'Jota', en las tripas del Girona desde Tercera División: "Nunca he limpiado unas botas"
Josep María Luis, utillero de los de Míchel, repasa dos décadas de orgullo rojiblanco, del barro al coliderato de Primera División.

Le llaman Jota pero su nombre es Josep María Luis. Nació en la Farga de Bebie, una colonia textil, entre Osona y el Ripollès, y en su DNI pone que es de Vic, pero el se siente de Girona, donde creció, echó raíces, ha criado a sus hijos, y donde trabaja, desde hace 20 años y casi por casualidad. En el vestuario le conocen hasta las arañas, le quiere todo quisqui, y entre los empleados, veteranos y noveles, no tiene más que amigos. Y almacena recuerdos, que a menudo, en la carretera entre Pals, donde vive, y el campo de entrenamiento del Girona –"una carretera preciosa", dice-, cuando en la radio escucha que el Girona ha vuelto a ganar, le remiten a los años del plomo, en Segunda B.
No lleva la cuenta de cuántas camisetas ha doblado antes de un partido, de cuantos baúles ha cerrado ni de cuántos partidos ha ganado o perdido. Está orgulloso de su tortilla de patatas y de sus macarrones, que según sus hijos son los mejores del mundo (tiene tres hijos: Marc jugaba en las divisiones inferiores del Girona, Jordi, y Eudald, el pequeño que ni lo mira). Y, aunque le guste cocinar mucho, últimamente cocina su compañera. Porque al Jota, además del Girona, lo que le gusta es comer bien por encima incluso que salir a pescar. "Pero comer bien, no comer en sitios caros de esos que te dejas el sueldo, allí que no me busquen". Ya encontrará el dónde zampar en algún rincón de ese Empordà que tanto ama... si el Girona lo permite.
Eras un jefazo en la administración pública y has acabado de utillero del Girona FC. ¿Me lo explicas?
¡Qué collons jefazo! Yo era un administrativo del ICS. En el 1976 aún no se habían hecho los traspasos a la Generalitat así que trabaja en el Instituto Nacional de Previsión y en 1979, cuando se crea el Institut Català de la Salut, paso a trabajar allí. Pero era un trabajador normal, un auxiliar administrativo.
Silencio. Al habla Don Jota.
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) April 16, 2023
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¿Y cómo acabas en el Girona?
Porque el Girona no tenía fútbol base. Y un grupo de padres, encabezados por Miquel Ferran, una persona muy conocida en Girona, crearon la Escola Gironina de Fútbol. Mi hijo jugaba allí, tendría 6 o 7 años. Entonces, la familia Roche, el padre, que eran muy amigos de Ferran, entraron en el club y decidieron que debía tener fútbol formativo y absorbió la Escola. Y me puse a echar una mano a los críos. Ayudaba con el material, hacía de delegado, organizaba los torneos en Semana Santa... Hasta que una noche se murió el hombre que se encargaba del material en el primer equipo.
¿Perdón?
Sí, de golpe. Cenó, se metió en la cama y por la mañana estaba muerto, el pobre. Yo me enteré que buscaban a alguien y me ofrecí a ayudarles. Entré el 1 de mayo del 2003. Pero de alguna manera colaboro con el Girona desde 1994.
¿Cómo fue tu primer día?
En el campo del Vilassar de Mar, vino un nano y me explicó más o menos cómo iba la cosa. "El martes vendré al campo de entreno y te cuento cómo va en el día a día". Pero no le volví a ver, no vino más y ahí me quedé más solo que la una, así que me lo organicé un poco a mi manera.
¿Es verdad que nunca has limpiado botas?
Es verdad. Al principio estaba yo solo y era imposible, no daba tiempo. Tenía un trabajo de locos, preparaba la ropa, la tenía que lavar... Pero es que el primer año, en Tercera, yo acababa de trabajar a las tres, llegaba al campo a las cuatro y a las cinco había entrenamiento. Y después recoge todo, lava, prepara para el día siguiente... yo salía a las once de allí. En Segunda B se entrenaba por la mañana. Entonces buscaron otro por la mañana, para que les echara una mano en el entrenamiento, y yo por la tarde lo organizaba todo.
¿Nunca se quejó nadie?
Nunca se las he limpiado, desde que entré. Una vez se quejó la primera temporada que estábamos en Segunda. Vino un argentino y me dijo que ni hablar, de que a él la botas se las limpiaba yo. Y lo escuchó uno de los veteranos y se fue a por él y le pegó una bronca que no veas. Pero el tío no se quedó contento, así que se fue a hablar con el presidente y el presidente vino a decirme que hombre a ver.... Y un veterano enganchó por el cuello al presidente para defenderme, pensé que le mataba.
¿Y cómo acabó la cosa?
Pues que las botas se las limpio él. Era un niñato. En 30 años es con el único que he tenido un problema.
¿En qué medida afectan a tu trabajo los nuevos materiales?
