Lo que aprendió el Barça del último Clásico y el auge de Cubarsí
El equipo azulgrana ha mejorado defensivamente desde el 4-1 de la Supercopa.

El tiempo siempre es relativo. En el fútbol, las temporadas nunca suelen ser lineales, sino que están repletas de subidas, bajadas y momentos de tensión en los que se decide el futuro a corto y medio plazo del equipo. De cómo se reponga un conjunto a un mal momento o de cómo entienda y le trate de dar continuidad a uno bueno, se desprende la consecuencia inmediata en la temporada. Desde que Real Madrid y FC Barcelona se enfrentaron por última vez, muchísimas cosas han cambiado para los de Xavi y casi ninguna, o muy pocas, para los de Ancelotti. Para el Barça, la caída en la final de la Supercopa (4-1) supone todo aquello que los blaugranas no pueden hacer en su visita al Santiago Bernabéu.
En tres meses, el FC Barcelona ha cambiado mucho. Pau Cubarsí, que por aquel entonces todavía no había debutado en Liga, suma 1.375 minutos entre Champions, Liga y Copa, habiendo transformado la línea defensiva del FC Barcelona, ordenando las piezas y permitiendo a su equipo atacar mucho mejor desde los primeros pases, precipitándose menos, lo que a posteriori ha supuesto defender mejor. Desde que Pau debutase ante el Betis en enero, el Barça ha pasado de conceder 1xG por partido a 0,88. Su presencia ha mejorado el rendimiento de Araujo, potenciado el de Koundé y ha permitido trasladar a Christensen al centro del campo.
En Arabia, el Real Madrid destrozó al FC Barcelona jugando con la línea defensiva azulgrana y su incapacidad para defender profundo. Xavi salió con Gündogan y De Jong en el pase de la jugada y Pedri y Sergi Roberto más arriba, dibujando un 4-4-2 sin balón que fue un caramelo para Ancelotti. ¿Por qué? Carlo, consciente de que el antídoto defensivo principal de Xavi es el de situar a Ronald Araujo como lateral diestro, le alejó de la cal, como ya hiciese en otros encuentros, permitiendo que tanto él como Rodrygo atacasen la profundidad. Y funcionó.

A pesar de que el Real Madrid tuvo solo el 42% de la posesión, cuando la tuvieron jugaron a placer. La sensación era que los blancos no es que no pudiesen tenerla, sino que decidieron cederla para obtener un premio todavía mayor. Kroos, que jugó al lado de Tchouaméni, con Fede y Bellingham por delante, se hartó de recibir porque como se aprecia en la imagen anterior, el 4-4-2 del Barça no cuidaba las distancias (muy largas entre líneas), ni las basculaciones, con un Lewandowski que permite que su pareja salte sin que él tape a quien tiene detrás.

Con distancias tan grandes, el bloque defensivo del Barça era transparente a los ataques del Real Madrid, y se abría con una facilidad insultante, quedando siempre expuesto tanto por dentro como por fuera. Los de Xavi recibieron 3,5 xG, la cifra más alta de la temporada, concediendo situaciones de remate clarísimas al defender alto... sin tener nunca apretado al poseedor.

Con la premisa de presionar siempre, el principal problema es hacerlo a medias, evidenciando una mala organización espacial que desprotege cada zona que el rival quiere conquistar. En vez de defender el espacio, el Barça saltó a la pelota en cada amago sin cuidar al jugador que quedaba liberado detrás. Tchouaméni y Kroos jugaron a placer la mayor parte del partido, y junto a ellos, el Real Madrid pudo poner a correr a los jugadores que quería, alejando a Vinicius del 1x1 con Araujo para que atacase el espacio entre Iñaki Peña y los centrales.

El FC Barcelona no presionó nunca peor que en ese partido, evidenciando la enorme diferencia entre querer y poder. Quisieron recuperar arriba, pero no fueron capaces de hacerlo, y el Real Madrid unió, con dos pases, a sus centrocampistas con sus delanteros, estableciendo un puente que el Barça nunca pudo romper. El gran reto para Xavi será el de hacer que el equipo se asemeje mucho más al de los primeros 60 minutos en Montjuïc, partido en el que el FC Barcelona fue mucho más contemplativo, defendiendo cerca de Ter Stegen y lejos de Kepa. ¿Va a presionar el equipo?
Respecto al partido en Arabia, el Barça ha ido ajustando varias cosas. Lo más relevante es que Gündogan, que en aquel Clásico fue el que acompañó a De Jong en la base de la jugada, está defendiendo al lado de Lewandowski. Eso aleja al jugador más pasivo del equipo de una zona capital, donde el esfuerzo defensivo es mucho mayor. Con Christensen allí y un Lamine Yamal que es de los mejores delanteros de la competición en términos defensivos, el Barça está más preparado para solventar situaciones que en aquel Clásico no supo resolver.


No es muy difícil entrever las diferencias evidentes entre una jugada y otra. Mientras que en las primeras capturas del partido ante el Real Madrid, el FC Barcelona defendía mal escalonado, con distancias entre jugadores y con efectivos por delante de la pelota cuando el rival la tenía; recientemente el orden y una mucha mejor ocupación de espacios ha permitido a Xavi reconstruir a una defensa más agresiva lejos de su área, con más amenaza y mayor chispa para forzar al rival a no jugar siempre de forma sencilla.
En la imagen se aprecian las mejorías en el rol de Gündogan tapando el posible pase dentro, las distancias cortas entre jugadores y una mejor predisposición a la hora de defender el espacio entre líneas. El Barça ha ido creciendo desde Cubarsí y a pesar de la eliminación ante el PSG, el nivel defensivo del equipo es mucho mejor que el de hace tres meses. ¿Será suficiente ese cambio para ver una versión distinta a la que se apreció en Arabia?