El Barça recupera la cabeza
Tras muchos años sufriendo en el juego aéreo, los refuerzos del conjunto azulgrana deben catapultar al equipo en dicho apartado

Nadie lo diría tras lo visto en Múnich, donde Lucas Hernández cabeceó solo al fondo de las mallas. Pero la realidad es que el Barcelona 2022-2023 por fin tiene argumentos reales para competir en el juego aéreo, sea este o no a balón parado. Salieron Lenglet y Luuk de Jong, especialistas. A cambio, las llegadas de Kounde, Christensen, Marcos Alonso y Lewandowski suponen un salto de calidad por arriba.
La mejora no radica tanto en la media de centímetros, sino en el papel protagonista de los jugadores con altura o con gran capacidad aérea. El carril derecho, donde se ha ido Dest (1.74) y ha llegado Kounde (1.78), es un perfecto ejemplo. En defensa... y también en ataque. El galo asistió con la cabeza a Eric y Kessié ante Sevilla y Viktoria Plzen respectivamente. No es que destaque por su altura, pero Jules domina como pocos los duelos aéreos.

'Sin' Piqué, pero con Christensen y el reubicado Araujo
En el centro de la zaga, Christensen (1.87) y Araujo (1.88), pareja en Múnich, imponen y se imponen. También lo hace Piqué (1.94), ahora relegado a un papel muy secundario. Con 1.82, Eric sí sufre más ante delanteros de envergadura. El canterano intenta suplir dicho déficit con agresividad y concentración.
En el eje de la defensa, el Barça no tiene nada que envidiar al Real Madrid. Al menos, en este capítulo: Alaba y Nacho miden 1.80, Militao 1.86 y Rüdiger, el más alto, 1.90. El Atlético sí puede sacar pecho en centímetros gracias a los que aportan Witsel (1.86), Giménez (1.85), Savic (1.87), Felipe (1.90) y Mario Hermoso (1.84). Reinildo, eso sí, se 'queda' en el 1.80.
Goles de cabeza en las últimas cinco temporadas
Jugador | Goles | ||
---|---|---|---|
Eric | 0 | ||
Lenglet | 9 | ||
Piqué | 8 | ||
Araujo | 4 | ||
Kounde | 4 | ||
Christensen | 1 | ||
Marcos Alonso | 4 | ||
Lewandowski | 46 |
El fichaje de Marcos Alonso (1.89) mejora a Jordi Alba (1.70) y Alejandro Balde (1.75). Curiosamente, el madrileño fue quién falló en el marcaje de Lucas en Múnich. Aún así, su incorporación responde en parte al intento del cuerpo técnico de ganar presencia. Sobre todo, en duelos europeos en los que Alba ha sufrido por tierra, mar y aire.
Con su 1.85, Lewandowski promedia ocho goles con la testa en sus últimas cinco temporadas. De azulgrana ya lleva uno, el anotado ante el Plzen. Anotación al margen, su corpulencia para bajar balones y jugar de espaldas es auténtico oxígeno para el equipo, especialmente para los interiores que vienen de cara.

Raphinha y Dembélé ponen la música
El elenco de Xavi cuenta con grandes cabeceadores...y ahora también con grandes ejecutores a balón parado. El golpeo seco de Raphinha tiene enamorado al cuerpo técnico. El ex del Leeds asume galones en faltas laterales y algunos saques de esquina, alternando con Dembélé. En Sevilla, por ejemplo, suyo fue el centro a la cabeza de Kounde para que el galo asistiera a Eric. Días antes, contra el Valladolid, un envío cerrado del brasileño lo aprovechó Lewandowski para abrir el marcador. Ante el Plzen, las roscas de Dembélé fabricaron dos dianas: el 1-0 de Kessié y el 3-1 del polaco.
En golpeos directos, a Raphinha le ha salido competencia. Marcos Alonso también tiene un guante, aunque los registros de ambos no hacen ni sombra a los de Leo Messi. Ahí sí, los goles que garantizaba el argentino nunca volverán. El rosarino suma 50 a nivel de clubes, mientras que entre el brasileño y el español acumulan ocho.