Juan Señor: "Al banquillo le diré que aquí estoy de nuevo 19 años después y vuelvo para quedarme"
Debuta este domingo en Fuenlabrada como entrenador del Pontevedra en la Primera RFEF. Su último equipo había sido el Logronés en Segunda B... ¡en la temporada 2003-04!

"Gooooooollllllll de Señor, Gooooollllll de Juan Señor", la voz de José Ángel de la Casa se quiebra para cantar uno de los goles más importantes de la historia del fútbol español. Era la lluviosa noche del 21 de diciembre de 1983, la del inesperado y celebrado 12-1 a Malta en el Benito Villamarín sevillano que supuso la clasificación de la Selección para la Eurocopa 84. Allí se llegó a la final contra Francia (2-0). Este domingo, en Fuenlabrada, el autor de ese inolvidable último tanto regresa al fútbol de competición como entrenador del Pontevedra.
Han pasado 19 años desde su última experiencia en los banquillos y a sus 64 años ha aceptado el reto de conseguir la permanencia en la Primera RFEF con el club gallego, el dueño de aquel histórico 'Hai que roelo' que le identificaba en los años 60, cuando era el matagigantes de Primera División. Después de una notable carrera como futbolista profesional en el Alavés y en el Zaragoza con más de 500 partidos, incluidos los 46 con la Selección española, Señor se tuvo que retirar prematuramente de la práctica activa por una arritmia hiperactiva ventricular mayor en marzo en 1990. Tenía 31 años. Diez años después comenzó su carrera como entrenador, pero no con tanta fortuna. Cuatro experiencias entre Segunda y Segunda B en Mérida, Salamanca, Cartagonova y Logronés, y dio, o le hicieron dar, un paso al lado de los banquillos. Sin embargo nunca vivió alejado del fútbol. Su pasión eterna.
Esta semana saltaba la noticia. Juan Señor se hace cargo del Pontevedra, último clasificado de la Primera RFEF a siete puntos de la salvación, el objetivo marcado. Ha firmado por lo que resta de temporada, 13 partidos, con opción de un año más si consigue la permanencia. Su voz suena nítida al otro lado del teléfono. Habla con el convencimiento en sí mismo que le permite la edad (64 años) y la ilusión del técnico que acaba de estrenar el carné de entrenador, que no es el caso.

¿Juan está usted en sus cabales? ¿Sabe dónde se ha metido después de casi 20 años sin sentarse en un banquillo?
Por supuesto que lo sé. Vengo a desbrozar cabezas 'jodidas', vengo a recomponer ilusiones marchitas y a intentar dejar al Pontevedra en la división que ocupa. Me llamó la presidenta, Lupe Murillo, a quien conozco desde hacer seis o siete años y no podía decir que no. Llevo tres o cuatro días en los que he ejercido más de psicólogo que de entrenador. ¡Había un batiburrillo aquí! Y tenía que priorizar el trabajo y abstraerme de todo lo demás. Apenas he trabajado un par de jugadas de estrategia fáciles para no machacar más a los jugadores. Los pobres llevan ya en su cabeza las ideas de dos entrenadores y, o simplifico, o adiós y termino de machacarlos. Hay que priorizar necesidades y empezar por lo más urgente.
"En estos días he hecho más de psicólogo que de entrenador. Lo primero que tenía que hacer era limpiar las mentes de los futbolistas. Había un batiburrillo importante y había que mirarles a los ojos para entender su estado de ánimo"
Entrenador del PontevedraLos jugadores deben estar todos tan hartos de tanto entrenador que quieren dejarse las venas largas...
Les he recuperado, les he recuperado... Al menos un poco y estoy convencido de que puedan dar una buena versión de sí mismos y luego, si el fútbol es justo, y el trabajo se ve recompensado, pues muy bien. Me encontré tal lío al llegar, que no vi ni el Real Madrid-Barça de Copa, aunque me han dicho y he leído que tampoco me perdí nada.
No me ha terminado de explicar qué hace un madrileño afincado en Zaragoza que lleva 19 años sin entrenar sentado en el banquillo del Pontevedra.