Hombre, bastante, empezando por las pelotas. Collons, ahora nos dan 120 de las blancas, y 80 de rojas, que empezamos a jugar contra el Athletic con las rojas, y nos han de durar hasta la 32. En 2B teníamos 30, que encima se estropeaban y te tenías que guardar 10 solo para los partidos para que estuvieran bonitas. Yo les decía en el club: ¡comprar unas cuantas más! Y creo que me engañaban porque me decían que esas no se vendían en las tiendas. Me volvía loco detrás de las pelotas. Me acuerdo un día en el campo del Palamós, un amistoso, donde teníamos que jugar con nuestros balones y uno se fue fuera del campo. Salí corriendo y cuando llego para un coche, abre la puerta, coge la pelota y apa, ¡Adéu pilota!
"Salí corriendo y cuando llego para un coche, abre la puerta, coge la pelota y 'apa': ¡Adéu pilota!"
Utilero del Girona¿Y cuánto hace que eres socio?
¡Buf no sé! Yo a los 7 años ya iba al campo de Vista Alegre a ver los partidos con un grupo de críos, con los amigos de la calle. Al campo si eras tan pequeño entrabas gratis, pero no te dejaban entrar solo, así que nos poníamos en la puerta y esperábamos a algún señor. Siempre había alguien que te entraba. Ya nos conocían.
Las habrá vivido de todos los colores...
Claro. Ascensos, descensos, días buenos y malos, claro. Piensa que he vivido siete promociones.
¿Y buenas fiestas?
La de Tenerife, la última vez que subimos a Primera, fue espectacular porque fue un año que no cuentas con subir. Nos metimos al final. Bueno, pero la primera que subimos contra el Zaragoza, que fue en casa... Aunque esa todo estaba preparado... la de Tenerife no te la esperas, en su campo... Fue gorda esa. Habíamos jugado dos veces ese año y los habíamos perdido los dos.
¿Lo del primer ascenso es cómo lo del primer beso?
El primero es el primero, claro. Mi primer ascenso fue en el año 2003, de Tercera a Segunda B, una promoción de cuatro equipos en las que nos tocó jugar contra el Benidorm, el Águilas y el Manacor. En Benidorm nos metieron un atraco que no veas. Perdimos 1-0, y entonces el goal average era súper importante. En casa al siguiente partido, el penúltimo, otra vez contra el Benidorm, teníamos que ganar por dos goles y ganábamos 2-0, pero nos metieron uno y estábamos eliminados. Hasta que salió la magia, la magia del mago, de Javi García, y metió una falta de 40 metros, un golazo. Así que llegamos al último partido con opciones, pero teníamos que ganar en el campo del Águilas, que no se jugaba nada. Y ganamos 2-0 y subimos.
¿Quién era el entrenador?
Pep Moratalla.
El vestidor de Montilivi, a punt. Com sempre, feina impecable de Jota i Carlos Quintero. pic.twitter.com/rYi1LQLieY
— Girona FC (@GironaFC) January 10, 2015
¿El central del Barça de Venables?
Sí, claro. Le echaron al primer partido del playoff y el resto del playoff lo dirigió Narcís Juliá, que era el director deportivo.
Habrás tenido en estos 20 años, ¿cien entrenadores?
No, cien no, pero 25 igual si. Entré con Moratalla, he tenido a Narcís (Julià), Raul Agné, a Salamero, con el que subimos a Segunda B, Olmo, Cristóbal, a Domènech Torrent.
El que trabajó con Pep Guardiola...
Sí, sí, claro.... Con él y con Carles (Planchar, responsable de analistas del Manchester City) ese año, en el campo del Castellón, nos metieron un robo. Acabamos con 8 o 9 jugadores. Con un empate nos salvábamos y perdimos el partido. Fue algo increíble, acabamos empatados seis equipos a puntos, ¡creo que no ha vuelto a pasar nunca más! Y al año siguiente jugamos el playoff. Y no subimos porque en el campo del Eldense otra vez... ¡qué escándalo de partido¡ Joel metió un gol súper legal, y lo anuló el árbitro. Luego nos pitó un penalti que solo vio él. ¡Una vergüenza! 1-0 y para casa. También es verdad que en la vuelta, volvimos a perder un partido de 4-0, y nos ganaron 2-0. Y nos quedamos en Tercera. Pero he tenido de entrenador al Tato Abadía, a Nogués, a Carrillo, Josu Uribe, Rubi, Ricardo, Javi López, con Machín subimos a Primera después de mucho intentarlo, y luego ya Unzué, Eusebio, Martí, Francisco... Salen muchos, ¡no?
Y ahora Míchel, ¿qué tal el de Vallecas?
Un 10. Es un fart de riure (te ríes mucho con él). Para trabajar es súper estricto, súper serio y ve el fútbol muy, muy bien. Bueno, yo no es que sepa mucho, pero el tío cada vez que hace un cambio o mueve un jugador lo arregla todo y te soluciona el partido. Tiene ojo. Pero además es súper divertido explicando anécdotas. Aunque también te digo una cosa, es como despistado, hay días que pasa por tu lado, le saludas y ni te ve, va liado, está pensando en lo suyo, igual reacciona a los 15 días. De lo mejor que ha pasado por Girona.
