FÚTBOL

"Te tienes que lavar la ropa y los viajes en bus son interminables; esa sí es la realidad del fútbol"

Después de pasar por la cantera del Villarreal, Nacho Díaz busca reencontrarse con su mejor versión en Estados Unidos.

Nacho Díaz celebra uno de sus goles con las inferiores de España./Instagram: @nachodiaz9
Nacho Díaz celebra uno de sus goles con las inferiores de España. Instagram: @nachodiaz9
June Lavín

June Lavín

Nacho Díaz (Jaén, 2000) despuntó en las categorías inferiores del Villarreal, después de pasar por el Jaén y Sevilla. Además, compartió generación con futbolistas como Ferran Torres, Abel Ruiz, Sergio Gómez o César Gelabert. Aquella camada, que se coronó campeona del Europeo sub-17 y subcampeona del Mundial sub-17 celebrado en la India, estuvo dirigida por Santi Denia, técnico de la sub-21. En septiembre de 2021, el ariete andaluz se rompió el ligamento cruzado tras varias cesiones fallidas en las que no contó con los minutos deseados. Ahora, en los Purple Aces de la Universidad de Evansville, busca reencontrarse con su mejor versión mientras estudia un grado universitario.

Con tan sólo 12 años, Nacho Díaz aterrizó en las categorías inferiores del Villarreal procedente del fútbol base del Sevilla. "Llegué allí, a la residencia, con 12 años. Compartía habitación con con siete u ocho compañeros y eso hacía que todo fuese más fácil. Siempre se echa de menos la familia, tu casa y tu zona de confort, pero a mí no me costó mucho tomar la decisión de marcharme, porque el Villarreal te acoge con los brazos abiertos", asegura el delantero español a Relevo.

En los últimos años, los éxitos no han cesado para el 'Submarino amarillo', que ha conseguido un título de Europa League y el ascenso del filial a LaLiga SmartBank: "La cantera del Villarreal está en el top de España y de Europa. El organigrama del club es muy bueno, los resultados lo están avalando. Se están haciendo las cosas muy bien, se están ganando títulos como la Europa League, el filial está en Segunda y eso no es ninguna casualidad. La cantera es un reflejo de las muchísimas cosas que se hacen bien en el club. Además, el Villarreal es un equipo que apuesta mucho por la cantera y que siempre da la oportunidad a los chavales que vienen de abajo. Es un club modélico".

Nacho Díaz, con la camiseta del Villarreal. Instagram: @nachodiaz9
Nacho Díaz, con la camiseta del Villarreal. Instagram: @nachodiaz9

Nacho Díaz permaneció ocho años en la residencia del Villarreal y destaca "la importancia y cercanía de los tutores y personal del club", ya que "son una parte muy importante y envidiable". Por otro lado, añade: "La vida social de un futbolista es monótona, porque haces prácticamente lo mismo todos los días cuando eres pequeño. A esas edades conoces a muchos otros chicos en tu misma situación y esos amigos los conservas el resto de tu vida".

Tras una etapa prometedora en el Villarreal, a Nacho Díaz le tocó probar suerte lejos del conjunto groguet y recaló en calidad de cedido en el Calahorra: "Las cesiones fueron el momento más duro de mi carrera. Cuando estás en una residencia, en mi caso en la del Villarreal, en una cantera grande, por así decirlo, vives en una burbuja. No es algo real. Somos jóvenes y, en cierta parte, nos tienen que cuidar y no exponernos, pero es una burbuja que, cuando sales cedido, explotan con una aguja. Aprendes, porque es diferente a lo que estabas acostumbrado, pero de primeras es jodido. Pasas de tenerlo todo al alcance, fácil, a todo lo contrario. Tus compañeros ya son veteranos, te tienes que lavar la ropa y los viajes son interminables en bus, por ejemplo. Esa sí es la realidad del fútbol. La cesión al Calahorra me cambió la vida, porque te obliga, en cierta forma, a crecer personalmente, a ser más hombre, una persona autosuficiente y te hace empaparte de la realidad del fútbol y de la vida".

Cuando estás en una cantera grande vives en una burbuja que te explotan una vez sales cedido

Nacho Díaz Canterano del Villarreal, internacional por España sub-17 y jugador de los 'Purple Aces' de la Universidad de Evansville

Además de la falta de oportunidades, una lesión de ligamento cruzado y meniscos truncó la proyección del canterano del Villarreal, que tuvo que parar cerca de un año para recuperarse. "En la carrera de un futbolista influyen muchas cosas, sobre todo cuando se es joven. Hay que tener siempre un puntito de suerte. Y, normalmente, hay cosas que dependen de ti y otras que no. A mí me tocó pasar por una lesión de gravedad, porque me rompí el ligamento cruzado anterior y los meniscos. Es un proceso muy duro, aprendes mucho, pero te obliga a conocerte y a pasar mucho tiempo contigo. A nivel personal, es jodido, pero también te enseña mucho. Te convierte en una persona más fuerte y más completa. Una lesión así te cambia la vida", apunta.

"Entrenaba con el primer equipo, era un fijo en la Selección española y siempre hace falta tener algo de suerte, aunque también es verdad que muchos compañeros a los que veías potencial luego no han llegado a la élite. Hubo una época en la que cada día me preguntaba por qué yo no había llegado. Con el paso del tiempo te das cuenta de que mirar hacia atrás sólo sirve para recordar lo bonito, para revivir una experiencia y para saber quién eres. A mí nadie me ha regalado nada y muchas veces me he preguntado por qué no estoy en Primera o por qué no estoy jugando en un club grande, pero es algo que no me ayuda. Me gusta pensar que todo lo que he vivido lo he disfrutado como el que más y que estoy donde estoy porque la vida así lo ha decidido", señala Nacho Díaz, sobre la importancia de la suerte a la hora de llegar a la élite.

