Antonio Chaves, el "arquitecto" en la sombra del Celta
La forma de trabajar de Luis Campos supuso una mayor implicación del director general en el pasado mercado de fichajes.

El Celta agitó su plantilla el pasado verano. En septiembre, la mitad del equipo era diferente al que terminó la pasada campaña. Para tal revolución, el club contrató al prestigioso asesor deportivo Luis Campos, quien trabajó durante meses para formar el mejor equipo posible en Vigo. Sin embargo, lo hizo a su manera. El portugués tiene una forma de trabajar muy particular. Él se encarga de convencer a los jugadores de que fichen por el equipo que le contrata, y una vez lo consigue, es el propio club el que debe realizar la parte más complicada: cerrar el acuerdo. Y es ahí donde el pasado verano emergió más que nunca la figura de Antonio Chaves, director general del club y para muchos, el arquitecto en la sombra del actual Celta.
Dentro de unos meses se cumplirán quince años de su llegada al conjunto vigués. El director general del club aterrizó en una de las peores épocas de la entidad, en Segunda División y con una deuda económica que amenazaba la desaparición. Su gestión, "impecable" según muchas personas de dentro del club, permitió al equipo salir a flote y hoy día vive una de sus mejores épocas en sus casi cien años de historia. Su figura siempre ha estado ligada a la de Carlos Mouriño, actual presidente y quien considera a Chaves como el mejor sucesor posible para el puesto, algo que el directivo ha rechazado en múltiples ocasiones. Sin embargo, su implicación en el proyecto, sobre todo deportivo, es absoluta.
Durante muchos años, parte de la afición ha acusado al dirigente de ser el director deportivo en la sombra y de tomar las decisiones en el mercado de fichajes del Celta pese a opiniones contrarias de los directores deportivos. Y es una verdad cogida con pinzas. Chaves, como ocurre en casi cualquier club, es el encargado, en este caso junto al presidente, de aceptar o rechazar un acuerdo con otro equipo en base a diferentes parámetros, el más importante el económico. Pero los fichajes los dejaba muy encarrilados el encargado de la parcela deportiva, que en los últimos años fue Felipe Miñambres. Donde si intercede directamente Chaves es en la renovación de los jugadores de casa, los canteranos del primer equipo.
Este año su función se amplió, y con creces. Pongamos un ejemplo hipotético: jugador X le da el sí a Luis Campos de que quiere jugar en el Celta, posiblemente la parte más difícil y de la que el conjunto vigués se benefició del poder de convicción que tiene el asesor portugués. Una vez llegados a este punto, Campos informa el Celta y es ya ahí donde entra la figura del director general, encargado de negociar directamente con el club y con el futbolista los términos económicos.
"Si no es por Antonio, el Celta sale del mercado de fichajes herido de muerte", reveló hace unas semanas una figura importante dentro de la entidad. En Vigo se forjó hace unos meses un tándem entre Campos y Chaves que dejó fuera de la ecuación a Eduardo Coudet, exentrenador del equipo y que había tenido mucha implicación en el mercado de 2021. En el de este año, el trabajo correspondió al portugués y al de O Grove, que se tuvo que remangar mucho más las mangas para darle la vuelta al equipo.
Ayer, durante la Junta General de Accionistas de la entidad, Chaves mostró su versión más empresarial, esa que va más ligada a su puesto, para abordar las necesidades que tiene el Celta en los próximos años. "Si no crecemos, los vamos a pasar mal y el proyecto GS360 es una plataforma que el día mañana los que estén en nuestro lugar podrán coger una herencia que nosotros no tuvimos. El fútbol se mueve por dinero y si no somos capaces de ingresar más, lo pasaremos mal", apuntó el dirigente, que en enero y sobre todo el próximo verano, volverá a ayudar a construir el nuevo Celta.