Guerra fría y desconfianza en la expedición de la RFEF: "Ya verás como Rubiales vuelva..."
Los comisarios políticos del expresidente, que todavía mandan, perturban el ambiente en la concentración.

Tiflis (Georgia).- La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) vive sus días más convulsos en muchos años y, a pesar de que sólo se quiera hablar de fútbol en Tiflis, nadie es ajeno a todo el terremoto institucional que ha provocado la desacertada actuación de Luis Rubiales en la celebración por la consecución del Mundial femenino. El runrún llega a cada rincón, porque desde jugadores hasta en cualquiera de los departamentos de la Federación se comenta cada noticia que sale. Resulta imposible centrarse únicamente en el decisivo encuentro ante Georgia (viernes, 18:00 horas, La1).
El problema es el ruido externo pero, sobre todo, el interno, ya que la guerra fría es un hecho dentro de la expedición que ha viajado hasta Georgia. Nadie se fía de nadie… y los futbolistas lo notan. La tensión entre los distintos departamentos e incluso entre las personas que comparten funciones es alta, porque Rubiales sigue muy presente mientras sus delfines continúen en los puestos de mando.
El ambiente enrarecido comienza entre dos departamentos clave en lo deportivo: el cuerpo técnico de la Absoluta, liderado por Luis de la Fuente, y la dirección deportiva, encabezada por Albert Luque. Las horas posteriores a la conferencia de prensa de la lista, en la que el seleccionador se disculpó sin excusas, provocaron una fractura que aún no ha cicatrizado. Se ha eliminado de la expedición al principal culpable de aquello (Francis Hernández, coordinador de las categorías inferiores), pero su estrecha relación con Luque (es su adjunto) impide que la comunicación del cuerpo técnico con la dirección deportiva sea tan fluida como antes de toda esta polémica. De hecho, es más bien escasa.
Escuecen los reproches posteriores que recibió De la Fuente por dar la espalda a Rubiales y también aquel "ahí va Francis" de Luque, con el que pidió a Pablo Amo (mano derecha del técnico riojano) que cediese su puesto a Francis Hernández a pesar de que, sobre el papel, la labor de un segundo entrenador (Amo) debería ser más importante que la de un coordinador de categorías inferiores cuando lo que se va a presenciar es la rueda de prensa del seleccionador absoluto.
Además, la figura de Pedro Rocha, nuevo presidente de la RFEF, lo enrarece todo aún más. Es un intento de pasar página que hace aguas por todos lados. ¿Qué sentido tiene sacar una nota oficial condenando a Rubiales si después se rodea de las personas más leales al presidente? ¿Cómo pensar que están cambiando cosas si fue el propio expresidente quien destituyó al resto de vicepresidentes para que el extremeño fuese su sucesor a dedo?
La expedición institucional en la Absoluta se ha reducido al máximo, de eso no cabe ninguna duda, porque sólo seis personas han acompañado a Pedro Rocha en su primer viaje internacional. El presidente intenta poner distancia al estar constantemente al lado de Jesy (protocolo), aunque Rubiales sigue teniendo ojos (y mando directo) en el día a día de España en Georgia: Chema Timón (gabinete de presidencia, presente en Georgia) es una persona de su máxima confianza. Lo mismo ocurre con Rubén Rivera (márketing) o Jorge Mowinckel (relaciones internacionales).
Hay una frase que resuena en los empleados de la RFEF en los últimos días: "Ya verás como Rubiales vuelva…". Y lo hace porque alguno de sus fieles la ha pronunciado en alto, en tono intimidatorio. Por eso, mientras los comisarios políticos del expresidente sigan mandando tanto en la RFEF, el clima de normalidad es una quimera muy difícil de alcanzar.