"Míchel cada vez que hace un cambio o mueve un jugador lo arregla todo y te soluciona el partido"
Utilero del Girona¿Y de presidentes?
Uy, tampoco tantos, no creas. Mira yo entré con Narcís Roche, luego tuve a un tiempo su hijo, Jordi, Josep Cusó, Josep Delgado.
¿A ese no le buscaba la Policía?
No, la Interpol. Acabó en Polonia en la cárcel, pero salvó al Girona, que estaba endeudado hasta las cejas. A mí me debían cinco meses, y me lo pagó todo en dos. La deuda del club la liquidó. No sé que líos tendría y por qué lo encarcelaron, pero al Girona le hizo bien, eso hay que reconocerlo. No se dónde estaríamos ahora.
Geli, al que tuvo de jugador, ¿ha cambiado mucho o está crecidito?
Al presi lo había tenido de jugador, sí, el año del Domènech Torrent. No ha cambiado nada, es encantador, es igual que cuando era jugador. Delfí siempre ha sido un chico muy educado, muy cercano, muy buena gente. Pero muy educado ya de crío. Y lo sigue siendo, muy respetuoso con todos. No es que le vea mucho, pero de vez en cuando baja a los entrenamientos. Es amable con todos los empleados. Piensa que a Delfi lo conozco desde que es infantil. Hasta que se fue al Barça. Nunca se le subieron los humos a la cabeza.
¿Has hecho buenos amigos con los jugadores?
Sí, he conocido gente muy maja y con algunos tengo una gran amistad. La verdad es que no me puedo quejar, siempre me han ayudado. siempre me han tratado muy bien. Y los he visto muy buenos. De Diego Rangel soy muy amigo, con Dani Planagumà, cuando estábamos en Tercera; ahora Pere Moreno, Matamala, Felipe Sanchón es uno de mis mejores amigos.. Javi García, muy buena gente...
¿Este vestuario es uno de los mejores de la historia del Girona?
Sí, de lo que yo he visto. Es sensacional. Hay un ambiente genial, bromas y cachondeo, pero a la hora de trabajar es impresionante. Es una de las claves de estar dónde estamos. La verdad es que siempre he visto buenos grupos, buena gente. Pero es que lo de esta plantilla es increíble, claro que también ayudan los resultados. Cuando va mal siempre uno señala al otro y hay mal rollo, pero cuando se gana todo es ji ji ja ja. Eso es verdad. Pero también es verdad que en este equipo no hay ni medio hijoputa.
Con tu experiencia, ¿has constatado que los porteros son los más raros del equipo?
Hombre, eso por descontado. Buena gente, no lo dudes, pero son raros: ¡collons si son raritos! El que tenemos ahora, cómo le metan un gol mejor que ni le mires. Es buen tío, pero cómo se pone. Juan Carlos es lo mas normal que he visto. Yo siempre le digo: Juan Carlos, tú no pareces portero. No tiene manías, es un portero raro, por eso, porque no parece portero. Siempre está que si los guantes para el entreno, que si estos para el partido, que si ahora me vendo este dedo pero este no... Son raritos, sí.
¿Quién es el jefe del vestuario?
¿El jefe? ¡Yo! No, a quien se respeta por encima de todo, porque ya es toda una leyenda del club, es a Stuani. Es una institución. Es que no es que esté integrado en el club, esta integradísimo en la ciudad. No le he preguntado nunca, pero yo creo que este se queda a vivir aquí. No solo le gusta Girona, le gusta la comarca porque no se si la gente lo sabe, pero esto es precioso.
Dices que una de tus debilidades era Oriol Romeu, ¿le echas de menos?
¡Claro! Es que es un 10 como jugador y un 20 como persona, es maravilloso. Yo creo que aunque las cosas nos están saliendo muy bien, con el todavía nos saldrían mejor. El año pasado no sé que hubiéramos hecho sin él, hizo un año espectacular. Dicen que igual vuelve, pero no creo. Ojalá, porque es un tío sensacional y nos ayudaría mucho, pero no creo.
¿Qué piensas cuándo miras atrás y ves dónde estaba el equipo?
Qué esto es imposible. Imposible. Imposible. Que no puede ser, que esto es un milagro absoluto. A veces lo pienso y no me lo creo. Pero si cuando subimos a Segunda B pensé, a ver si nos quedamos aquí unos años. ¿Y cuando subimos a Segunda? Eso ya era... Imagínate el día que llegamos a Primera, que bajamos, que volvimos a subir, con lo que cuestan esas cosas. Y ahora verte aquí, yendo al campo del Barça, ahí arriba... Yo la verdad es que estoy contento pero toco de pies al suelo, es muy bonito y lo disfruto, pero no me veo más allá. Estoy contento y muy orgulloso pero no me hace ser más chulo. Vamos primeros con el Madrid y mira, endavant. Pero lo que queríamos era mantener la categoría y todo lo que venga después será un super éxito.