HISTORIA RELEVO

Las mejores anécdotas de José María García (II): "Su amistad con Maradona era total, pero quien tenía el poder era García"

José María García, en una foto de archivo. /Getty Images
José María García, en una foto de archivo. Getty Images
Cristina Bea

Cristina Bea

Alfredo Martínez

  • 1983-1992 (Antena 3 Radio), 1992-2000 (Cadena COPE), 2000-2002 (Onda Cero)

De ser un colaborador en Segovia a jefe de Deportes en Sevilla y Catalunya. De Antena 3 a COPE y Onda Cero. Alfredo Martínez recorre 19 años de vida profesional al lado de García, "una persona más introvertida, mucho más tímido, de lo que parece. Le gusta estar en su espacio. Luego, delante del micrófono, es una bestia. Me parece el mejor comunicador que ha habido en este país, con muchísima diferencia. El periodista más inteligente y que más sabía dónde estaba la noticia, que es el periodismo,. Sabía el punto de vista y la óptica que había que tocar en la información, lo que podía despertar interés en el oyente", señala.

Y añade: "Yo he trabajado con los dos grandes de la comunicación de este país, que son García y De la Morena, y De la Morena me parece otro grandísimo comunicador, pero en este aspecto sí creo que García era un avanzado a su tiempo. Bueno, a mí me parece periodísticamente un tipo extraordinario y uno de los primeros periodistas, aparte de los de investigación, que investigaba de verdad, crítico por naturaleza, tenía un sentido crítico muy agudizado, fiscalizaba la información, aparte de llegar donde tú no llegabas. A veces te pedía a un protagonista, te ibas derrotado a casa porque no lo habías conseguido y poner el programa, empezar y saludar al protagonista".

Un tipo extraordinario con el que tuvo "una relación (igualmente) extraordinaria siempre. "A mí me respetó siempre muchísimo", asegura de un vínculo y una etapa en la que destaca un nivel de periodismo "muy elevado". La competencia con La SER nos hizo muy competitivos a todos. Yo creo que la SER era mejor por nosotros y nosotros éramos mejor por la SER". Una rivalidad que, como apuntaban Oliveros o Siro, entre otros, porque en verdad todos coinciden, les llevó a vivir situaciones como la que escenificó Alfredo Martínez a la caza de Gica Hagi.

"Yo tenía que meter a Hagi cuando ficha por el Barça, y quedé con él gracias a que mandé a un chico con una moto detrás de Gaspar. Yo le había dado órdenes que fuera detrás de Gaspar, que Gaspar iba a ir donde estaba Gica Hagi, que acababa de fichar por el Barça. Y se baja del coche y dice: "Tú me estás persiguiendo". "Mi jefe me ha dicho que te persiga". "Vete ahora mismo a casa, que te meto". "Pero no, es que yo necesito saber dónde está Hagi". "Vete a tu casa, que yo te diré dónde está Hagi", recuerda Alfredo de la conversación entre su redactor y un Joan Gaspar, entonces vicepresidente del Barça, que le dio el teléfono móvil y le dijo: "Yo te llamo y te digo dónde está Hagi". Me llama a mí el redactor y le digo: "Tú eres un ignorante, Gaspar miente más que habla, no te va a llamar." Y a las diez de la noche Gaspar le llama a mi compañero Víctor y le dice: "Víctor, Gica Hagi duerme en el Hotel Arenas". Dicho y hecho". 

"Nos llama y yo me voy al Hotel Arenas y veo a Hagi que estaba en la habitación equis. Y le digo: "Oye, José María quiere abrir el programa contigo". Y dice: "Sí, sí, no te preocupes". Me dice la habitación en la que está, pero como la guerra era tan tremenda, SER y COPE, a las 12 menos cuarto me voy al hotel, porque me lo imagino. Y el productor me dice: "Alfredo, la habitación de Hagi está comunicando". La SER le había llamado a menos cuarto. Entonces cojo yo, me subo a la habitación de Hagi y me recibe con la toalla de la ducha y con un teléfono móvil en la oreja. Y me dice: "Estoy, estoy, estoy". Y digo: "No, no, no, no estás, estás con otros. Yo estoy aquí". Y me dice: "No, no, no". Y entonces, le cuelgo el teléfono de los otros y le pongo el teléfono de José María, que había quedado con nosotros a las doce. Cierro la puerta de la habitación y me quedo en la habitación con él. Y el compañero de la SER aporreando la puerta, dando golpes para que abriera. Y Hagi entró con nosotros porque había quedado primero con nosotros", recuerda Alfredo.

