Se buscan responsables en Nervión

El sevillismo está aturdido. Una generación de los suyos no recordaba que el fútbol también tiene esta cara. La que duele. La que obliga a mirar a rivales a los que antes se despachaba con dos arreones de fútbol. En ese estado de shock gira la cabeza hacia los lados buscando responsables. Y tampoco los encuentra. Quizá porque son todos, pero cada uno va intentando salvar su posición. Se le echa tierra al de al lado, en público o en privado. Se llamen Lopetegui, Monchi o Del Nido Benavente. O Castro, ese presidente que se mueve entre tiburones, algunos también alimentados por él mismo en el pasado.
El Sevilla se ha metido solito en un callejón de compleja salida. No es que tuviera un muro de frente sino que había varios caminos para elegir y todos los que ha ido tomando lo colocado en lo más profundo del bosque. Desde la situación deportiva a la económica pasando por la accionarial. Ahí está José María del Nido asomado a la puerta y con los actuales dirigentes más preocupados en aferrarse al sillón... y al dinero.
Las decisiones deportivas que comenzaron en la continuidad de Lopetegui no han aportado soluciones. Ni tampoco Monchi, que también parece consumido por esas aguas revueltas que pasan por Nervión. La llegada de Jorge Sampaoli debía traer aire fresco, pero el paso de las jornadas tampoco le otorga argumentos al argentino, al que también le prometieron fichajes que a 15 de enero sigue aguardando. Tampoco esa idea de salir con la pelota desde atrás, que lo volvió a castigar con el Girona, parece la ideal para un equipo acongojado y con tendencia al error.
La irrupción de Del Nido, cada vez con más poder accionarial, ha hecho temblar al palco, que tampoco se puede agarrar ahora al fútbol o a la economía para hacerle frente. Al contrario. Todos echan cuentas para intentar salvar su puesto o su dinero. Y también ya empieza a ser mayoritario que el club necesita un zamarreo que nadie desde dentro ha sabido ofrecer desde hace meses. Sálvese quien pueda parece la consigna. Pero el equipo se desangra.
Aún quedan 15 días para que se cierre el mercado dicen los optimistas, los que todavía confían en que Monchi consiga esos retoques que reclama a voces la plantilla. El Cádiz y el Elche cerrarán la primera vuelta en Nervión, dos finales para huir de la quema. Con la Copa del Rey en medio, necesitando autoestima en Vitoria pero mirando con recelo al bombo. Tiempos olvidados en Nervión que vuelven a escena. El Sevilla poderoso en todos los frentes queda lejos. Y el sevillismo quiere responsables que den la cara y no sólo para defender la pasta.
Los actuales dirigentes, Castro y Del Nido (hijo) parecían aguardar a que lo deportivo serenase las aguas. Nada más lejos de la realidad. El vaso comunicante necesita de estabilidad institucional y no de unos dirigentes más pendientes de contar acciones. O de pactos para evitar los juzgados. El fútbol es presente. Y el del Sevilla no tiene buena pinta. Los esfuerzos deben unirse en pos de lo deportivo, si es que todos quieren lo mejor para la entidad. Ya habrá tiempo de saldar cuentas. O no. Todo depende de esos responsables que no aparecen por Nervión.