En el Athletic de Nico Williams, Sancet tienes las llaves

Oihan Sancet está siendo la gran sensación del comienzo de temporada del Athletic. Sus dos goles en las dos primeras jornadas tuvieron continuidad con una exhibición ante el Valencia para sumar la primera victoria. Y a nadie debería sorprenderle, porque el navarro ya ha demostrado muchas veces que es un jugador fuera de lo normal. Un elegido. Y no lo digo yo, que también, sino que así le han definido muchos de sus entrenadores de cantera, asombrados de su calidad innata. "El mejor jugador al que he entrenado", dijo Joseba Etxeberría, que también tuvo a sus órdenes a Nico.
Sin embargo, siempre ha sido un jugador al que se le han demandado otras cosas. 'Se apaga'. 'No tiene continuidad'. 'Le falta gol'. 'Pierde la cabeza'. 'No aguanta los partidos'… Pueden ser reproches ciertos o, al menos, varios lo han sido en algunos momentos de su carrera, pero el fútbol siempre es muy injusto con los mejores. Pura gestión de expectativas. Al mediocentro defensivo se le pide que corra, que sufra, que recupere; pero suele bastar con que se deje todo en el campo para que no haya críticas. Al mago, se le exige que haga un truco -o más- cada día. Y eso es imposible.
Sancet, como tantos otros, ha sido preso de su propia calidad durante muchas fases de su carrera, más allá de los problemas extradeportivos que ha tenido y que no tienen defensa alguna. Hoy, se le nota diferente. Tras un final dubitativo y con problemas físicos que le dejaron sin Eurocopa y sin Juegos Olímpicos, llegó a la pretemporada tapado, pero más ancho y más fuerte. Cuentan que se ha tomado el verano con especial atención en este sentido y lo agradece su fútbol, siendo uno de los más destacados de la pretemporada y, por supuesto, de este ilusionante inicio de curso.
"Es fundamental para nosotros cuando está en este estado de forma. Está muy bien, cogiendo además juego y en las conducciones decide bien"
Entrenador del Athletic"Es fundamental para nosotros cuando está en este estado de forma", reconoció Ernesto Valverde cuando se le preguntó por él. Su primera parte, repleta de controles orientados, conducciones, desmarques, aperturas a bandas y llegadas desde segunda línea llenan de razones a sus defensores. En el Athletic de Nico Williams, Sancet es la clave. Cuando él está bien, el Athletic es un equipo doblemente peligroso porque no solo depende de su ímpetu y de su ritmo frenético, sino que tiene un conector que hace mejores a todos los que le rodean. Que le pregunten a Iñaki o a Guruzeta, y por supuesto a un Jauregizar que encontró en el '8' al mejor socio para filtrar balones interiores y saltar la presión valencianista.
"Él está muy bien ahora, está además cogiendo juego y en las conducciones decide bien, aunque todavía puede hacerlo mejor. Ha hecho un primer tiempo extraordinario", analizó Valverde sobre su partido ante el Valencia, antes de explicar el motivo de su cambio. "En el segundo tiempo me daba la sensación que con todas esas conducciones se desgasta mucho y veía que estábamos perdiendo un poco el centro. Cuando encuentra la salida es extraordinario, pero cuando no lo consigue es un problema", puntualizó, aunque también reconoció que lo hizo para reservarle para el importante choque del sábado ante el Atlético de Madrid.
Sabe bien el técnico de su importancia para vencer a los del Cholo Simeone y, en general, para que su equipo fluya. El club también lo tiene claro. Y se entiende la convicción que ha tenido la dirección deportiva este verano en fichar un refuerzo en esa posición, con Aimar Oroz como principal objetivo. Un movimiento que debía entenderse en clave Sancet, aunque parezca paradójico. Por un lado, para que Oihan sienta la presión y no se acomode, y, por otro, para poder darle descanso y no depender tanto de él después de un curso en el que el equipo se fue apagando al mismo ritmo que lo hacía el mediapunta.
El club le ha trasmitido confianza. Es uno de los estandartes de este proyecto, pese a que en los últimos meses los focos hayan apuntado a Nico Williams por su extraordinaria Eurocopa y el culebrón del Barcelona. Sancet firmó hasta 2032, con una cláusula bastante más elevada que la del extremo, y debe ser el líder de una generación que está llamada a conseguir grandes cosas. Como todos los genios, tiene un punto de rebeldía que Valverde se empeña en conducir de la mejor forma para que todos ganen. Y, de momento, está brillando como el más destacado de este inicio de curso. Cuando Oihan sonríe, lo hace San Mamés.