Nunca estuve fuera del fútbol. Tengo mi campus de niños, he estado con los internacionales, en el Comité de Entrenadores, he visto partidos todas las semanas y de todas las categorías. ¡Qué nadie piense que he estado fuera de órbita! Mi pasión siempre ha sido entrenar y he considerado que era el momento de dar el paso. Lo que buscaba, lo he encontrado, un vínculo. He llamado a muchas puertas, incansablemente, no me importa reconocerlo, llamaba yo, pero en este caso del Pontevedra me han llamado ellos. Conozco a la presidente y al director deportivo desde hace seis años y hace un tiempo ya estuve a punto de venir como entrenador, pero no se dio. Ya había algo entre nosotros. Ahora se han dado cuenta de que lo que necesitan no es el clásico entrenador moderno que se pone de moda, contra los que no tengo nada, por supuesto, sino que lo que necesitaban era alguien que psicológicamente fuera un referente, que limpiara de una manera coherente y sencilla a unos futbolistas que se estaban diluyendo poco a poco,
Limpiara mentes.
Sí. Es un trabajo plenamente psicológico, de creer en uno mismo y llevarlo para adelante. Esto es un conocimiento personal de las capacidades de uno. He visto el estado de ánimo de los jugadores en sus caras. A mi edad y con mi experiencia esas cosas se notan a la primera. A los más jovencillos se le puede escapar. A nosotros, no. La batalla prioritaria era limpiar cabezas que estaban aturdidas y necesitaban creer en un mensaje muy sencillo. Ahora, en el fútbol, todo son estadísticas, todo son datos. Para mí, mejor. Tengo a mi lado profesionales que manejan perfectamente eso. Me informan de lo que tienen y yo les pido lo que necesito. Esto, esto y esto. Lo justo. Y a partir de ahí yo le miro a los ojos al futbolista y aunque los datos me digan tal, si yo veo que ese jugador puede ser desequilibrante no lo voy a cambiar por mucho que me digan los datos que está cansado. Hay que tirar del conocimiento personal del futbolista y de su capacidad. Lo más importante ahora es mandarles un mensaje de autoestima y mejorarles ese estado de ánimo. Se tienen que convencer de que lo pueden hacer bien.
"En el fútbol actual y más en esta categoría el equipo que no sea solido ni comprometido en tareas defensivas no va a ningún sitio y el último ejemplo lo dio el jueves el Barcelona en el Bernabéu"
Entrenador del PontevedraMe ha dicho que en estos cuatro días ha trabajado más de psicólogo que de entrenador. Y cuando comience a ser adestrador de verdad, como se dice en gallego, ¿cómo quiere que sea su Pontevedra?
Un equipo que no sea solido ni comprometido en las tareas defensivas no va a ningún sitio. Hemos visto el caso más extremo, al Barcelona, solo un 35 por ciento de posesión. ¿Qué ha pasado aquí? Nunca había pasado. Todo el equipo se preocupó de defender aunque no tuviera el balón. El que no tenga claro en el fútbol actual que el equilibrio defensivo tiene que ser una constante es que no está en este mundo. Quiero un equipo comprometido defensivamente y un equipo que mirando siempre la portería contraria sea capaz de improvisar y tenga la agilidad y versatilidad suficiente para que el futbolista no deje de creer nunca que tiene que aparecer su magia individual. Puede existir un guión establecido, pero siempre tienen que saber que a partir de determinadas zonas del campo, ellos tienen que sacar lo que llevan dentro. Eso sí, con el equilibrio defensivo siempre en la cabeza. Arrancas, te vas, haces lo que creas que tienes que hacer, tomas decisiones, equivócate, pero donde tengas que hacerlo. Lo primero es compromiso y equilibrio desde el punto de vista defensivo.

Suena a buscar primero el cero en su portería...
No, suena a buscar siempre el partido, a ganar, pero con escudo de protección. Nuestra declaración de intenciones es que digan de nosotros que hemos salido desde el principio enchufados. Eso es fundamental. De una buena defensa puedes hacer un gran ataque. Quiero ganar siempre porque voy a crear las ocasiones de gol necesarias para hacerlo, pero sin olvidarme de que el equilibrio entre la defensa y el ataque y el ataque y la defensa es el que me va a permitir obtener el resultado que quiero.
Cuando este domingo se encuentre con un banquillo después de tanto tiempo, ¿qué le va a decir?
