OPINIÓN

¡Gracias, Joaquín!

Tifo en honor a Joaquín en el Benito Villamarín./EFE
Tifo en honor a Joaquín en el Benito Villamarín. EFE

Si nos salimos de la bendita dualidad sevillana, la imagen que proyecta Joaquín Sánchez va más allá de resultados deportivos y datos estadísticos. Los genios juegan donde quieren y, a veces, la unión de ambos factores no trae consigo el enriquecimiento estadístico personal. Que se lo digan a Jose Mourinho, que vino personalmente a hablar con él y con su padre, Aurelio, y no logró convencerlo de que en Londres daría un salto en su carrera y en su palmarés. No le importó. Sabía que allí, alejado de su familia y en un clima adverso, su rostro dejaría de tener esa sonrisa perenne que le ha acompañado durante toda su carrera.

Los genios, además de hacer bien su oficio y destacar por él, llevan consigo un carisma especial, atrayente para el receptor, ya sea aficionado, espectador o incluso aquellos que no tienen ningún tipo de aprecio por el fútbol. Joaquín lo tiene. El portuense engancha y así lo demuestra no sólo el cariño que ha recibido por todos los campos de España, sino el respaldo que le ha dado la audiencia en su debut televisivo como presentador.

Quizás su manera de ver la vida le ha penalizado profesionalmente. Quizás por esa forma de encararla el Real Madrid o, mejor dicho, Florentino Pérez, no culminó un traspaso que parecía cantado. Nunca le importó. Seguramente también por ello, Luis Aragonés le privó de jugar aquella Eurocopa que nos cambió la vida. Le dolió, lo dejó tocado, pero como genio no cambió su personalidad. Joaquín se ha bebido a sorbos cada partido en su larga trayectoria. Ha saboreado cada temporada, cada momento y ha disfrutado de su pasión, el fútbol. Con sus muchos momentos buenos y con los malos, como fue la llegada de Ronald Koeman al Valencia y su ostracismo por primera vez en su carrera.

Sería estúpido negar que los futbolistas juegan para ganar, que su ambición competitiva es lo que los mantienen en lo alto y que cada título conquistado es el resultado de un trabajo duro por el que entrenan cada día. ¿Querría Joaquín haber tenido más plata en su palmarés? Sí. ¿Cambiaría algo de su trayectoria en el fútbol? No. Simplemente porque ha sido feliz. ¿Cuánto vale sentir el cariño y el respeto de la gente? ¿Cómo se cuantifica que cada amante del fútbol asocie el Betis con Joaquín? El gaditano es una de las barras del escudo de sus amores y hoy dice adiós rodeado de los suyos. Aquellos que lo vieron aparecer en el año 2000 cumpliendo el sueño de su familia que este domingo ha estado en la grada acompañándolo. Y en un lugar privilegiado en el cielo, el Chino, su tío, aplaudirá orgulloso por todo lo que su Joaqui ha conseguido.

¡Gracias, Joaquín! Gracias por ser alegría en este mundo lleno de crispación. Gracias eternas por tu trato a los medios, por sacarle una sonrisa al que lo ha necesitado y por tu juego. Por esas subidas por la banda llenas de calidad y desborde, por esos duelos con Roberto Carlos y por entender, que ese privilegio que tenéis por ser futbolistas, necesita ser utilizado para la felicidad del que lo está pasando mal. Se retira el jugador, se queda la persona. De esa seguiremos disfrutando cada uno desde nuestro sitio. ¡Suerte!