Una anécdota a la que sucede rápidamente en la conversación otra "muy gorda, muy gorda, muy gorda". "Fue cuando Carlos Moyà se proclamó número uno del mundo en Australia. Y viene a Barcelona el lunes después de haberse proclamado número uno del mundo, que era la leche, cuando Nadal no existía y ser el número uno del mundo en España era la repera en el tenis. Entonces llega Moyà al club de tenis de Barcelona y aparece el de la SER y yo. "Oye, que te queremos para abrir a las doce. Oye, que te queremos para abrir a las 12", los dos. La guerra que hay. Y él dice: "Mira, yo no tengo ningún problema para abrir contigo y tampoco para abrir contigo. A las doce os concedo una entrevista al que queráis". Y entonces llegamos y... "Oye, José María, que es que está aquí la SER también, que tal y que cual". "Oye, José Ramón, que está aquí la COPE y que también lo quiere". Llega y dice José María: "Alfredo, si no somos primeros, no lo quiero". De la Morena: "Si no somos los primeros, no lo quiero". Con lo cual, a las doce en punto de la noche, en la puerta del club de tenis de Barcelona, Moyà sale. "Chicos, ¿habéis llegado a un acuerdo?" ¿Nos miramos? "No". "Pues buenas noches". Y el gran protagonista del día se marchó delante de nuestras narices, para tenerlo en directo, y no entró con ninguno de nosotros. Porque no nos habíamos puesto de acuerdo, porque ninguno de nosotros quería ceder", reconoce.

En este próximo y último caso, no necesitó García que nadie persiguiera al protagonista. Fue él quien se encargó de demostrar "el talante periodístico que tenía" en "una anécdota que a mí me impactó mucho de cuando yo empezaba con José María", comienza a exponer Alfredo. "Estaba entrevistando a Benito Floro un domingo. Era 'El Queso Mecánico" del Albacete, que había triunfado extraordinariamente. Benito Floro era el entrenador de moda del fútbol español. Había ganado el sábado a no sé qué equipo y se había puesto cuarto, quinto, estaba haciendo una campaña sensacional. Y abre el programa a las once y media. "Hombre, don Benito, ¿cómo está usted? ¿Qué tal?" "Muchas gracias, José María. Bien, bien". "Enhorabuena, vaya temporada que está usted haciendo, no sé qué, tal". Le va dando jabón. "Y bueno, y que, tal, y vaya trabajo el Albacete. ¿Y hoy qué ha hecho, míster?". Y dice: "Pues nada. Jugamos ayer, hoy domingo, día familiar y eso, disfrutar de mi familia". Y dice: "Benito, no me mientas. Hoy has estado en casa de Ramón Mendoza. Hoy te has reunido con el presidente del Real Madrid, que te ha ofrecido ser el próximo entrenador". Yo me quedé de piedra. "¿Qué, qué, qué dice?" Más impresionado que yo se quedó el propio Benito Floro. Con información, todo el mundo hubiera abierto el programa: "Hoy han comido Ramón Mendoza y Benito Floro". Él no, él se cayó la noticia y metió al protagonista. Y cuando lo tenía amarrado, sin que él se pudiera esconder, le dio jabón, le puso relajado, y cuando le tenía ya a gusto, es cuando entró. Demostró, una de las muchísimas veces, el talante periodístico que tenía", relata Alfredo Martínez.

José María García, en un gesto radiofónico muy característico.  Getty
José María García, en un gesto radiofónico muy característico. Getty

Pipi Estrada

  • 1983-1992 (Antena 3 Radio), 1992-2000 (Cadena COPE) y 2000-2002 (Onda Cero)
  • 66 años - 19 años con García

"¿Lo mejor que viví con él? La profesionalidad, la esencia del periodismo. Para mí ha sido una escuela. Ha sido la experiencia y la vivencia más importante que he vivido a nivel profesional", asevera Pipi Estrada sobre sus casi veinte años al lado de José María García, que cambió su vida tras el Mundial de México 86.

"Yo hacía el local con Fernando Soria, cubría la información del Real Madrid. Llegó el Mundial y García dijo: "Lo está haciendo bien. Vamos a darle un premio. Para mí fue una alegría. Daba la información de los equipos que se enfrentaban a la selección española. Y cuando España ganó 5-1 a Dinamarca yo tuve la bendita osadía de colarme en el vestuario español, cuando todas las normas de FIFA lo impedían, a través de un peto de fotógrafo que hurté y una cámara de fotógrafo que me dejó mi entrañable Agustín Vega, que ya no vive", relata.

"Llegué hasta el vestuario español y teníamos al Rey Juan Carlos I en Antena, hablando con García, porque habían visto el partido en La Zarzuela, toda la familia. Y tuve la desfachatez, pero bendita desfachatez, de que en ese momento le dije a José María García, -imagínate lo que era, José María hablando con el Rey y un pipiolo cortando la conversación. Algo tenías que tener importante, porque si no al día siguiente estabas de vuelta en Madrid-. García me preguntó qué pasaba, y le dije que escuchaba a su majestad el Rey Don Miguel Muñoz, el seleccionador nacional. Miguel Muñoz, el seleccionador de España, y el Rey hablaron a través de que yo estaba en el vestuario, y esa conversación, el Rey felicitando a Miguel Muñoz, Miguel Muñoz dando las gracias, fue un documento muy bonito. Cuando terminó el programa y nos fuimos a cenar, García me dijo: "A partir de ahora perteneces con toda la ley al equipo de deportes de Antena 3 Radio y que García lo elevó a los altares. Yo estaba en prácticas, no tenía nómina, y me hicieron la nómina, y a partir de ahí comenzó mi vida. Ese riesgo al final tuvo premio". 