Que, 19 años después, aquí estoy de nuevo y he vuelto para quedarme. Me lo imagino con naturalidad. El banquillo es mi vida. Lo echaba de menos, ¡cómo no lo voy a echar de menos! Es mi vida aunque llevara 19 años fuera de él. He trabajado con críos, he hecho mil cosas, pero lo que realmente me 'pone' es esto. En todo este tiempo he tenido ofertas. Algunas del otro mundo y otras más cercanas, pero en las que pensé que no me iban a dejar trabajar en condiciones.
"Lo último que voy a decir a mis jugadores antes de saltar al terreno de juego en Fuenlabrada es que hagan lo que saben hacer bien. Que cada uno haga lo suyo y luego se la de al compañero que sepa hacer otra cosa"
Lo último que va a decir a sus jugadores antes de saltar al terreno de juego.
Muy sencillo: haz lo que sabes hacer bien. Cada uno lo suyo. Defiendes bien y luego tienes a tu lado un compañero que sabe jugar el balón y es creativo, pues una vez que tu has hecho lo que sabes hacer, defender, se la das al otro para que haga lo que también sabe hacer.
¿Su pizarra como reparte los espacios?
Hombre no le voy a decir cómo quiero jugar porque se enteran todos... Ja, ja, ja. . Quiero que siete de mis jugadores tenga la posibilidad de que si ven el espacio en ataque, lo hagan. No significa eso que me quedo solo con tres, no. Tiene que haber dos líneas acompasadas, pero tiene que haber muchos jugadores que no renuncien nunca a una posibilidad de ataque. Hay un futbolista que esto que le explico lo lleva interpretando maravillosamente desde hace muchos años, Busquets. Cuando su equipo está atacando con muchos jugadores por delante del balón, él siempre está en posición defensiva para equilibrar el robo de balón tras pérdida y que su equipo no sufra en pleno ataque. Lo ha hecho en el Barça y en la Selección.
Defensa de tres y dos laterales largos, o línea de cuatro.
Siempre será dependiendo de los jugadores que tenga a mi disposición. En mi equipo los mismos jugadores tienen que ser capaces de jugar con línea de tres, de cinco y de cuatro. Y cambiar durante el mismo partido. Poder pasar de una variante a otra. Arriba, dependerá también de lo que tenga. Si tengo extremos que puedan desbordar en el uno contra uno, y se atrevan, pues jugaría con ellos. Que no los tengo, pues tendría que inventarme otras formas de llegar. Tiempos pasados podías hacer una plantilla a tu medida, en los actuales, tienes que trabajar con lo que te encuentras. Yo tengo que aprovechar lo que tengo. Lo que tengo que hacer es simplificar. Estos futbolistas tienen en su cabeza dos mensajes diferentes, ni mejores ni peores que el mío. Lo que tienen que hacer es desbrozar todo y quedarse con la parte buena que yo he visto y añadir poco. Sentido común y lo que ya he dicho, hacer lo que sabes hacer bien y ponlo a disposición del grupo.

Lo suyo, desde fuera, es como si se metiera en la boca del lobo. Están a siete puntos de la salvación y son cinco equipos por delante.
Evidentemente si yo no creyera que es posible no estaría ahora hablando de esto. Este año al equipo le habré visto entre 15 y 18 partidos y también a sus rivales. Nos quedan 13 jornadas y el único objetivo es salvarse y creo en ello. Si no no hubiera venido. Como dice Jose Mota, ir por ir, no se va. Sé al club que vengo. El Pontevedra es un gigante dormido. En el 63 cuando estuvo en Primera yo tenía cinco añitos. Me hubiera gustado haber llegado un poco antes, hace dos o tres jornadas, haber tenido un poco más de margen...
Por cierto, el club de su vida, el Zaragoza, no le llamó nunca después del desfile de entrenadores que han pasado por su banquillo en los últimos años.
Con el Zaragoza siempre he hablado, pero cuando te ofrecen algo que no es lo tuyo, que no es lo que te apasiona y no ves posibilidades de trabajar en una línea... No vas. Ahora, con la nueva propiedad, parece que va en serio, pero ahí tenemos los bandazos que se han pegado. Hasta hora no han sabido ajustar el proyecto deportivo que siempre es el más importante.
El fútbol español recupera un clásico. Hablar con él, escucharle, es como quitarse 40 años de encima. "Goooooolllllll de Señor".