REAL MADRID

Dos broncas y un experimento explican el cortocircuito en defensa del Real Madrid a una semana del Clásico

Los últimos cambios tácticos descolocaron al equipo. Tchouameni y Militao, víctimas del enfado del entrenador.

Carlo Ancelotti, enfadado con su equipo en Balaídos./EFE
Carlo Ancelotti, enfadado con su equipo en Balaídos. EFE
Jorge C. Picón

Jorge C. Picón

El Real Madrid sacó los tres puntos de Balaídos pero volvió a casa con demasiadas dudas. El cortocircuito defensivo que vivió el equipo hace saltar las alarmas en una semana clave en LaLiga y en la Champions. Se esquivó cualquier conato de crisis gracias a un Modric estelar y la pegada de Mbappé y Vinicius, pero un experimento y dos broncas de Ancelotti dejan entrever que el plan táctico no acaba de funcionar.

Se vivieron tramos de mucho sufrimiento contra el Celta. Los celestes encontraron una autopista a la portería de Courtois, que tuvo que salvar al equipo en un par de ocasiones. Especialmente dolorosa una acción en el minuto 7'. Swedberg corrió más de 40 metros sin oposición hasta encontrarse cara a cara con Tibu. La defensa hacía aguas y Ancelotti se desgañitaba en la banda para tapar los agujeros. Lucas y Militao no paraban de recriminarse y Tchouameni, superado, levantaba las manos sin entender qué estaba sucediendo.

Carletto tuvo que echar dos broncas. La primera, al francés. Lo llamó a la banda con la pelota en juego para corregir su posición. La segunda, a Militao, que tampoco se aclaraba. Tanto él como Rüdiger subían con alegría y descuidaban la zaga más de la cuenta. Esto provocó que el Celta gozase de más remates que el Real Madrid (13 a 10), cinco de ellos entre los tres palos.

Ancelotti reconoce sus errores ante el Celta de Vigo.

Todo viene de un experimento ofensivo que funcionó cuando el Madrid tenía la pelota pero que provocaba que sufriese sin ella. Ya contra el Villarreal se vieron movimientos diferentes en ataque, pero esas alteraciones descolocaron al equipo en Vigo. El propio Ancelotti reconoció que falta "trabajo" en este punto con Tchouameni como protagonista: "Hemos tenido un problema de equilibrio en la primera parte, con balón tenia que estar ahí, pero sin él tenía que cerrar el hueco entre los centrarles. Me he equivocado, no me he explicado bien".

Una alternativa que podría utilizar en el Clásico

"Hay que trabajarlo mucho. No hemos trabajado en la perdida del balón. Él se adelantaba y los centrales se quedaban más abiertos, es algo que tenemos que arreglar", añadió el italiano, que vio cómo Giráldez le ganaba la partida táctica superando su presión y llegando a las inmediaciones de su área con cierta facilidad.

No se trata de una variante que el italiano piense usar en todos los partidos, pero sí que la maneja como una alternativa muy útil para mejorar en salida de balón ante presiones altas. Por ejemplo, la del Barcelona, que en una semana pisará el Santiago Bernabéu con la posibilidad de dar un golpe a LaLiga. Lo sucedido en Balaídos sirve como anticipo de lo que pueden encontrarse ante el equipo de Flick.

Este Madrid tiene ese síndrome de la manta corta, que si tapa los pies no tapa la cabeza y viceversa. Si se luce en ataque, sufre en defensa. No acaba de completar 90 minutos de buen fútbol, que convenzan de que el equipo puede repetir Liga y Champions. Tiene el talento y deja momentos de brillantez, pero le falta continuidad y equilibrio. Por ello, el club esperaban más del equipo a estas alturas.

En una semana clave con el Dortmund y el Clásico en el futuro más cercano, el Madrid deberá apretar los dientes. Sacar el carácter para llevarse los seis puntos en juego, cada uno de ellos fundamental en este tramo de temporada. Ancelotti y su staff siguen dándole vueltas a posibles soluciones, aunque para ello tengan que echar un par de broncas.