OPINIÓN

Ni con Lewandowski y Pedri puede uno disfrutar

Pedri fue el mejor del Barça en Mestalla./GETTY
Pedri fue el mejor del Barça en Mestalla. GETTY

Perdonen que sea tan cenizo. Desde hace demasiado tiempo es imposible ver un partido del Barça sin detenerte en las preocupaciones. Esta vida actual es similar a la que uno tenía en Santander hace años, donde iba a la playa a disfrutar de un día soleado, si es que lo había, y siempre había que meter en la mochila un buen paraguas. Lo de este equipo ya es incorregible. Aunque durante el primer tiempo en Valencia parezca un equipo serio de verdad. Pese a que solucione la papelera en el noventa y tantos. 

Uno ve a Kounde aparecer al corte y no tiene ni un segundo para disfrutar. Al instante Eric García se salta un semáforo o le duele no sé qué. En medio campo, más de lo mismo. Gozas un rato con las delicias de Pedri y das por hecho que la Selección regresará de Catar con su segundo Mundial. Hasta que Busquets es sustituido en el 56', empieza el correcalles y recuerdas que el tiempo no perdona. ¿Y arriba? Hay tantas rotaciones en el tridente ofensivo que Xavi ha conseguido lo más difícil del mundo: que todos los candidatos a las tres vacantes se sientan a estas alturas suplentes.

Una alternativa para creer en que esta temporada será la buena, de una vez, pasa por darle el balón a Dembélé. Así está la cosa. La primera arrancada del francés nos tiene siempre en vilo. Uno no sabe si van a saltar chispas o los airbags. Una vez superada la fase inicial en la que no se rompe y hace astillas, empezamos a soñar con una jugada maradoniana. Su galope es prometedor. Hasta que ha de dejar de correr para ponerse a pensar. Ahí es normal que se escape una sonrisa al ir sumando los mil enfados que se ha ahorrado Messi.

En el otro costado está Ansu. Y ahí reconozco que estoy hecho un lío. Cuando apareció por primera vez en escena pensé que estaba sobrevalorado, pero con sus goles dime tú quién es el valiente que va y lo dice públicamente. Por el contrario, cuando perdió brillo fruto de las lesiones y regresó, di por hecho que su puesta a punto era cuestión de tiempo. No me tomé en serio a algún colega que ve en él al nuevo Bojan. Ni tanto ni tan calvo. Lo realmente preocupante es que a Lewandowski, sin socios de primerísimo nivel, se le vaya borrando la sonrisa. A esta era tétrica en el Barça sólo le falta como colofón que el polaco, tieso por no cogerse un día libre como apagafuegos, haga las maletas antes de tiempo. Las trenzas que Ferran mostró por piernas no dejan a uno en paz ni con un golazo en el descuento.