Nacho Díaz, sobre si se ha comparado con sus excompañeros que sí han llegado a Primera División

Claro que te comparas con el resto de compañeros. De la sub-17 que ganó el Europeo y quedó segunda en el Mundial, la mayoría están jugando en Primera o Segunda. Es algo inevitable. Te cuestionas si has hecho algo mal, en qué has fallado, pero el fútbol son mil cosas, situaciones y aspectos. He tenido épocas de pensarlo mucho, pero eso sólo te hace estancarte. Has compartido momentos y vestuario con ellos, y ahora los ves en la élite. Es difícil, pero compararte no ayuda en nada. Ser feliz es lo más importante y hay muchos caminos para conseguirlo.

En el añadido de la final del Europeo que España conquistó ante Inglaterra, un gol de Nacho Díaz llevó el partido a la prórroga y, poco después, a los once metros: "Recuerdo el Europeo sub-17 como uno de los momentos más felices de mi vida. Éramos unos chavales luchando por un sueño y en esa Selección pasó algo muy bonito, porque forjamos, poco a poco, una familia. Fue algo muy especial. Afrontas ir convocado a la Selección como un premio, la recompensa al buen rendimiento, pero aquella generación fue algo único. El Europeo nos unió más. Ganamos a rivales como Alemania, Croacia, Turquía, Italia e Inglaterra en la final. Se forjó una familia". La final de aquella Eurocopa concluyó con un marcador de 2-2 (4-1 a favor de España en la tanda de penaltis).

La anécdota de Nacho Díaz con Santi Denia en la final del Europeo

"De ese Europeo hay miles de historias. En la final, estaba calentando junto a César Gelabert y yo soy muy cabezón, así que cuando Santi Denia, a falta de unos pocos minutos, me llamó para entrar, le dije 'míster, yo hoy meto' y me respondió 'venga, pues sal ya'. Entré, tuve la suerte de meter el gol que forzó la prórroga y nos miramos cuando acabó el partido", recuerda.

Al frente de aquella generación de España sub-17 que conquistó el Europeo y acarició el Mundial se encontraba Santi Denia, ahora en la sub-21. Para Nacho Díaz, el técnico "ha sido la figura de la generación campeona de Europa y subcampeona del mundo. Es un magnífico entrenador y sabe muchísimo de fútbol. Le da mucha importancia a cosas que normalmente otros entrenadores no tienen en cuenta y eso es clave. Siempre nos ha enseñado la importancia de mirar por el compañero, de la cohesión de grupo y la unión. Lo que pasó con aquella generación no fue casualidad, sino el resultado de todo el trabajo que había hecho como entrenador y formador. Las cosas fluían solas con él".

Nacho Díaz, con el brazalete de capitán de la Selección española. Instagram: @nachodiaz9
Nacho Díaz, con el brazalete de capitán de la Selección española. Instagram: @nachodiaz9

Su gol en el tiempo añadido y su papel en el Europeo, entrando en los minutos finales y respondiendo con números, certificaron su rol de revulsivo, algo que se está perdiendo en el fútbol actual. "El futbolista tiene que pensar que el partido son 90 minutos. A todos nos gusta empezar desde el principio, pero hay que afrontarlo como una oportunidad siempre, sean más o menos minutos. Siempre hay que saber qué necesita el equipo e intentar aportarlo, aunque a veces sea difícil por falta de tiempo. Es algo que, a fin de cuentas, la experiencia te va dando", agrega.

España se hizo con el Europeo sub-17 en mayo de 2017 y, tan sólo cinco meses después, en octubre, los pupilos de Santi Denia sucumbieron ante el poderío físico de la Inglaterra de Phil Foden y Jadon Sancho en la final del Mundial (5-2): "Perder la final del Mundial contra Inglaterra fue un palo muy duro, aunque nosotros estábamos orgullosos de lo que hicimos. Llegamos a tener una ventaja de dos goles, pero ellos físicamente llegaron a la segunda parte muy bien y a nosotros se nos hizo muy largo el partido. El clima no ayudó, porque había mucha humedad, el calor, los viajes y habíamos jugado muchos partidos ya. Ellos tenían jugadores increíbles, pero nosotros también: Ferran Torres, Abel Ruiz, Antonio Blanco... La diferencia la marcó lo físico. Mentalmente, con el empate, nos vinimos abajo, por eso acabó ganándolo Inglaterra".

Después de varias cesiones y una lesión de gravedad que le afectó a los meniscos y al ligamento cruzado, Nacho Díaz tomó la decisión de emprender una nueva aventura en Estados Unidos, en los 'Purple Aces' de la Universidad de Evansville: "Tomé la decisión después de pasar un año complicado. Mis padres me decían 'Nacho, no te vemos feliz, no te vemos disfrutar de la vida'. Y no se referían al fútbol o a la lesión, sino al día a día. Me senté a pensar y me dije a mí mismo 'Nacho, este camino es muy largo y nunca se sabe qué es lo que va a pasar, no sabes cuándo va a ser tu momento, pero la suerte hay que buscarla'. Me fui a Estados Unidos. El fútbol no ha dejado de ser importante para mí, pero también estoy priorizando otras cosas. Creo que elegí bien. Soy feliz".

"Las cosas están saliendo bien en Estados Unidos", reconoce un Nacho Díaz que nunca se arrepiente de las decisiones que toma. Eso sí, "cambiaría la prisa, el ansia de querer que llegue todo ya, de obsesionarme con jugar en Primera. Fueron momentos que no gestioné bien. Con el paso del tiempo aprendes que el fútbol no entiende de tiempos, que a unos les llega el momento antes y a otros después".