Así fue el comienzo del periplo profesional de Pipi Estrada en la radio de la mano de un García al que "le gustaba que fuéramos creativos, que estuviéramos siempre cerca de la noticia. De él aprendí la honestidad profesional, el no rendirte, el no bajar nunca los brazos; cuando las cosas se ponían difícil a nivel de perseguir una noticia, pensar que lo podías conseguir. Yo escuchaba la voz de García y nunca pensé que esa voz se iba a convertir en mi jefe, por lo tanto, lo sueños sí que se hacen realidad. Mi sueño se cumplió", asegura orgulloso Pipi Estrada.

Les sigue uniendo una gran amistad, plasmada semanalmente en comidas y partidas de cartas en las que los dos participan. Bueno, participaban. "Nunca he perdido el contacto con García, ni la empatía ni el cariño ni el respeto ni la admiración. Tenemos un grupo de amigos con los que jugamos a las cartas. Está Emilio Cruz, exentrenador del Atlético de Madrid; Marcos Alonso, 'El pichón Alonso', recién fallecido; Pepe Navarro, representante de jugadores; Miguel San Román, 'El pechuga San Román'; Isidro Maletas, 'La Follita'… Quedábamos en Thiers y jugábamos al chinchón. Últimamente, menos, porque García ha tenido un percance de salud, afortunadamente está bien. Le han operado de dos coágulos que tenía en el cerebro y digamos que ya nos vemos menos y ya no es como antes, que era todas las semanas. Ahora es de una forma muy esporádica", explica Pipi.

Una amistad y, sobre todo, una relación profesional, no exenta de momentos de tensión entre ambos. "Recuerdo un partido que jugaba el Atlético de Madrid en Salamanca. Fue un partido muy extraño porque Cristian Vieri marcó cuatro goles, el Atlético de Madrid iba ganando y perdió 5-4. Entonces, cuando terminaba el partido, García me decía: "Señor Estrada, sin entrevistas". Y yo, después de que era un partido caliente, con un protagonista como Vieri, que había marcado cuatro goles y habían perdido el partido, no entendía cómo no iba a tener protagonista a Vieri. Lo que hice fue rebelarme. Cuando salté al campo, me fui a por Cristian Vieri y cuando digo: "Estoy cerca de Cristian Vieri" me cuentan que García empezó a lanzar los bolígrafos, dice: ¡Este gilipollas, que le he dicho que sin entrevistas, que se va a ir a tomar por el culo!" Me acuerdo que salió Pulido: "¡Que dice García que no se entrevista!" Y le dije: "Dile a García que se vaya a la mierda". Conseguí entrevistar a Vieri, que tenía un enfado tremendo, metí a Vieri, y al final García dijo: "Si es que no puedo con él, pero al final me la tengo que comer porque me ha sacado dos titulares".

"Ésa es una de muchas", asegura divertido Pipi Estrada, que protagonizó otro gran momento radiofónico con una entrevista con Paolo Futre, aunque de manera interna. Los oyentes nunca le escucharon charlar con el luso, pero él arrancó una entrevista ficticia con el exfutbolista colchonero para mantenerlo al otro lado del teléfono. "Futre era protagonista porque en ese momento había tenido un encontronazo muy fuerte con Jesús Gil. Todo apuntaba a que Futre, que era una figura en esos momentos y el buque insignia del Atlético de Madrid, podría dejar el equipo después de esa bronca con el presidente. Si yo no tengo a Futre esa noche el primero, no me hubiese servido de nada, me hubiese convertido en un cero a la izquierda. Entonces, digamos que yo utilicé toda la creatividad, bloqueando el teléfono fijo, diciendo a compañeros que estaban ahí de otras emisoras que García había adelantado el programa por el tema de Futre y simulando que estaba en directo, y falseando un directo que en ese momento era humo, no era nada, no existía. Lo que hice fue tiempo con Paolo Futre y esa partida la gané, se lo puse a García el primero en antena. Cuando se dieron cuenta mis compañeros, evidentemente, me querían matar algunos, pero bueno, el objetivo ya estaba cumplido. Ahora me adoran", expone Pipi.

"¿Y Futre se dio cuenta?", le pregunto. "Futre se dio cuenta rápidamente, pero yo tenía tanta complicidad con Futre… Ese día no quería hablar con nadie, digamos que yo le convencí. Le dije que eran dos minutos. "Pablo, yo necesito que hables. Es que lo necesito". Yo le lloré, le lloré mucho. Yo creo que le di bastante pena y aceptó la petición, pero dije: "Es mi trabajo y lo tengo que conseguir". Yo lo había conseguido primero y García estaba contento, y en esa época había que tenerlo contento como jefe, porque él no era un segundón. Era un periodista de autor, era auténtico y para él la noticia era la religión de la profesión", define Pipi Estrada.

