REAL SOCIEDAD 0 - BARCELONA 1

El orgullo de Araujo le da la vida al Barça en el 93'

El uruguayo marcó tras un gran centro de Gündogan y una revisión de VAR para ganar un partido en que la Real Sociedad fue superior en todo momento.

Araujo celebra su gol en el tiempo de descuento./AFP
Araujo celebra su gol en el tiempo de descuento. AFP
Jordi Cardero

Jordi Cardero

Escribió una vez Vázquez-Montalbán que "contar todas las verdades en una noche es demasiado". Imanol Alguacil y su Real Sociedad sentaron al Barcelona en su cama y le contaron un cuento de terror antes de ir a dormir. Le pellizcó los miedos y le explicó que el camino hacia la élite es muy, muy largo. La Real, simplemente, arrolló al Barça. Le pasó por encima, le tatuó sus normas. Los blaugrana fueron un cuerpo inerte, golpeado una y otra vez. Y sobre la bocina, emergió el Barça del unocerismo.

El Barça optó únicamente a sobrevivir durante casi los 90 minutos de partido. La Real descifró desde el primer minuto cómo bloquear a los blaugrana y cómo llegar a Ter Stegen. Regresó Pedri en el segundo tiempo, pero poco importó en cuanto a juego. Los de Imanol anularon el fútbol de los catalanes, que llegaron al último tramo de partido con solo un tiro a portería. Un inocente disparo de Fermín. Al Barça no le dio ni con fútbol ni con intensidad. Llevarse un punto de Anoeta parecía un milagro. Y con el encuentro agonizando, Gündogan se inventó un pase maravilloso que Araujo remató con garra.

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LA PROPUESTA DE LA REAL

😎 Me reafirmo

La Real entró al partido sin preguntar. Empujó al Barça contra las cuerdas y no dejó de ahogarle. El Barça optaba a poco más que sobrevivir. La Real tiene un fútbol fluidísimo que sólo entiende de relaciones. Nace como rombo, pero crece hacia muchos caminos. Se descuelga Oyarzabal, asciende Merino, se mezcla por dentro Kubo, espera su turno en banda Barrenetxea… En defensa, muchas faltas y todas con sentido. Cortocircuitaron cualquier intento de continuidad en el juego del Barça.

Take desprende en sus declaraciones desenfadadas y un tanto inocentes la pureza del niño que solo tiene ojo para el balón. Ha hecho del pico del área su zona de confort y desde allí hundió al Barça. Con bicicletas, con muchos toques al balón que le hacían dudar al defensa hacia dónde podría salir.

El Barça marcó su línea de presión alta porque tocaba. Pero se movían de forma automática, sin sentimiento agresivo, sin el deseo de robar. Sólo cuando la posesión de la Real llegaba a la zona de Gavi, el nivel de dificultad aumentaba. Con balón, el Barça tampoco encontró rutas. La Real era movimiento, al Barça le picaban las dudas como mosquitos en verano. Fue el primer partido de la temporada en que los de Xavi no ganaron la posesión. No lograron soltarse en ningún momento.

ROBERT LEWANDOWSKI

💡 La decisión

Corría el minuto 55 y, pese a que el Barça salió con otra actitud en el segundo tiempo, Xavi removió el tablero. Sacó a Fermín para meter a Pedri, que regresó más de dos meses después. El cambio significativo fue sacar a Lewandowski. El polaco mantiene una jerarquía de titular a pesar de que su retorno -en juego, en cifras- no está a la misma altura.

Lewandowski, falto aún de rodaje, volvió a desprender las mismas sensaciones de antes de la lesión. El polaco necesita escapar de las peleas con los centrales rivales para sentir el balón. No tiene el punto de paciencia que le reclama Xavi. Desciende para mezclarse con sus compañeros en zonas en las que no es capaz de sumar valor a las jugadas. No completó más de cinco pases. Robert deberá luchar contra el tiempo para prolongar la llegada de su ocaso.

MARTIN ZUBIMENDI

💯 Mis 'dieses'

Las cámaras captaron que en el último Barça - Real Sociedad en el Camp Nou a Busquets charlando con Zubimendi. Martin decidió seguir creciendo en casa, en Anoeta -y jugando la Champions con su equipo- y su fútbol ha ido ganando quilates. Al otro lado, un Barça huérfano de pivote se volvió a agarrar la pareja que forman Gündogan y De Jong. Oriol Romeu volvió a quedarse en el banquillo.

Zubimendi juega con un nivel de confianza que elevan su fútbol a nivel élite, le colocan entre los mejores mediocentros del mundo. Lanzó el cebo al Barça para que le presionaran y luego jugó con soltura, vacío de vértigo. Jugó bordeando el precipicio, fue un ilusionista al que parece fácil quitarse la pelota. Hasta se atrevió con conducciones arriesgadas para eliminar la frágil presión blaugrana. En campo contrario, se vistió de David Silva. Dejó pases de mediapunta. Dota de sentido el juego de Imanol.

LOS 'JOAOS'

😥 ¡Vaya día!

En un mal partido como conjunto, poco sentido tiene apuntar. No hubo síntomas de rebeldía entre las estrellas. Hasta Gündogan, fiel profesor de la seguridad y la excelencia, perdió balones y cometió errores no forzados. Al final lo refrendó con una asistencia messiánica. Arriba, sin noticias de los Joaos y de Lewandowski.

Cancelo, que repitió como extremo, apenas tuvo trascendencia en el juego. Jugó demasiado alejado del corazón de un equipo desmembrado. El mejor Cancelo ha llegado cuando se le ha dado libertad. Anclado a la banda, pierde la capacidad de sorprender. Joao Félix, por su parte, tuvo poco más que una conducción kilométrica que empujó a la Real hacia Remiro. Terminó en nada, en la recriminación de un penalti que nunca existió. No fueron los desfibriladores que pedían las palabras de Gündogan tras el Clásico.