco mayor.

La verdad que sí. Una persona normal y corriente hace eso y no sale en ningún lado, pero tú sales en toda la prensa. Eres el malo de la película y no es agradable porque influye mucho luego en tu rendimiento. Una barbaridad. Son cosas malas, malas. No quiero seguir debatiendo porque me cabreo conmigo mismo.

¿Contigo mismo?

Porque no está bien lo que hice. Y no está bien lo que le ha pasado ni a Dani Alves ni a ninguno de nosotros. Hay diferencia, no te niego que hay diferencia entre un caso y otro, pero todo lo ilegal está mal. Todo, todo.