Cristina Gallo

  • 1987-1992 (Antena 3 Radio), 1992-2000 (Cadena COPE) y 2000-2002 (Onda Cero)
  • 58 años - 15 años con García

"Eso es algo que con los años él se ha dado cuenta, y lo ha reconocido, que no era tan importante tener al protagonista el primero, sino hacerle la mejor entrevista. Pero él entendía, y yo lo entiendo también, lo veo así, que si tú coges a ese protagonista del día, y ya ha entrado en tres radios seguidas con la entrevista, en la cuarta entrevista ya no te contesta igual. Ni es tan fresca respuesta, se ha cansado de contestar y no dice lo mismo. Y él jugaba también con eso de "si es el protagonista del día, todo el mundo va a sintonizar donde esté García porque sabe que lo va a tener", porque esa era la premisa, que García iba a tener el protagonista del día", señala Cristina Gallo, redactora en sus comienzos en Antena 3 Radio en 1987; redactora jefe en COPE y subdirectora de contenidos del programa de José María García en Onda Cero. Es decir, mano derecha de García y otro de los nombres que más veces salen a la palestra durante la charla con los periodistas.

Como la palabra "noticias" a ojos de García. "Si tú dices algo, es porque lo tienes confirmado, porque te lo han dicho y lo has confirmado varias veces. Él no consentía la especulación, el rumor no le valía. Él quería información y si te la daban dos, tres fuentes, entonces valía. Si no, había bronca", señala Cristina Gallo, la única mujer en el entorno profesional radiofónico de García, más allá de sus secretarias, Almudena y Paloma.

"Hombre, un reto era, pero en ese momento no eres consciente de que eres la única mujer que estás ahí. Simplemente estás intentando dar lo mejor de ti. Cierto es que sí, de alguna manera notabas la presión de que tenías que demostrar todo el rato que tú sabías de lo que estabas hablando y de que tú podías hacer lo que ibas a hacer. Eso sí es verdad. Pero la verdad en la redacción en la que yo entré en Antena 3 no encontré nada que me echase a mí del sitio. No había nada que decir, porque veían que yo sabía de lo que hablaba y sabía lo que hacía, aunque al principio, como todo el mundo, tienes que aprender cómo funciona, porque cada redacción es un mundo, tiene unas maneras. Pero, por lo demás, va un poco también con mi carácter, que nunca me he parado ante nada y he hecho las cosas. José María y yo es algo que nunca hemos hablado. Yo creo que ni miró siquiera si yo era qué, simplemente cumplía, hacía lo que necesitaba y era lo que él quería en la redacción y no miró más allá. Pero es cierto que sí, que había muy pocas y mira ahora, hoy en día, cuántas mujeres hay en la radio deportiva nocturna. Poquitas, poquitas", reflexiona Cristina.

La periodista asturiana comenzó su singladura profesional en Antena 3 Oviedo, donde coincidió con 'Supergarcía' allá por 1987 con el mismo denominador común que iba a acompañarles en sus veinticinco años de trayectoria juntos: las notas que le pasaba a García. "Era un jueves. Él venía de jurado de los premios Príncipe de Asturias y había un partido de baloncesto, creo que del Real Madrid, y él tenía que hacerlo desde la emisora de Antena 3 en Oviedo. Yo estaba allí en la redacción de deportes con Carlos Novoa, que debió decirle: "Cristina es entrenadora de baloncesto, te puede ayudar". Dijo que sí, yo me senté ahí y me dijo: "Tú pásame notas de lo que está pasando, porque lo estaban televisando, si cambian de defensa, si pasa algo". Empecé a pasarle notas de los cambios en defensa, de las faltas, de lo que hubiese. Yo le iba poniendo notas sentada a su lado y, después, acabé donde acabé. Me tiré unos cuantos años al lado, también pasándole notas todo el rato, pegada en el estudio", revive Cristina.

Pegada e instalada en el estudio y en la redacción, entre los que pasaban ocho, diez o doce horas al día, pero "los domingos, que después de los partidos además empezaba el programa, estabas seis o siete horas manos a mano, todo el día ahí, y luego, evidentemente, todo el día hablando con él y estando con él". Un tiempo de máxima exigencia. "Tenías que estar con los cinco, no, con siete sentidos encendidos a la vez, al 200%. Yo tenía unos auriculares especiales que por un oído escuchaba lo que se estaba emitiendo y por el otro oído escuchaba las órdenes de todos los campos, de los técnicos. Entonces, yo tenía el cerebro dividido para poder enviarle a él, para poder darle todas las notas y que todo fuese funcionando un poco como tenía que ir y que nada fallase. Porque ya sabes que no le gustaba que fallasen las cosas, tenía que salir todo bien", recalca Gallo, al tiempo que resalta un aprendizaje "cada día, cada día".

"Yo soy quien soy por el aprendizaje que me llevo, ya no de García, de todo el equipo que había ahí, porque ten en cuenta que yo empecé en esa redacción de Antena 3 en Madrid con Ernesto López Feito, Gaspar Rosety, Andrés Montes, Fernando Soria, Eduardo Torrico que, por desgracia, ahora me doy cuenta de que sólo queda Fernando Soria, los demás han fallecido ya, los he perdido". He aprendido de todos y, evidentemente, de García, la disciplina, el investigar y buscar la noticia por siete sitios distintos para poder confirmarlo. El "no te relajes" porque el momento que te relajes te van a colar algo o te van a robar al protagonista de la noticia. Y la defensa a ultranza del deportista. Yo creo que eso es lo que no se ha tenido en cuenta nunca de García", afirma Cristina.

