El sorprendente mensaje que le lanzó Al Khelaifi a Aperribay: 'No todo se hace a golpe de talonario'
Los elogios del jeque catari del PSG hacia el modelo de gestión de la entidad blanquiazul fueron continuos en un encuentro cordial entre ambos presidentes en el que no se habló de Kylian Mbappé.

El paso del PSG por Donostia ha estado marcado, como no podía ser de otra manera, por la figura de Kylian Mbappé, futbolista de otra dimensión como ha quedado demostrado en esta eliminatoria frente a la Real Sociedad en la que ha marcado tres de los cuatro goles anotados por su equipo. Pero la imagen del astro francés excede más allá del ámbito meramente deportivo. Todo lo que le rodea es noticia y más aún después de conocerse su próxima salida del Paris Saint Germain. Todos los caminos le llevan al Real Madrid. Parece que esta vez sí Florentino Pérez verá cumplido su deseo de ver al '7' vestido de blanco. Uno de los que todavía no lo ven es el protagonista de esta historia, Nasser Al-Khelaifi.
La presencia de Mbappé y la del PSG ha traído consigo la visita a la capital guipuzcoana de otra figura de rabiosa actualidad como es la de Nasser Al-Khelaifi (Doha, 1973) mano derecha del Emir de Catar, Tamim Bin Hamad Al Thani, verdadero dueño del PSG. En su primera visita a Donostia, el jeque ha disfrutado, además de la clasificación de su equipo para los cuartos de final de la Champions League, de la gastronomía donostiarra, visitando dos templos de la cocina vasca como son el Restaurante Arzak y Rekondo. El primero lo hizo en compañía de su homónimo en la presidencia de la Real, Jokin Aperribay, en lo que fue la comida de directivas antes de la contienda. Durante esas dos horas que duró el encuentro, aunque parezca mentira, no salió a relucir la figura de Kylian Mbappé. En esas conversaciones, de hecho, se evita hablar de nada relacionado con el fútbol. Aunque en esta ocasión hubo una excepción y dialogaron, sobre todo de la Real Sociedad, elogiando el modelo de gestión de la entidad presidida por el empresario guipuzcoano.

Al-Khelaifi se deshizo en loas hacia la entidad blanquiazul, poniendo en valor lo que está haciendo la Real a base de futbolistas de la cantera. Para él jeque, lo que está protagonizando la escuadra blanquiazul puede catalogarse de sorpresa. "No todo se hace a golpe de talonario', se le escuchó decir. Una afirmación que contrasta claramente con su manera de proceder, tirando de talonario un verano sí y otro también con el único objetico de alzarse con la deseada Liga de Campeones.
Fue un encuentro muy cordial entre dos comitivas cuyos máximos representantes se conocen de sobra porque ambos forman parte de la ECA (Asociación Europea de Clubs), organización de la que es presidente Al-Khelaifi, y de la que Jokin Aperribay es miembro del Comité Ejecutivo desde el pasado mes de septiembre. Este hecho, que se conocieran ambos, hizo que el acto fuera más llevadero, aunque también hubo momentos de silencio, propios de un encuentro entre personas semidesconocidas. Aparte de la Real Sociedad, otro de los temas que se abordaron, como no podía ser de otra manera, fue la gastronomía. La comitiva catarí se mostró muy interesada en la elaboración de los platos, quedando gratamente sorprendida. No hay que olvidar, que en el partido de ida jugado en el Parque de los Príncipes, Al-Khelaifi premió a la comitiva blanquiazul con un almuerzo en el mejor restaurante del mundo el año pasado, 'Table' de Bruno Verjus.
A Al-Khelaifi se le vio muy cómodo durante todo el encuentro, tanto en la comida como posteriormente en el palco del Reale Arena. No perdió la sonrisa, y no solo por la victoria de su equipo. Se le pudo ver muy sonriente en el momento de la entrega de presentes. La Real le obsequió con un cuadro de la Bahía de La Concha y una camiseta de la Real Sociedad, mientras que Al-Khelaifi le entregó una efigie de la Torre Eiffel y la elástica del PSG.
Tras el partido se le vio al jeque sobre el verde del Reale Arena. Se dirigió hacia el sector donde estaba ubicada la afición del PSG, que le vitorearon desde la grada. Él respondió con aplausos para después, poco a poco, encaminarse hacia el interior de las instalaciones. Tras una afectuosa despedida con los dirigentes blanquiazules, Al-Khelaifi abandonó el Reale Arena, comenzando así su viaje de vuelta hacia París.