"Siempre se ha hablado de las broncas o de lo que decía o lo que hacía, y yo creo que hay muchas personas que no se dan cuenta de que él al final lo único que estaba intentando es defender al deporte y a quien hacía deporte. Defendiéndolo ante, como decía él, los que se sentaban en esa poltrona, como él decía, y que se creían que eran los dueños y señores del deporte. Cuando es al revés, están ahí porque hay personas que hacen deporte, si no, ellos no tendrían ningún sentido que existieran. Entonces, yo creo que eso es lo que no se ha tenido en cuenta, cómo García ha intentado ante todo, uno, defender la verdad -que alguna vez se puede haber equivocado, como todos nos equivocamos-, pero intentar, sobre todo, que el deportista y el deporte tuviesen lo que tenían que tener, lo que merecían", sentencia Cristina Gallo sobre "el maestro de la radio, maestro de periodistas. Un maestro", sentencia.

Julio Pulido

  • 1991 (Antena 3 Radio), 1992-2000 (Cadena COPE), 2000-2002 (Onda Cero)
  • 51 años - 11 años con García

Siendo aún un niño empezó también al lado de García un Julio Pulido que recuerda vivamente aquella redacción "de la Calle Oquendo 23, en el año 1991. Yo era el más niño de todos, con diferencia, tenía 18 años. Iba los fines de semana, estaba estudiando en Madrid. Estaba, sobre todo los viernes, con Gaspar Rosety y ya me quedé a hacer prácticas en el verano del 92. A García yo le tengo mucho cariño, mucho respeto y mucha admiración. Posiblemente, no estaría aquí hablando ahora mismo contigo y habiendo hecho todo lo que he hecho en mi vida profesional", reconoce Pulido, que se muestra muy claro cuando hablamos de esa tozudez innata y profesional que llevaba a García a querer ser no ya el primero, sino el único en tener a un protagonista.

"Cuando hace dos o tres años lo veo con Jordi Évole, la primera entrevista que concedió, y dice: "Yo me equivoqué, porque si no era el primero, lo que tenía que haber hecho era la mejor entrevista". ¿Cuántas veces le pude yo decir eso? Claro, vamos a hacer la mejor entrevista y ya está, pero no había manera, macho, no había manera", reitera.

Lo que sí había eran protagonistas que ponerse el otro lado de la línea cada noche. Y del nivel que García quisiera. "Si el poder se mide por la gente que se te pone al teléfono, García tenía el máximo. Se le ponía el Rey, presidentes del Gobierno, ministros, presidentes de empresas… Recuerdo después de ganar Induráin un Tour. Le dijo: "Si tengo al Rey, ¿entras primero conmigo?" Y dijo Induráin: "Joder, claro, si está el Rey…" Y ahí estuvo el Rey dándole la enhorabuena a Induráin", recuerda Pulido, que se marchó con García de Antena 3 a COPE y después a Onda Cero, donde tiene grabado el adiós radiofónico del periodista madrileño en 2002, tras once años a su lado.

"Nadie podíamos imaginar que aquel domingo era el último programa de García. Fue un domingo normal. Si a mí en ese momento me dices que es el último día que García habla por la radio y va a hacer un programa, te hubiese dicho que qué te habías tomado". Nada indicaba eso. Fue todo como muy imprevisible. La palabra es imprevisible. Fue extrañísimo todo", revive.

La imagen de aquella noche también tiene clara Pulido cuál es: "Hizo el programa por la tarde, luego por la noche, como si nada. Subió de hacer el programa, se metió en su despacho y sí que recuerdo que estuvo escribiendo a máquina durante un tiempo. Eso lo tengo grabado en la mente. Escribió a máquina, y después de escribir a máquina, dejó un sobre encima de la mesa de Almudena y se fue. Y recuerdo cómo dijo: "Hasta mañana. A ver qué hacemos mañana", hace memoria Pulido, que asegura que "lo dejo como una estrella". "Te voy a poner un ejemplo. Esto es como si Vinicius no vuelve a jugar con el Real Madrid ya nunca más. Si te digo yo a ti ahora mismo que después de lo que le pasó a Vinicius en Mestalla, Vinicius no vuelve a jugar en el Real Madrid porque cogió tal rebote que se piró de España y se puso a jugar en Brasil o en Italia. Tú me dirías que estoy loco perdido. Me dirías: "Pero tío, ¿qué dices? Pues esto es lo mismo, te lo digo sin exagerar", asegura el colaborador de LaSER, entre otros medios.

"Todos teníamos la sensación de que García iba a volver, de que eran unas diferencias puntuales que se iban a solucionar y que García iba a volver a hacer el programa y se acabó. Hace poco le escuché en una entrevista que dijo que él sabía que ése era su último programa, "sabía que era mi turno", dijo. Pero no, no, no. Si tú a mí me dices eso, me tienes que pellizcar para decir que eso es verdad", comenta Pulido sobre el adiós y una posible vuelta de García que nunca se dio pero que, según él, estuvo cerca de suceder "dos veces mínimo, lo que pasa es que me consta que él esto lo ha omitido, negado o matizado". "Preparamos un programa como si García volviera. Lo recuerdo como si lo estuviera viviendo ahí adentro, y a las diez o diez y media de la noche me llamó: "Oye, que no lo hago, dile a Agustín (Castellote) que lo haga. En ese tira y afloja hubo momentos en los que parecía que iba a volver, pero no se concretó y nunca volvió. Así que los días posteriores fueron de mucha incertidumbre", apunta.

Un adiós que acabó con el camino profesional de García y bifurcó el de los periodistas que habían trabajado con él. Un momento en el que extrajeron conclusiones en las que hoy se reafirman sobre aquellos años de aprendizaje al lado de la estrella radiofónica: "García me enseñó lo que había que hacer en esta profesión y lo que no había que hacer. Tomé buena nota de las dos cosas. De lo que había que hacer: el sentimiento y el sentido de la competitividad. Él y otra persona a nivel de García, Manolo Lama, me ha enseñado el sentido de la competitividad. Me lo transmitió García, sin ninguna duda, y lo sigo practicando a día de hoy. Y lo que no, el que si no somos los primeros, ya no somos. Yo he sufrido con eso una barbaridad, porque nos metía una presión brutal trabajando y no era bueno. Vamos a intentar ser los segundos, mejor que los primeros", reconoce Pulido, que también destaca que aprendió de García que "no hay verdades absolutas tampoco. Que ni determinado personaje es muy bueno porque lo digamos nosotros ni es muy malo porque lo digamos nosotros. Que hay que ver todas las perspectivas", señala.

También con la perspectiva que otorga el tiempo y la distancia señala que "el episodio con De La Morena fue una guerra que nos desgastó muchísimo. Que nos hizo ser competitivos, nos puso las pilas a las dos partes y eso hizo que sacáramos los mejor de cada uno, pero derivó en un asunto personal absurdo, sin sentido, que perjudicó a los dos y que nos metió en una vorágine de una guerra absurda", sentencia, sensato, Julio Pulido.

Rafael Almansa y Juan Bustos

  • 1992-2000 Cadena COPE) y 2000-2002 (Onda Cero)
  • 65 y 55 años respectivamente - 10 años con García

Quienes también saben bien del grado de competitividad al que te exponía José María García y trabajar a su lado son Rafael Almansa y Juan Bustos, periodistas que durante diez años trabajaron para García desde la delegación de Sevilla.

Las anécdotas se suceden con ambos. Las sonrisas y las risas también son continuas. En el caso de Almansa, desde el primer instante que recibe la llamada para trabajar con el periodista madrileño, ya en su etapa en COPE.

"Estaba yo en un gimnasio un viernes por la tarde, recibo una llamada: "Rafael Almansa, acuda a recepción". Y era una secretaria de García, y me dice: "¿Rafael Almansa?" "Sí". "Oye, que me dice José María García que lo llames a las 10 de la noche". Y digo yo: "Sí, hombre, y mi padre es Satanás. Déjate de cachondeo". "No, no, que lo llames a las 10". Y me da un teléfono. Digo, bueno, lo llamo, y a las 10 de la noche escucho: "Don Faelito, buenas noches". Y ahí empieza la maravillosa vida que tuve con José María García desde el 92 hasta el 2000 y pico, que ya se fue todo al garete", recuerda Rafa Almansa imitando la voz de García al otro lado del teléfono.

"Era el puto pipa, el número uno, lo más grande que ha habido en la información deportiva. Un tío que inventó el programa nocturno que se hace ahora mismo, pero con mucha audiencia. Que inventó el micrófono inalámbrico, que se ponía él, que no se le caían los anillos. Que la Vuelta Ciclista tenía un significado cuando lo hacía él con el helicóptero y se ponía en la línea de meta para esperar y entrevistar al líder de esa etapa. Reventado el tío se ponía en el programa de la tarde y de la noche. Un currante al que nadie le regaló nada y que se mataba 24 horas trabajando", reflexiona Rafa.

"Disciplina, pero con calidad, con risa", así define Almansa la radio de García. Unas risas que compartieron en momentos profesionales y personales como éste. "Mira, te cuento una anécdota para que veas quién era García. En aquella época yo tuve la suerte, o mala suerte, de enamorarme de la ex de Diego Rodríguez, que era futbolista de Sevilla: Lucía, que había estado en Eurovisión. Entonces se separan, y Lucía y yo nos enamoramos y somos pareja. Bueno, ¿cómo me daba paso García cuando se enteró de la historia? El "vamos a Sevilla -dice imitando la voz de García-, se disputa el partido Sevilla-Valencia. En Sevilla está todo el equipo preparado, capitaneado por don Rafael Almansa". "Hola, buenas tardes, José María, bla, bla, bla…" Y me decía: "Don Rafael, ¿ha dormido usted con pijama o sin pijama?" Eso en pleno programa. Era un cachondo mental que no te puedes imaginar, pero en antena te mataba si tú no hacías lo que él quería", recuerda.

"Y después, buena persona. Cualquier persona de su equipo que necesitaba algo, porque su padre, su madre, su hija, su hijo, estaba enfermo, él lo mandaba al mejor hospital y la factura la pagaba él. Yo nunca tuve un problema cuando invité, en la época de Maradona que la viví yo intensamente, a un entrenador, a un futbolista por algo importante, jamás me dijo: "¿Esa factura de qué es?" Nunca. El tío más generoso que yo me he echado, con más calidad y, vamos, un caballero. Se portó muy bien con nosotros, con Ismaelito (Ismael Medina), con Bustos, con los que estábamos, era un crack", certifica Almansa.

Un portarse bien que Bustos y Almansa materializan en sendas escenas vividas por ellos en aquellos años. "García era un tipo que era muy exigente, pero luego a sus empleados trataba muy bien, a todos, ¿eh? A todos. Yo me casé en abril del 99. Era un viernes, yo lo invité a la boda dos o tres semanas antes. "Juanito, voy a intentar ir", porque él venía mucho a Sevilla. Y el mismo viernes por la mañana me llamó Cristina Gallo, que era su secretaria, una mujer que él tenía allí de confianza, y me dice: "Juan, José María no puede ir a la boda. Me ha dicho que te llame, que él no puede ir, tal y cual, y que lo siente mucho". Y le digo: "No te preocupes". "Él te llamará". Y cuando yo salí de la iglesia donde yo me casaba, en la Santa Caridad, yo salía por la puerta y acabo y me voy del brazo, se me acercó un tío que yo no he vuelto a ver en mi vida, y me dijo: "Don Juan Bustos, esto es de parte de José María García". Y me dio un sobre y se fue. Era un sobre con un cheque de El Corte Inglés. Era un buen dinero de la época. Te hablo de 1999, que no había ni euros todavía. Dinero había bastante, ya te digo yo que con el dinero que me dio García pagué una parte importante del viaje de novios" recuerdo Bustos sobre quien califica como "un genio".

Almansa sí le pone cifra a la generosidad de García. "En Navidad te mandaba una tarjetita de las antiguas que ponía: "José María García Pérez y Montse Fraile. Querido Rafael. Gracias por tu lealtad, enhorabuena por tu profesionalidad. Me siento orgulloso de trabajar contigo". Y a continuación te decía: "Gástate esto con urgencia en casa de mi amigo El Corte Inglés. Un abrazo". Y te mandaba en aquella época 500.000 pesetas (3.000 euros) en talones de El Corte Inglés. Ése era García, ése era García. La verdad es que yo le tengo mucho cariño porque conmigo y con todos los que yo vi, con la redacción, se portó muy bien con nosotros", reitera.

Bustos, director de la radio y la televisión del Betis, recuerda esos "'Saludos cordiales', aquella sintonía de 'Superarcía' y los gestos y las palabras que él tenía, esas formas de entrevistar, cuando acomodaba los pies en la mesa, con su puro. Tenía un estilo único que luego algunos han tratado de imitar, pero no han podido. Cuando él se ponía duro, tú sabes, era lo peor del mundo, porque una bronca de García o una entrevista con García que acababa mal podía acabar con la reputación de una persona, pero si las cosas iban bien, García te solucionaba mil problemas de todo tipo", razona Juan, que pone un ejemplo más que gráfico de ese "arreglo" que propiciaba García.

"Yo siempre he cubierto la información del Betis y era la época de Lopera. Hemos tenido mil problemas con él, porque García al principio estuvo del lado de Lopera, pero luego se separó mucho de él. Y vivimos algo súper tremendo, que fue la famosa fiesta de Halloween", anticipa divertido Bustos, que narra los hechos. "Ése fue el Día de Todos los Santos. Yo llegaba a Onda Cero con Almansa una mañana y me dicen: "Hoy ha habido lío en la ciudad deportiva del Betis porque al parecer Lopera fue anoche a casa de Benjamín y tú sabes, mujeres, copas…" Y me llama José María García y me dice: "Juan, vete a casa de Benjamín, pinchas los teléfonos y que allí no entre nadie", relata.

"Yo me llevaba bien con Benjamín y me fui a su casa a las cuatro de la tarde, desconecté todos los teléfonos, bloqueé la casa y me quedé allí. Fuera, en la calle había cinco o seis unidades móviles, siete u ocho medios llamando a la puerta y yo le decía que no le abriera la puerta a nadie. Fue tremendo. Y ya García a las doce abrió el programa con Benjamín, con Juande, que era el entrenador, y con Lopera. El tema fue muy gordo en Sevilla porque las mujeres de los futbolistas se cabrearon, que los tíos estaban de putas. Se montó la de Cristo, pero Benjamín sabía que García era el único que podía solucionar eso. De hecho, entraron todos, se solucionó, hicieron las paces y ese Betis acabó jugando Europa. Y cuando acabó la comunicación, que duró 30-40 minutos, yo tuve que salir por la puerta de atrás de la casa de Benjamín, por el jardín, para que no me vieran los compañeros, que ya entraron todos cuando me fui, pero yo tenía que blindarlo. Aquello fue la toma de Normandía", rememora entre risas Bustos.

No lo fue menos la primera entrevista que concedió Diego Armando Maradona en septiembre de 1992 en su llegada al Sevilla y en el primer programa del estreno de García en COPE. "A Maradona lo tenía yo que tener vivo o muerto en los estudios de COPE Sevilla. Eso me lo dijo García el día que yo firmé en Madrid mi contrato", cuenta Rafa Almansa. "Y entonces resulta que ese día yo tenía secuestrado a Maradona, prácticamente. Iba todo el ballet: Maradona, su mujer, Marco Franchi (representante de Maradona), Bolotnicoff (su abogado)… Iban en un Mercedón negro. Y se habían perdido. Mi suerte fue que me los encontré en República Argentina, en el centro de Sevilla. Yo que los veo: "Diegooo", grité. Y dice: "¿Quién eres?" "De COPE, Rafael Almansa". "Ay, sácanos de aquí, que estamos perdidos". Y digo: "Sígueme". Y ya fue su perdición", confiesa simpático Almansa.

El periodista andaluz pasó todo el día con Maradona. "De ahí me lo llevé a Aljarafe, nos metimos en un salón de una bodega buena, venga a comer jamón y más jamón. Después los acompañé al Hotel Andalusí, que es donde se quedó a vivir antes de irse al chalet de Espartaco, del torero, que fue donde vivió en Sevilla con Lucía y las niñas. Entonces, a las diez se vistió Maradona todo de negro con lunares blancos y su mujer, todo de rojo con lunares blancos. Ese día ellos tenían un programa para la RAI, que lo hacía Pavarotti. Yo estaba esperando a que terminara el programa para llevarlo a COPE Sevilla. Resulta que cuando termina el programa, De la Morena estaba con un grabador para hacerlo y quiere parar Maradona, y lo cogí por la mano y le digo: "¿Dónde vas tú? Quítate de en medio, que salimos volando". Y entonces De La Morena se quedó conmigo y un día me pegó un palo muy malo, muy traicionero, de una cosa de mi exmujer. Pero la anécdota fue que cuando llegamos al estudio, estaba atiborrado de gente, periodistas, todo el consejo de Sevilla, compañeros. 12 de la noche. "Pi, pi, pi. Saludos cordiales, comenzamos esta nueva singladura, he fichado a los mejores y quiero comprobarlo. Sevilla, Don Rafael Almansa". "Buenas noches, José María". "¿Tiene usted a Maradona ahí?" Y digo yo: "¿Lo duda?" Y dice Maradona: "José María, ¿quién es este sabueso que lleva todo el día matándome? Me está castigando, me tiene encerrado, ¿pero quién es este animal?". Ésa fue la anécdota. García tirado en el suelo, ¿sabes?", refresca la memoria Rafael Almansa.

El periodista sevillano trazó una gran amistad con Diego Armando Maradona durante su paso por el Sevilla, en la temporada 1992-1993. "Yo viví prácticamente en casa de Maradona, porque el que le arregla lo del transfer, una de las cosas de la FIFA, es García, que tenía un hombre metido en la FIFA. Y necesitaba un contacto con Maradona y era yo el que me iba al chalet y estaba ahí con él. Estaban las noticias que fluían de Suiza. Entonces, me llamaba a mí García, y yo le decía: "José María, Diego está hablando por teléfono. Ahora te llamo". "No, no, no, no, aguanto, aguanto". Y se aguantaba el tío diez minutos si hacía falta para hablar con Maradona. Y cuando terminaba Maradona: "Diego, José María", y los ponía juntos. Yo era el contacto, la bisagra, entre Maradona y García", asegura Almansa, que describe el estado de sitio de aquel chalet.

"En la casa de Maradona estaba Daniel Bolotnicoff, que era su abogado; Marco Franchi, que era su manager; Signorini, que era preparador físico. Estaban todos. Y yo estaba todo el día por allí con Diego. Salía, entraba. Y cada vez que había una noticia o Maradona quería hablar con García, yo era la persona que lo hacía. De hecho, Signorini me pidió una máquina de estas para entrenar, que en España no había, y se la compró García en Londres. La trajeron en un camión de Londres para que entrenara. O sea, que la amistad era total y el que tenía el poder era García", rememora.

Una amistad que se consolidó entre el periodista andaluz y el astro argentino durante toda la temporada, durante todo el año que 'El Pelusa' vivió en Sevilla, hasta su marcha finalizada la campaña. "Maradona cuando se va me da un abrazo muy grande. Me dice: "Rafita, te quiero hacer un regalo". Le digo: "No, el regalo es tu amistad. ¿Te parece poco el regalo que me has dado? Y dice: "Bueno, una cosa, prepárate una entrevista que sea importante y que sea muy buena para ti". Entonces, le hice en Interviu una entrevista que fueron seis páginas y en aquella época me dieron un dinerito que él me dijo: "Eso para ti, para que te acuerdes siempre de mí". "¿Te puedo preguntar cuánto fue ese dinerito?", le digo. "Un millón de pesetas (6.000 euros), que lo repartimos entre Roberto Gómez, que fue el que habló con Interviu y yo", confiesa alguien a quien García inculcó el valor de la verdad. "Se enfadaba mucho con las mentiras. Él nunca tomó alcohol. De la Morena dijo que estaba una noche borracho. Mentira. Tomaba cerveza sin alcohol con hielo. Hay cien aventuras de García. Era para comérselo. Es que no te puedes imaginar la cantidad de cosas que este hombre hacía, era increíble", concluye.